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Estudiantes

La dieta, los genes y las enfermedades


Por Irene Odemariz Limones Gutiérrez* Ana Gabriela Ramírez Flores**
29 Agosto 2005
Los medios de comunicación nos saturan con mensajes sobre las ventajas de una dieta sana y se remiten al estrecho vínculo entre lo que comemos y nuestra salud, pero ¿cómo los alimentos afectan el estado de salud de una persona? Todo indica que la relación entre nuestros genes y la dieta desempeña un rol determinante. Nuestro cuerpo está constituido por millones de células que trabajan de manera coordinada para que cada uno de nuestros órganos funcione adecuadamente. A su vez, la actividad de cada célula está regulada por los genes. El ácido desoxirribonucleico (ADN), ubicado en el núcleo de las células, contiene toda la información para generar proteínas. Éstas determinan no solo el funcionamiento de cada célula, sino también el aspecto físico (color de piel, estatura, color de ojos, etcétera) y hasta el comportamiento de una persona. Así, una falla en el modo en que operan los genes puede conducir a la aparición de una enfermedad. Lo que determina que se produzcan o no las proteínas adecuadas, y por tanto que el organismo posea una buena salud, depende de diversos factores que interaccionan con los genes, modulando su marcha. Entre los factores externos que regulan el funcionamiento de los genes, están los nutrientes, moléculas extraídas de los alimentos que componen nuestra dieta, tales como proteínas, grasas, vitaminas, etcétera. Los estudios efectuados en este campo sugieren que las personas con dietas similares pueden reaccionar de manera diferenciada a los nutrientes, ya que al ser una herencia de nuestros padres, los genes son distintos en cada persona. Así, las necesidades de vitaminas, minerales, etcétera, cambian de un sujeto a otro. Estas variaciones individuales pueden depender, además, de la etapa de la vida y las enfermedades que padezca la persona. La interacción entre los genes y los nutrientes es distinta en cada individuo. Sin embargo, la mayoría de los estudios se han efectuado en poblaciones que pertenecen a diversas razas y no para registrar los cambios entre un sujeto y otro. En dichos trabajos se considera que los resultados podrían extenderse a cada persona en concreto, ya que los genes entre individuos de una misma raza son más parecidos que entre personas de razas distintas. Esta interacción entre los nutrientes y los genes es estudiada por la nutrigenómica, una ciencia relativamente nueva que está produciendo un mayor conocimiento acerca de los genes que intervienen en la aparición de diversas enfermedades. Con seguridad esta disciplina generará la información necesaria para que en un futuro no muy lejano sea posible prevenir enfermedades mediante la alimentación. Por ejemplo, en la dieta de un individuo se podrán eliminar ciertos nutrientes que produzcan efectos negativos en el funcionamiento de aquellos genes relacionados con la aparición de una enfermedad, o incluir otros alimentos para prevenir o retardar el desarrollo de un padecimiento, lo que mejorará la salud de las poblaciones y ¿por qué no?, permitirá adaptar la dieta al perfil genético de cada individuo. *Pasante de la carrera de nutrición. **Doctora, profesora de la carrera de nutrición, Centro Universitario del Sur.


Nota publicada en la edición 403