Foto: José María Martínez

Entrevista

Alonso Fernández Guasti


Por Karina Alatorre
13 Julio 2015

El estudio de las bases biológicas de la homosexualidad, es parte del trabajo de investigación que el doctor del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Alonso Fernández Guasti, ha realizado durante más de 30 años.

Sobre este tema, el pasado miércoles, el especialista impartió la conferencia “Diferenciación de la conducta y la preferencia sexual”, en el marco del XXI aniversario del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara, en la que expuso los resultados de su trabajo en modelos animales sobre el efecto de fármacos en la conducta sexual.

La investigación de Guasti y su equipo, coincide con la de otros estudiosos en el ámbito mundial, en la visión de que la homosexualidad tiene una base biológica, “como tener los ojos verdes o azules”.

Para el científico, el impacto social de sus estudios es importante, y con ellos pretende evitar la discriminación a la que muchas personas están sujetas, por lo que impartió una conferencia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, previo a que decidieran aprobar la legalidad del matrimonio en todo el país.

¿En qué proceso de su investigación trabaja actualmente?
En probar si hay un efecto diferencial de los fármacos entre sujetos homosexuales y heterosexuales. Con el doctor Eusebio Rubio —un sexólogo muy reconocido—, estamos tratando de hacer un experimento clínico.

Durante su ponencia hizo referencia a estudios controvertidos: ¿es también el caso del suyo?
Claro, como todos. Hay un comentario general que la gente tiende a hacer acerca de las personas que no creen en las bases biológicas de la conducta: dicen que no hay una base biológica de la homosexualidad, sino que tiene una base psicológica totalmente “freudiana”, en la que no se rompe el vínculo materno infantil, o de plano la ven como una perversión. No han sacado a la homosexualidad del pecado, ni siquiera para verla como una enfermedad, lo que es bastante malo en ambos casos. Están muy lejos de verlo como una condición normal, como tener los ojos azules o verdes. Esta idea tiene bastante solidez. No lo digo sólo yo, sino otros grupos de investigación, pero para que permee en la sociedad todavía falta mucho tiempo.

¿Qué tanta investigación se hace en México sobre este tema? Usted, ¿por qué ha dedicado su carrera en esta área en particular?
Hay realmente poca investigación sobre este tema. Da gusto saber de cada vez más proyectos relacionados. A mí siempre me ha interesado el proceso de diferenciación sexual, ver por qué hay conductas diferentes en hombres y en mujeres: ¿de verdad las mujeres manejan tan mal un automóvil, como decimos los hombres? La respuesta es no, claro. Son todas estas cosas las me han llamado la atención, porque es investigación que tiene impacto social.



No han sacado la homosexualidad del pecado
Nota publicada en la edición 842


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