Foto: Alfonso Martínez

Medio ambiente

Parar las descargas


Investigadores de la UdeG presentaron diagnóstico y estrategias para restaurar la laguna de Cajititlán: el primer paso es no verter agua contaminada, que provoca la falta de oxígeno y la mortandad de peces

Por Julio Ríos
1 Mayo 2017

La ausencia de oxígeno provocada por el exceso de algas y la acumulación de agua contaminada por 20 años son los factores principales de la mortandad de peces en la laguna de Cajititlán, afirmaron investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG), al presentar en rueda de prensa el “Diagnóstico de las condiciones actuales de contaminación y estrategia de restauración de la laguna de Cajititlán”.

La causa principal de eutrificación de la laguna de Cajititlán reside en las descargas de agua sin tratar y los escurrimientos superficiales que en época de lluvias arrastran sedimentos, nutrientes y pesticidas.

“La laguna ha sido enriquecida con materia orgánica y nutrientes, y por ello el crecimiento de algas que obstaculizan el oxígeno y llevan a la mortandad de peces. Esas algas, en el día, si bien producen oxígeno, por la noche lo consumen y esa deficiencia provoca la mortandad”, explicó Luis Manuel Martínez Rivera, responsable técnico del estudio.

Las aguas residuales con alta carga orgánica y nutrientes provienen de los poblados de Cuexcomatitlán, San Miguel Cuyutlán, San Lucas Evangelista y Tlajomulco. Estas son descargadas durante la temporada de secas y se va acumulando sedimento orgánico en el fondo del lecho.

El documento consigna que todo el sedimento que se deposita causa que la zona esté en anoxia, lo que afecta a los peces. La alteración del sistema acuático por el proceso de descomposición de materia orgánica y la pérdida de oxígeno altera a otros factores fisicoquímicos de la laguna, como la turbiedad y la sobresaturación. Todo ello se refleja en la mortandad de peces.

Los investigadores recomendaron suspender las descargas de aguas residuales en la laguna, el constante monitoreo de los niveles y la calidad del agua, como lo hacen en Chapala, y retirarle el exceso de nutrientes al cuerpo hídrico mediante la incorporación de otras especies de vegetación ribereña.

“La estrategia es usar la vegetación acuática que ya existe en la zona de acumulación para que tome los nutrientes. Esta vegetación debe tener un manejo al final de cada temporada de secas”, apuntó Martínez Rivera.

Otros métodos son el de coagulación y fijación en sedimento, para eliminar el fósforo.

Instaron también a que la declaren zona de protección de fragilidad ambiental y gestionen un decreto de zona de restauración ecológica, en la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco, para instaurar una verdadera estrategia institucional estatal y federal, tras aplicar recursos en la restauración del ecosistema natural de la laguna.

Por ello sugieren solicitar a la Comisión Nacional del Agua que pase a esta laguna de la clasificación de cuerpo receptor tipo A, a cuerpo receptor tipo C.

“Recuperar Cajititlán será difícil. Va a tomar años. El primer paso es que no entre agua contaminada. Se podrán ver resultados en un lapso de tres a cinco años”, aseveró Martínez Rivera.

El rector de la Universidad Politécnica de la Zona Metropolitana de Guadalajara, Enrique Solórzano Carrillo, dijo que el estudio duró dos años y que incluyó el monitoreo de 61 puntos del cuerpo hídrico.

Solórzano Carrillo cuestionó el mal diseño de la ley, que deja todo el peso del tratamiento del agua a los municipios, como lo dispone el artículo 115 constitucional, lo que ha provocado que apenas operen 10 por ciento de las plantas tratadoras en México.

El director de Gestión Ambiental de Tlajomulco, Miguel Ángel León Corrales, coincidió en que existe alta presencia de nitratos y fosfatos por la proliferación de las algas. Enfatizó que la laguna tiene una oxigenación baja en ciertas temporadas del año, lo que coincide con la mortandad de los peces. Dijo que ya han incrementado la capacidad de las plantas tratadoras e instalado oxigenadores, biofiltros flotantes y humedales artificiales.

Sin embargo los investigadores piden establecer muestreos mensuales de descargas de aguas de las plantas de tratamiento, y también reubicar los circuladores de la Comisión Estatal del Agua, para que pueda haber oxigenación por viento. Actualmente están dispersos y obstaculizan. Además deben incrementar los sitios de muestreo de la laguna por parte de la CEA, para considerar al menos dos puntos en la zona de mayor concentración de recarga de materia orgánica.



Nota publicada en la edición 922


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