Entrevista
Democracias sanas, pero infelices

Pese a la proliferación y los avances en los sistemas representativos en América Latina, las democracias siguen dejando insatisfecha a la mayoría de la población. En México la aceptación es baja, pero, paradójicamente, la gente es feliz y en las últimas elecciones hubo la más alta participación de la historia

Foto: José María Martínez
Por Julio Ríos
16 Noviembre 2015

Latinoamérica encarna una paradoja. En los últimos 20 años ha vivido el período de mayor diversidad política, pero la democracia está sumida en una profunda crisis. Es la región del mundo en la que hay los peores niveles de aceptación por parte de los ciudadanos para con este sistema. Los avances en materia de libertad de expresión, movilidad social, crecimiento económico, participación política de mujeres y candidatos independientes han sido insuficientes para que la población confíe en las autoridades. Incluso, en países como México, donde se han dado dos alternancias en el Gobierno de la República, la gente no termina por estar satisfecha con su democracia, afirmó Francisco Guerrero Aguirre, Secretario de Fortalecimiento de la Democracia, de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Tenemos que dar el paso de una democracia procedimental a una democracia sustantiva. Es decir, que la inversión fiscal que hemos hecho y que coloca a México como uno de los países con el voto más caro del mundo, cómo lograr que esa inversión corresponda con mayor participación ciudadana, con gente más involucrada, con una sociedad activa, porque por lo menos hasta la fecha la evidencia empírica con la que disponemos no nos permite ver este desarrollo”, detalló Guerrero Aguirre.

El también columnista de medios de comunicación nacionales y exconsejero del extinto Instituto Federal Electoral (IFE), dictó en el Paraninfo Enrique Díaz de León, de la Universidad de Guadalajara, la conferencia magistral “La democracia sustantiva en América Latina y su impacto en los procesos electorales locales”, ante académicos, estudiantes, diputados, magistrados y consejeros electorales.
Afirmó que Latinoamérica ha dado el paso de los regímenes dictatoriales a democracias. Sin embargo, sólo Uruguay, Argentina y República Dominicana tienen un alto porcentaje de aceptación a la democracia, superando el 50 por ciento de satisfacción.

"La democracia uruguaya es la democracia más satisfecha. El caso de Uruguay es interesante, porque es el país menos desigual de América Latina. Es decir, empezamos a ver conclusiones: a mayor desigualdad, mayor insatisfacción; a mayor igualdad, mayor satisfacción. Es decir, es un tema cultural, es un tema de percepción y es un tema, sobre todo, de si estamos sintiendo que el aparato político genera alternativas y genera respuestas específicas”.

Algunos factores que desalientan la participación política son la corrupción, el crimen, la crisis en representatividad política y la conflictividad social. Y aportó algunas cifras de diversos estudios realizados por organismos internacionales: el 70 por ciento de los empresarios en México ha tenido que ofrecer dádivas o comisiones a los políticos para trabajar. Mientras que la tasa de homicidios a nivel mundial bajó 16 por ciento entre 2000 y 2012, en América Latina aumentó cinco por ciento, pasando de 27.1 asesinatos por cada mil habitantes, a 28.5, el doble de África y siete veces más que en países desarrollados. Según Latinobarómetro, sólo el 32 por ciento de la gente en América Latina está satisfecha con sus democracias. El país donde menos lo está es México, con apenas el 19 por ciento de aceptación.

Sin embargo, dijo, hay una paradoja: la gente sale a votar. Por ejemplo, en los comicios mexicanos de 2015 hubo el más alto porcentaje de participación en la historia, a pesar de las amenazas del crimen organizado o de los boicots: “La gente quiere participar, pero por otro lado no confía en los modelos de representación política”.

Aseguró que eso es una luz de esperanza. Falta involucrar a la gente en la toma de decisiones, con figuras como el presupuesto participativo o el referéndum y el plebiscito. Además deben mejorar los modelos de comunicación política, ya que los 33 millones de promocionales transmitidos durante el pasado proceso electoral, al parecer sirvieron de poco.

Si un programa de noticias decidía entrevistar a un candidato, eso podía ser considerado compra de publicidad, lo cual es penado por las nuevas leyes electorales. Esta espada de Damocles provocó que los medios de comunicación, ante el temor de ser sancionados, optaran por no cubrir dicha fuente, resultando que estas fueron las campañas con menor difusión en la historia. "Nos quedamos con puro spots de 20 segundos".

"¿Hemos en México hecho lo correcto al construir las instituciones que tenemos? Tenemos un Instituto Nacional Electoral independiente, que es ejemplo mundial en organización de elecciones, con una parte logística positiva, voto secreto. Tenemos un buen Tribunal Electoral, autónomo e independiente. Contamos con un modelo de financiamiento público que evita que el dinero del narcotráfico entre en campañas. Tenemos partidos que generan institucionalidad y candidatos independientes. ¿Si tenemos todas estas virtudes, por qué la gente está tan insatisfecha con la democracia? Y en los índices de felicidad resulta que los mexicanos estamos en la parte alta. Los mexicanos somos felices. ¿Si estamos tan insatisfechos con la democracia, por qué somos tan felices? Se necesitarán muchos terapeutas sociales para dar respuesta efectiva a estas preguntas".



Nota publicada en la edición 858


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