Foto: Archivo

Premio Fernando Benítez

Virgilio Caballero


Por Roberto Estrada
17 Noviembre 2014

Este año el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez será otorgado a Virgilio Caballero Pedraza, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Caballero —nacido en Tampico en 1942— además de periodista es maestro normalista, antropólogo y profesor de Comunicación, y tuvo la oportunidad de estar frente a un micrófono desde su niñez en un programa de radio durante once años. Entre su trayectoria se encuentran, entre otros muchos cargos, el haber sido director general de noticieros de Canal 11; director general de Radio y Televisión del Consejo Nacional de la Juventud; asesor de la Unesco en temas de radio y televisión en América Latina, y director del Canal de Televisión del Congreso de la Unión.

¿Cómo has combinado tu formación de antropólogo con el periodismo?
La antropología se convirtió en el recurso académico y científico para investigar a la sociedad. Siempre he considerado que el periodista es antes que nada un investigador social. En la medida en que pueda usar metodología relacionada con la investigación, su trabajo puede ser más productivo. Así que ejercer el periodismo desde una visión antropológica o social fue algo casi natural, porque podía juntar dos vocaciones simultáneamente, ayudándose la una a la otra.

¿Dichas vocaciones son tus herramientas para desempeñar la crítica?
Sí. Intento darle fundamento a la crítica, porque considero que el periodismo si no es de investigación no es tal. Queda sólo en chismorreo o difusión de lo oficial. En cambio el periodismo tiene que basarse en datos, en la búsqueda de evidencias, y de la contextualización del hecho del que informa, y en ese momento se convierte en algo crítico que generalmente no le gusta al poder. De acuerdo a la Unesco, el periodismo informa aquello que los poderes quieren ocultar. Pero no hay que hacerlo como un agregado en una columna, que es la costumbre que se usa en México, como versiones que le llegan al columnista por quién sabe qué vías confidenciales de relaciones, sino de la investigación y la fundamentación crítica.

¿Abunda el supuesto periodismo de los opinólogos?
Está basado en confidencialidades que se obtienen en los pasillos del poder. Nunca se dan a conocer los datos o circunstancias en que se obtienen datos supuestamente reveladores, y lo que se hace en esas columnejas, es manejar versiones que los poderosos quieren que sean conocidas. Ese es el tipo de investigación que hace el columnismo en México. Aunque tuvo dos grandes maestros: Manuel Buendía y Miguel Ángel Granados Chapa, y a sus lectores nos consta que estaba basado en la investigación, y aun cuando en algunos casos se dejan ocultos nombres para seguridad de una persona, los datos del contexto le dan fundamento a la investigación.

¿Por qué se privilegia tanto este periodismo en México?
Es un problema que cargamos de toda nuestra existencia, como intento de tener una república federal. Tenemos doscientos años intentando construir un estado de derecho y no lo hemos conseguido. El estado de derecho tiene que ver con el respeto de la ley por parte de los gobiernos. Eso nunca lo hemos tenido por la complicidad del periodismo que se hace en el país con ese tipo de política. Nuestro periodismo, paralelamente con la ausencia del estado de derecho, ha sido propiciador del abuso, del ocultamiento, de la corrupción, del mal comportamiento de los gobernantes. Aprovechado de la cooptación que el poder hace del periodismo. La inmensa mayoría del periodismo en el país, en estos doscientos años, es un periodismo que sirve al poder. Ese periodismo tiene mucha responsabilidad con lo que ocurre actualmente en la descomposición del país. Porque el poder, mal entendido como una manera de sacar provecho de él por los políticos, ha tenido en el periodismo mediocre a su columna vertebral. Sin ese periodismo no habría sido posible la descomposición que estamos viviendo. Es responsable junto con los políticos de lo que ocurre en México.



La inmensa mayoría del periodismo en el país, en estos doscientos años, es un periodismo que sirve al poder
Nota publicada en la edición 813


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