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Entrevista

Javier Tirapu Ustarroz


El neuropsicólogo clínico originario de España, asegura que la conducta humana es resultado del funcionamiento cerebral

Por Wendy Aceves Velázquez
2 Noviembre 2015

Durante siglos el conocimiento del cerebro y del ser humano se ha asentado en la falsa dicotomía cerebro-mente, sostiene el neuropsicólogo clínico Javier Tirapu Ustarroz, quien también asegura que la conducta humana es resultado del funcionamiento cerebral, en el que se mezclan razón, emociones y relaciones sociales.

Durante su participación en la Cátedra Iberoamericana Pedro Lain Entralgo, organizada por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), el estudioso del funcionamiento de la corteza prefrontal y ganador del Premio de Neurociencia Clínica, habló con estudiantes de Psicología y Medicina sobre el cerebro social y sus apuntes sobre neurociencia social, un campo interdisciplinario que estudia la relación entre los procesos cerebrales y las relaciones sociales.

¿Cuáles son las últimas aportaciones en el campo de la neurociencia?
En los últimos 40 años la neurociencia ha avanzado más que en los 300 anteriores y ha demostrado que el funcionamiento cerebral produce como resultado los procesos mentales o nuestra conducta humana.

El córtex prefrontal, una parte que ocupa el 30 por ciento de la corteza cerebral —la parte exterior del cerebro—, hasta hace prácticamente 30 años neurólogos y neurocirujanos la consideraban silente del cerebro, lo que quiere decir que parece que si te quitaban esa parte no pasaba nada. Pero hemos visto en los últimos años que si tuviésemos que resumir en una frase sobre qué se asienta en el córtex prefrontal, yo diría esto: todas aquellas funciones que nos hacen humanos; ahí radica la humanidad del ser humano, lo que lo hace ser una especie un tanto peculiar con respecto a las demás y que lo diferencian de otras especies.

En sus estudios ha resaltado el concepto de “inteligencia ejecutiva”: ¿en qué consiste?
El concepto de inteligencia tiene más de cien años. El primero que trató de medirla fue Broca, en 1861. Lo que se ha llamado la inteligencia ejecutiva es la capacidad del ser humano de actuar de manera flexible en entornos cambiantes, para buscar su adaptación, la supervivencia y la calidad de su supervivencia. El concepto de inteligencia ha estado relacionado con los conocimientos, con cultura. Sabemos que los test de inteligencia para medirla predicen el éxito académico, pero no el éxito en la vida, por lo cual este nuevo concepto de inteligencia ejecutiva es un buen predictor de éxito en la vida.

Estudiamos todo lo que al ser humano le marca como especie, y después de estudiar el cerebro y el córtex prefrontal reivindicamos que el ser humano es racional. El ser humano es emocional y consideramos que en esa zona cerebral se une la razón y la emoción para guiar nuestro comportamiento, lo que nos hace tomar decisiones. Reitero que lo que nos hace tomar decisiones no es la razón. Son sistemas emocionales que se unen a la razón. Por tanto, es un ser humano que razona, que se emociona y que se mueve físicamente.

¿Cuáles son las claves para mantener un cerebro sano?
En todos los meta-análisis y estudios científicos se define que para vivir muchos años con un cerebro sano, primero se debe pasear todos los días hora y media, porque el cerebro nos dice que debemos movernos. En segundo lugar se encuentran las relaciones sociales, porque los sujetos que no las tienen empobrecen su cerebro porque no acumulan conexiones entre las neuronas, es decir, enriquecer su cerebro con otros y enriquecer a otros con su experiencia personal. El tercer aspecto es no tener factores de riesgo vascular, como hipertensión, diabetes y colesterol, además de ingerir una dieta sana, y en el cuarto lugar están los trabajos cognitivos, como resolver crucigramas y sudokus.



El ser humano razona, se emociona y se mueve
Nota publicada en la edición 856

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