Foto: Jorge Alberto Mendoza

Entrevista

Jakeline Vargas Parra


Trata: un fenómeno global

Por Julio Ríos
20 Junio 2016

La trata de personas es un negocio ilícito que se ha vuelto global. Al ser humano se le ve como una mercancía, susceptible de ser vendido, intercambiado y desechado, y su tráfico no conoce fronteras. Por ello las estrategias para combatirla no deben ser exclusivas de los Estados, sino que la sociedad, y por ende las universidades, deben involucrarse en programas de prevención e información, aseguró Jakeline Vargas Parra, presidenta del Observatorio Latinoamericano de Trata y Tráfico de Personas (ObservaLAtrata).

La también académica y responsable del programa Acción Universitaria sobre Trata de Personas, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, participó en el seminario Tráfico y trata de personas, organizado por el cuerpo académico Transformación Social, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Ahí planteó la necesidad de estructurar una red universitaria para combatir la trata y el tráfico de personas, en la cual ya están trabajando varias instituciones de educación superior.

“La trata de personas es un problema mundial. Los países se convierten en países de origen, de destino, o algunos de tránsito, y otros son las tres cosas”, aseguró.

No obstante, cada país de Latinoamérica tiene sus propias dinámicas y factores que posibilitan este delito. En el caso del capitulo México del ObservaLAtrata, se ha detectado que la desaparición forzada tiene una estrecha relación con la trata de personas, además de que la explotación sexual y laboral son una de las modalidades.

En el caso de Colombia, ¿cuáles han sido los factores que originan la trata?
Una de las situaciones que ha incentivado la trata de personas en Colombia es el conflicto armado, que ha desplazado a miles de personas de sus lugares de origen. Eso ha causado que muchas personas lleguen sin empleo, buscando oportunidades de sobrevivencia y es cuando redes locales o trasnacionales se aprovechan de esas necesidades que tienen las personas para explotarlas.

¿En su país qué avances han tenido para abatir el problema y mediante qué estrategias?
Desde el capítulo colombiano del Observatorio Latinoamericano de Trata y Tráfico de Personas, hemos venido haciendo una alianza para trabajar conjuntamente con las organizaciones de la sociedad civil, universidades, organismos de cooperación, para sentarnos a dialogar y comprender cómo se manifiesta la trata en distintas regiones del país. Lo que queremos desde las universidades es lograr que los jóvenes universitarios asuman un compromiso para conformar círculos éticos para el cuidado de sí mismos y de los otros.

¿Esto quiere decir que no es una labor que sólo corresponda al Estado, sino también a la sociedad civil?
Nosotros estamos convencidos de que la lucha contra la trata de personas se fortalece en la medida en que todos los sectores de la sociedad entendamos que tenemos una corresponsabilidad en esa prevención. Desde los mismos consumos que cada uno de nosotros hace, los imaginarios que tenemos frente a la trata de personas en sus distintas modalidades. Desde ese lugar es donde queremos sensibilizar. Estamos convencidos que mientras los patrones socioculturales que imperan en los distintos países no se transformen, difícilmente podemos avanzar en la lucha contra la trata.



La trata de personas es un problema mundial. Los países se convierten en países de origen, de destino, o algunos de tránsito, y otros son las tres cosas
Nota publicada en la edición 884


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