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Rivas Sáinz maestro de generaciones

El maestro Arturo Rivas Sáinz tuvo una rica y larga vida y miembros de distintas generaciones dan cuenta de su bondad

Foto: Archivo
Por Víctor Manuel Pazarín
18 Julio 2014

En agosto de 1941, el joven Juan José Arreola escribió su primer gran cuento, “Hizo el bien mientras vivió”, y seguramente impresionó al maestro Arturo Rivas Sáinz porque en 1943, según recuerdan algunos de sus contemporáneos, creó la revista Eos para que Arreola lo publicara.

Rivas Sáinz siempre acogió a los escritores que se acercaban a las reuniones celebradas en su casa, que permanecieron allí por muchos años, y donde se formaron autores de gran renombre que hoy dan lustre a nuestra literatura.

En los años cincuenta, miembros de otra generación distinta a la de Arreola, dan cuenta de la bondad del maestro. Emmanuel Carballo, en su libro de memorias Ya nada es igual, recuerda que en Guadalajara la casa de Rivas Sáinz era un espacio único, donde se podía hablar de la gran literatura y, también, era el sitio ideal para discutir obras e ideas fundamentales de orden universal.

Aparte de la casa de Arturo Rivas Sáinz —dice Carballo— “en Guadalajara no existía una verdadera preocupación” por temas “relacionados con el arte”.

En la casa del poeta y ensayista arandense, nacido en los albores del siglo veinte (1905), a lo largo de varias décadas tuvieron lugar reuniones en las que, además de leerse la obra de los contertulios, también se ofrecían los conocimientos básicos para realizar una buena escritura y se pulían los textos de los asistentes. De ese modo, se puede decir que Rivas Sáinz fue un maestro de muchas generaciones de escritores.

El arandense fue creador de varias revistas muy importantes —Pauta, Eos, Xallixtlico y Summa—, donde ofreció un espacio digno para publicar. Summa fue sin duda una de las más importantes, cuya vida fue larga, y dio continuidad a la tradición de revistas de Guadalajara.

Además de su labor docente en la Universidad de Guadalajara, Rivas Sáinz se dio tiempo para escribir algunos libros importantes, hoy poco reeditados pero valiosos por su sentido didáctico.

En 1940 apareció su ensayo Prehodiernia 6 diámetros y I secante del círculo poético, sobre las metáforas de Federico García Lorca. Sus Novela de agua y hojas; Signo, ensueño; Disección y autopsia del poema aparecieron en 1941. Sin embargo, quizás su libro más importante sea La fenomenología de lo poético, que editó el Fondo de Cultura Económica, obra singular por más de una cosa, pero sobre todo porque abre la posibilidad de una estética poética y es, de muchos modos, reveladora.

Arturo Rivas Sáinz tuvo una rica y larga vida. Murió en 1985 al cumplir ochenta años. Durante ese tiempo reunió una biblioteca personal muy importante que, por cierto, desde ahora mantendrá en resguardo la Universidad de Guadalajara, bajo el nombre de “Fondo Arturo Rivas Sáinz”. Hace unos días se aseguró que podría estar a disposición del público a mediados de septiembre de este año.



Nota publicada en la edición 798

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