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Ciencia y Seguido

110 años de la aeronáutica


Por Martha González Escobar
14 Octubre 2013

Antes de hablar de las aves, es justo detenerse en los insectos voladores (el fósil de insecto más antiguo que se conoce data de hace 396 millones de años). Aproximadamente un tercio de los animales modernos conocidos en la tierra, son insectos: más de medio millón de especies. [i]

No se sabe con certeza cuándo desarrollaron los insectos la capacidad de volar, pero sí hay teorías.

Las aves surgieron de los dinosaurios, exactamente del Archaeopteryx lithographica; en el fósil de este animal se ve un esqueleto que es más de reptil que de ave, es una forma de transición el descubrimiento de este fósil fue en 1861 y entonces se le atribuyó una edad de 145 millones de años. A mediados de la década de 1990 aparecieron los fósiles de dinosaurios con plumas en sedimentos lacustres de China.

No son tema central los posibles mecanismos evolutivos admitidos por el mundo científico mediante los cuales aparecieron las aves. El estudioso del por qué y cómo vuelan las aves más destacado hasta el siglo XIX fue Leonardo da Vinci. Para él imitar a los pájaros, volar igual que ellos lo hacen, fue un sueño largamente acariciado. Difundidas por el impresionante poder de su habilidad artística, son conocidas las máquinas de volar que imaginó: un hombre con alas batiéndolas como un pájaro; el otro método sería como el antecedente de un helicóptero.

Iniciamos la travesía del hombre por el espacio, que hasta ese momento era el reino de las aves, con el invento de los globos aerostáticos. Los hermanos Montgolfier eran hijos de un fabricante francés de papel, cuenta la leyenda que jugando con bolsas de papel invertidas sobre un fuego, advirtieron que éstas se elevaban…volaban. Desde ese momento  experimentaron cada vez con bolsas más grandes y de materiales más resistentes como la seda o el lino, y descubren que el aire caliente es un buen impulsor hacia las alturas. Lo que siguió fue que el 14 de diciembre de 1782 con una bolsa de seda con capacidad de 18 metros cúbicos, lograron una elevación de 250 metros.

Las pruebas continuaron sucediéndose cada vez con mayor número de pasajeros, llegaron al grado de mostrar esos globos ante el rey Luis XVI y la reina María Antonieta, hacia 1784 se hizo un segundo vuelo tripulado, hasta que, el 15 de junio de 1785, el globo con el que intentaban cruzar el Canal de la Mancha cobró sus primeras dos víctimas al estrellarse el 15 de junio de 1785, muriendo su tripulante, el profesor de física y química Jean-Francois Pilatre de Rozier y su compañero de viaje.

 El desarrollo de los globos aerostáticos llamados Globos Montgolfier tuvo el siguiente siglo un desarrollo lento. Este nuevo sistema de navegación provocó el interés militar. En la guerra franco-prusiana, fue derribado un globo austriaco por un francés, fue suficiente para que las potencias europeas de aquellos años tuvieran cuerpos militares de aerostación.
Las aplicaciones científicas no faltaron a los nuevos aparatos aéreos, hubo sondas atmosféricas y en un eclipse, los astrónomos pudieron tener observaciones acerca del origen del fenómeno conocido como “las sombras volantes”. Enseguida llegaron los  dirigibles.

La era de los dirigibles alcanzó su madurez a fines de la primera década del siglo XX con los de estructura rígida. Introducidos en Alemania por el conde Ferdinand Von Zeppelin, este emprendedor alemán construyó dirigibles para transportar pasajeros. Incluso su compañía cruzó por primera vez el Atlántico en 1932 y con ello se instauró un servicio permanente de dirigibles entre Europa y Norteamérica. Cinco años mas tarde se produjo el desastre: un dirigible de 245 de largo (más largo que tres de los Boeing 747) y 41 metros de  diámetro que transportaba 36 pasajeros, más una tripulación de 61 hombres, se incendió debido al hidrogeno que lo llenaba, muriendo 13 de los  pasajeros  y 22 miembros de la tripulación Hasta ese momento se habían realizado 590 vuelos comerciales. Ese fue el fin de la era de los dirigibles.

El comienzo de la era de la aviación se asocia con el vuelo que realizaron los hermanos Wright en Norteamérica, pero se deja de lado el momento experimental y sus aportaciones de los planeadores, en que destacan el inglés George Cayley que en 1799 diseñó un planeador al estilo de los que soñó Leonardo, y de sus experimentos resultó uno de los principios básicos de la aviación moderna.

Volviendo a Norteamérica, el  17 de diciembre de  1903 los citados hermanos, que ya habían hechos varios ensayos con planeadores con motores, ese día probaron con un biplano de estructura de madera  propulsado por dos hélices accionadas por una cadena de bicicleta con un  motor de gasolina de 10 o 12 caballos de potencia y 90 kilos de peso, recorrieron 40 metros en 12 segundos, fue el primer vuelo autopropulsado y tripulado de la historia con una máquina más pesada que el aire. De esto hace 110 años. 
 
[i] Colin Tudge: La Variedad de la Vida. Historia de todas las creaturas de la tierra (2000)
 
*UDG/Universidad de Oviedo/OEI
Unidad de Vinculación y Difusión
Coordinación de Vinculación
Servicio Social.



Nota publicada en la edición 763


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