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Ciencia y Seguido

Los avances de la búsqueda de la inteligencia extraterrestre


Por Martha González Escobar
10 Febrero 2014

Desde los años setenta emergieron los primeros proyectos SETI –el acrónimo en inglés de Search for Extraterrestrial Intelligence— que han tratado de encontrar vida extraterrestre inteligente por diversos medios: análisis de señales electromagnéticas capturadas en radiotelescopios, enviando señales de diversa naturaleza al espacio, con la esperanza de que alguna sea contestada, pero sin resultado alguno hasta la fecha.

Los primeros proyectos surgieron bajo el patrocinio de la NASA, y actualmente uno de éstos, SETI@HOME, es apoyado por millones de personas diseminadas por todo el planeta, mediante el uso de sus computadoras personales que procesan la información capturada por el radiotelescopio de Arecibo, emplazado en Puerto Rico.

Éste había sido el mayor telescopio jamás construido, gracias a sus 305 metros de diámetro, hasta la construcción del RATAN-600 (Rusia), con su antena circular de 576 metros de diámetro, y recolecta datos radioastronómicos, aeronomía terrestre y radar planetarios para los científicos mundiales. Aunque lo han empleado de varias formas, principalmente se utiliza para la observación de objetos estelares y ha sido escenario de famosas películas.

Como se ha afirmado, es más interesante el camino que conduce al lugar que buscamos, que el lugar mismo: muchos de los descubrimientos que han hecho nuestra vida más cómoda han sido encontrados en los programas desarrollados para los viajes al espacio extraterrestre. Y el proyecto SETI no es una excepción, porque ha trascendido su carácter de computación distribuida al realizar un nuevo programa posible de ejecutar en el ordenador del usuario, y mediante el cual se puede participar en otros proyectos que requieren grandes cantidades de procesos. Unos ejemplos: Einstein@home busca púlsares (estrellas de neutrones), usando detectores de onda gravitacionales, apoyados por la Sociedad Americana de Física; Climate Prediction, que realiza simulaciones meteorológicas para conseguir pronósticos del tiempo más acertados; Rosetta@home, que puede contribuir a la investigación y búsqueda de solución de muchas enfermedades humanas, ya que procura desarrollar un método para predecir y diseñar proteínas y sus interacciones; y el LCA@home, ahora de moda porque es un proyecto para ayudar a los científicos del famoso simulador de partículas en el interior del Large Hadron Collider.

Hay más de cinco millones de usuarios diseminados en 200 países que participan en este programa y que, a pesar de sus 19 mil millones de horas-computadora, hasta ahora ha arrojado una única señal prometedora, que se origina en las constelaciones de Piscis y Aries, que están a mil años luz de la tierra.

Existen argumentos contra esta búsqueda y hay quienes la ven con mucho escepticismo. Stephen Jay Gould, autor de La vida maravillosa, opinó con conocimiento de causa que si en el transcurso de la evolución cualquier evento fuera diferente, la especie humana jamás hubiera existido. En palabras de Gould, el “Homo sapiens es una cosa tan pequeña en un Universo enorme, un acontecimiento evolutivo ferozmente improbable, claramente situado dentro del dominio de las contingencias”.

Visto en retrospectiva —opina Gould—, si en el transcurso de la evolución cualquier evento fuera diferente, la especie humana jamás habría existido. Es probable que los primeros jamás habrían alcanzado las formas actuales”.

Los estudiosos del camino casi imposible que ha recorrido la materia desde el átomo hasta la autoconciencia y que considera al ser humano como el creador de su propio destino, coinciden en que las propuestas del programa SETI son interesantes, pero sus posibilidades de éxito resultan escasas.

Recordamos la definición de Thomas S. Kuhn: “La ciencia es un fenómeno social que se realiza por medio de nociones y supuestos teóricos que un grupo humano comparte en una época particular…”. La situación de nuestro tiempo es que todos los interesados en el cosmos buscan extraterrestres y alguien se pregunta: ¿pero por qué los buscan si no hay vestigios de vida en los planetas que conocemos? La respuesta de la astrónoma Julieta Fierro nos ilustra: “Porque quisiéramos que hubiera”.

Si es verdad, como dicen los estudiosos, que nuestra especie es el tipo de vida más raro y exótico que pueda presenciar el cosmos, quizá el Universo esté pletórico de vida, pero se cree que los únicos que imaginan que hay seres inteligentes en otros mundos, somos nosotros.



Nota publicada en la edición 777


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