Foto: Archivo

Ciencia y Seguido

Las aportaciones de los nobeles


Por Martha González Escobar
20 Octubre 2014

Desde 1901, en el último bimestre de cada año se anuncian los premios Nobel, galardones instituidos en 1895 por Alfredo Nobel, hombre de empresa, industrial y millonario sueco. Algunos son otorgados  por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, y otros  son elegidos por los profesores de esta Institución bajo el criterio de premiar a científicos que sobresalgan por sus contribuciones en el área de la Medicina, la Física, la Química, la Literatura, la Economía y la Paz.

La distinción internacional en el campo de la Medicina y la Fisiología, conlleva un premio monetario de 1 millón 400 mil dólares. Este año fue para  John O’Keefe, May-Britt Moser y Eduard I. Moser, “por sus descubrimientos de las células que constituyen el sistema de posicionamiento del cerebro”; es decir que las investigaciones de los tres, concentradas en el funcionamiento del hipocampo, descubrieron cómo “el GPS” interno del cerebro se orienta en el espacio.

O’Keefe, nacido en Nueva York hace 75 años, es doctor en Psicología fisiológica por la universidad canadiense de McGill y trabajó en el University College de Londres. En 1971 observó que un tipo de células nerviosas en el hipocampo cerebral de un roedor se activaban cuando se encontraba en un lugar determinado y que otras diferentes lo hacían cuando el animal se encontraba en un lugar distinto. A partir  de este descubrimiento encontró la manera como el cerebro controla el comportamiento en el espacio y se planteó que estas “células de lugar” constituyen un mapa interno del entorno. Dato importante, ya que el estudio del papel que desempeña el hipocampo en la memoria espacial y la orientación son significativas en trastornos como el Alzheimer.

La aportación al hallazgo de O’Keefe de parte de los doctores Moser fue que encontraron un “componente clave” más del sistema del posicionamiento del cerebro, al identificar otras células nerviosas que generan un sistema coordinado y permiten de forma precisa situarse en el espacio.

May-Britt y Edward Moser son noruegos y, en la actualidad, ella es directora  del Centro de computación en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim, y el doctor Moser por su parte es director del Instituto Kavli de Sistemas de Neurociencia de Trondheim, ambos en Noruega.

Consecuentes con el hecho innegable de que son los equipos de trabajo los que de verdad alcanzan éxitos perdurables, en el área de la fueron distinguidos, los japoneses Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura “por sus avances en el desarrollo de las luces Led”.
Señala el dictamen que han dado lugar a “una nueva luz para iluminar el mundo”, más eficiente y respetuosa con el medio ambiente al ahorrar energía, lo que se inscribe en el espíritu de Alfredo Nobel de hacer inventos que generen beneficios para la humanidad.

Shuji Nakamura, nacionalizado estadounidense, con doctorado en Ingeniería eléctrica por la Universidad de Tokushima, inventor del diodo emisor de luz LED (un diodo es un componente electrónico de 2 terminales que permite la circulación eléctrica a través de un solo sentido), a mediados de los 90’s desarrolló los primeros LED azules y verdes a base de nitruros, y ese mismo año desarrolló los diodos láser LD. Por su parte Amano, aportó numerosas investigaciones al desarrollo del proyecto y es discípulo de Akasaki, especialista en semiconductores, quien contribuyó con sus estudios al conocimiento del nitruro de Galio (AaN) que es una aleación binaria de semiconductores que se ha venido usando en diodos emisores de luz D desde los años noventa.

En cuanto a la Química, se premió una tecnología innovadora, ya que Eric Betzig,  William Moerner y Stefan Hell fueron distinguidos con el galardón “por el desarrollo de nuevos métodos para que los microscopios puedan ver detalles más pequeños”, con lo que se entiende que los progresos de la nanotecnología son imperativos de la época.



Nota publicada en la edición 809