Foto: José María Martínez

Patrimonio

Un patrimonio bajo las alturas


El Cabañas pudiera perder su estatus de patrimonio de la humanidad en caso de que el TAE fallara a favor de los planes parciales de desarrollo que aprobara la actual administración municipal de Guadalajara, y que contempla que se construyan edificios de gran altura en la zona

Por Roberto Estrada
15 Junio 2015

El Instituto Cultural Cabañas, construido hacia principios del siglo XIX, fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1997, aunque sería seis años después cuando se oficializaría dicho reconocimiento que contempla rigurosos requisitos para su obtención.

A menos de veinte años de la declaratoria, de acuerdo a Ignacio Gómez Arriola, profesor del CUAAD (y perito del INAH), ésta tiene posibilidades de ser perdida, debido a los planes parciales de desarrollo que en su momento ha promovido el ayuntamiento de Guadalajara, y que pretenden la construcción de edificaciones de gran altura a los alrededores de la zona, mediante el fallido proyecto de Ciudad Creativa Digital (CCD).

El académico, quien participó en el coloquio sobre conjuntos históricos iberoamericanos que se realizó en la ciudad, señaló que eventualmente pudiera estar en riesgo el nombramiento porque “el compromiso que adquirió el Estado mexicano con la Unesco en 1997, entre otros temas, fue el de regular las alturas alrededor del Cabañas, para que el contexto urbano siempre tuviera un carácter más bajo para que la jerarquía urbana del edificio sobresaliera”, y lo cual podría afectarse si se cambiara tal intención.

Originalmente, para el caso, en los planes de desarrollo “se plantearon construcciones con alturas máximas de cuatro niveles en todas las inmediaciones” del Cabañas, y “esto fue firmado por el ayuntamiento y se mandó a la Unesco, como parte del compromiso, pero en las administraciones subsecuentes se les olvidó o ya no les convenía”, dice Gómez Arriola, y recuerda que en 2009, “cuando estaba el tema de las Villas Panamericanas en el Parque Morelos, el ayuntamiento –mañosamente– cambió todo el plan parcial, y planteó alturas de diecinueve niveles”.

Aquello ocurrió bajo la presidencia municipal de Alfonso Petersen. Entonces “se notificó oficialmente que no era posible, pero al paso del tiempo, en la administración anterior (con Aristóteles Sandoval y el interinato de Francisco Ayón), volvieron a insistir, y se les dijo nuevamente que no, y se logró un acuerdo de regulación de alturas, firmado con el ayuntamiento. Pero con la nueva administración (la de Ramiro Hernández) se pretendió que nuevamente todo vaya para arriba”.

Después de esto, otra vez se le dijo al ayuntamiento sobre el error de llevar a cabo tales planes que “están mal concebidos, buscando una redensificación a ultranza”, y los cuales —aunque ya están aprobados— fueron impugnados, por lo que se encuentran suspendidos por medio del Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE).

Uno de los requisitos para que un inmueble sea considerado patrimonio de la humanidad es que a través del plano urbano y paisajístico se muestren los valores humanos y culturales de cierta época, y es precisamente por este aspecto que la declaración estaría en riesgo, debido a que la contemplación espacial desde sus patios se perdería. Esto no se tomó en cuenta, advierte Gómez Arriola, porque la falta de análisis obedece a los intereses de fuertes promotores inmobiliarios, “cuyo único objetivo es la construcción vertical, sin pensar en la recuperación arquitectónica, y mucho menos en la opinión pública”.

Entrevistada al respecto, la  titular de la Secretaría de Cultura (SC) Myriam Vachez Plagnol, aseguró que la dependencia a su cargo “está al pendiente de ello”, y que los encargados de CCD “conocen esta limitación, y si se respeta no habría riesgo alguno”.

Sin embargo, el director de Patrimonio Artístico e Histórico de la propia SC, Julio Herrera Osuna, desmintió a Vachez Plagnol, ya que afirmó a este medio que no tienen conocimiento alguno de las condiciones de CCD, pues “no hemos recibido información de ningún proyecto, ya que no se ha registrado en la dirección de patrimonios. No sabemos cuánto mide, qué volumen o altura tiene o sus características ambientales”.

Herrea Osuna dijo que la SC no puede aportar una opinión porque no posee el proyecto, ni sabe si está hecho con los planes parciales vigentes o con los que están suspendidos. Pero admitió que sí tienen injerencia en el asunto porque “la Ley de Patrimonio Cultural establece que la SC procura la vigilancia y la salvaguarda de los perímetros de conservación”, como los que pertenecen a los terrenos de CCD.

No existe fecha para saber si el TAE resolverá a favor o en contra de los planes parciales aprobados por el ayuntamiento tapatío, por lo que hasta ahora cualquier edificación en la zona se encuentra bajo la reglamentación vigente. También se desconoce si con el cambio de administración municipal el asunto sería replanteado.



Nota publicada en la edición 838