Foto: Abraham Pérez

Norte

Adaptarse o morir


Frente a los cambios en los ciclos de lluvias y los provocados por el contacto con las poblaciones mestizas, las comunidades wixárikas enfrentan el reto de conservar su cultura y tradiciones

Por Martha Eva Loera
24 Octubre 2016

En treinta o cuarenta años la cultura wixárika podría desaparecer si no se toman las medidas para evitarlo. La mayoría de las acciones que se emprendan en ese sentido deben emanar de gente del pueblo huichol, afirmó Attsima Mirna de la Cruz González —académica del Centro Universitario del Norte y originaria de la comunidad de San Miguel Huaixtita—, enfocada en el estudio de la alimentación wixárika y quien impartió una conferencia sobre los cambios en los ciclos de la siembra derivados de factores como la alteración de las lluvias.

Por lo general hay esfuerzos de las sociedades civiles, organizaciones no gubernamentales y el gobierno encaminadas a preservar esa cultura, pero además de no emanar de la comunidad, no hay seguimiento de los mismos.

Señaló que es responsabilidad de los académicos wixárikas participar en la vida comunitaria. “Es muy importante que los jóvenes que estudian fuera de sus comunidades vayan a éstas, colaboren y participen en la solución de los problemas para que sean considerados parte de la misma comunidad”.

Reconoció que los académicos wixárikas al entrar en contacto con la ciencia y el conocimiento cambian su perspectiva en la interpretación del mundo, entonces hay un desfase entre su percepción actual y la mítica y religiosa que les inculcaron, pero deben guardar prudencia cuando interactúa con otros, para después proceder a crear conciencia de la importancia que tiene su cultura y los factores que la amenazan.

El contacto con la cultura mestiza, los cambios en los ciclos de las lluvias y las rutinas de trabajo de los wixaritari han sido algunos de los factores que han impactado, y esto puede percibirse en una reducción de las siembras del maíz, la pérdida paulatina de la lengua en algunas comunidades que están en contacto con los mestizos y la alteración en las fiestas y tradiciones. Ante esta perspectiva, los huicholes enfrentan el reto de adaptarse para no dejar morir su cultura y conservar la lengua.

Cambios por contacto con la cultura mestiza
En algunas comunidades el contacto con la cultura mestiza y el hecho de que mucha gente trabaje en otras poblaciones ha propiciado que algunas plantas naturales necesarias para las festividades suelan ser sustituidas por otras de plástico o cristal; el tejuino, por cerveza, tequila o vino y las vestimentas tradicionales por ropa que venden en los pueblos o ciudades mestizas. “Esos pequeños detalles ocasionan que las culturas cambien y pierdan originalidad”.

Además, la lengua se modifica o deja de utilizarse. Hay comunidades que tienen contacto con la sociedad mestiza y suelen mezclar el español con el huichol, como Mesa del Tirador y el 50 por ciento de las personas de San Miguel Huaixtita, que trabajan con mestizos.

La académica reconoció que todas las culturas tienen procesos de cambio, pero éstos en el ámbito wixárika han sido acelerados y muchos no están preparados para las transformaciones.

Las innovaciones han propiciado también daños a la salud. La comodidad de comprar alimentos como el maíz y el hecho de no tener que preparar los terrenos, sembrar y cosechar o ir por la leña para cocinar, ha provocado obesidad, diabetes, hipertensión, entre otras enfermedades.

El maíz en la cultura wixárika
La cultura en torno a la siembra y el cultivo del maíz también han cambiado, comprar maíz y maseca en las tiendas Diconsa ocasiona que haya gente que opte por sembrar sólo lo necesario para las ceremonias.

No sólo el contacto con el mundo mestizo ha impactado a la cultura wixárika, también los cambios en la siembra y cultivo por la alteración de las lluvias propicia que se siembre y coseche después de lo acostumbrado, lo que incide en la celebración de fiestas como la del elote y la del tambor, que deben realizarse durante septiembre.

En la primera festividad, los wirraritaris bendicen a la primera cosecha, para ello recogen algunas mazorcas del terreno que cultivaron y lo llevan a la ceremonia, la cual dura una noche. La segunda dura tres días y consiste en la presentación de los niños que nacen en la época de lluvias a los dioses, y debe haber maíz. Los pequeños tienen que asistir a esa ceremonia durante seis años, mientras que las niñas durante cinco desde que nacen, y cada año que pasa les asignan un nombre.



Nota publicada en la edición 900


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