Foto: Gustavo Alfonzo

Medio ambiente

Un mundo aún poco conocido


Los hongos desde las culturas antiguas han estado rodeados de misterio, y en la actualidad todavía son poco conocidos y estudiados. El Laboratorio de micología del CUCBA abona a su conocimiento e investiga sus usos potenciales también en la relación con el humano

Por Eduardo Carrillo
20 Febrero 2017

El reino fungi es vasto, llamativo y misterioso. Y México, uno de los cinco países más megadiversos del mundo, no es una excepción. Sin embargo es un mundo poco conocido. Según investigaciones pioneras, nuestro país cuenta con más de 100 mil especies de hongos, de las cuales nada más 3 mil han sido estudiadas. Y de éstas, al menos 200 especies son comestibles, según Laura Guzmán Dávalos, jefa del Laboratorio de Micología del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), con un cálculo basado en las estimaciones de los que se comercializan y consumen por la población.

Dijo que de esa cantidad, en Jalisco se aprovechan muy pocos y no llegan a ser más de diez, lo que  se debe en parte al desconocimiento de su potencial.

Agregó que el investigador Luis Villaseñor, del mismo plantel, ha detectado otras especies usadas por la comunidad wixárika en Jalisco. “Yo creo que hay mucho más, pero no se ha probado. Por ejemplo, aquí antes no se consumía un hongo azul que es el lactarius indigo”. Esta especie, conocida como azul o añil, fue traída por intercambios con hongueros del centro del país, y en Jalisco fue nombrado como azulejo, explicó.

Guzmán Dávalos comentó que los hongos son un alimento “bastante completo”. No posee las mismas proteínas que la leche, el huevo o el pescado, pero más con relación a otros vegetales, excepto la soya. Además, es de buena calidad al contener todos los aminoácidos esenciales que el hombre requiere en su dieta: metionina, lisina, triptofano y leucina, entre otros, además de poca grasa.

Trabajo en el CUCBA
Desde hace más de 35 años, el CUCBA estudia los hongos macroscópicos, que son cuerpos fructíferos visibles a simple vista, aunque también los hay más pequeños.

Cuenta con una gran variedad —hay especímenes con forma de globo, red, trompeta, repisa, entre otros—, y diversidad en colores.

Dichos organismos son importantes como degradadores de materia orgánica en el ecosistema o para la alimentación humana, aunque también los hay tóxicos. Junto con las bacterias y parásitos, son los que degradan toda la materia muerta como hojarasca, troncos y lo reincorporan al suelo.

Jalisco tiene registrados mil especies de hongos, cantidad que pudiera representar 30 por ciento de los existentes. Hasta el 2006, el CUCBA había inventariado  800 especies.

Por su diversidad y abundancia, en Jalisco hace falta mucho por estudiarlos. Cada vez que alguien hace un inventario, una tesis o un artículo, encuentran especies que son nuevos registros o incluso especies nuevas para la ciencia, explicó Guzmán Dávalos.

En 1981, los universitarios Gregorio Nieves y Luz María Villarreal de Puga crearon el Laboratorio de Micología de la UdeG, donde inició una colección de 50 ejemplares de hongos secos. En la actualidad superan los 25 mil ejemplares, lo que coloca a esta colección en el tercer o cuarto lugar de las más grandes de México.

Alrededor de cinco académicos colaboran en el laboratorio. Con apoyo de alumnos de biología y posgrado realizan inventarios de hongos, estudios taxonómicos, es decir, su clasificación; también determinan su vínculo con la cultura humana, además de los parentescos entre hongos.

“Son conocimientos básicos que nos pueden servir posteriormente para relacionar los hongos con su utilidad”. Por ejemplo, estudian el género ganoderma con propiedades medicinales. Una de las metas es analizar especies relacionadas y sus propiedades benéficas a la salud.

Algunos DE LOS hongos más consumidos en Jalisco
Amanita caesarea

Agaricus campestris

Calvatia Cyathiformis

Ustilago maydis

Volvariella volvácea



Nota publicada en la edición 914


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