Primer Plano
Obesidad en niños una cuestión familiar

Estudios de especialistas del Instituto de Nutrición Humana del CUCS muestran una relación entre las disfunciones en la familia y el aumento de los trastornos alimenticios en los menores. Para prevenir estos problemas, proponen investigar componentes psicológicos, sociales y culturales tanto en los niños como en los padres

Foto: Fernando Botero
Por Dania Palacios
3 Julio 2017

Maltrato, abuso, pobreza y problemas intrafamiliares y de pareja son potenciales factores de riesgo para desarrollar obesidad. Esto se concluyó de una línea de investigación que desarrolla el Instituto de Nutrición Humana del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), para identificar la asociación de las dinámicas y la disfunción familiares con la obesidad en 452 niños de seis a nueve años de edad, derechohabientes de la  Unidad de Medicina Familiar 3 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el municipio de Guadalajara.

Desde 1995, el Instituto de Nutrición Humana ha estado desarrollando proyectos de investigación relacionados al combate de la obesidad y en 2012 creó un  instrumento  para evaluar el funcionamiento de la familia nuclear, en el cual los padres de familia calificaron el cumplimiento de parámetros como la dinámica de pareja, formación de identidad, comunicación y solidaridad,  manejo del conflicto y agresividad, entre otros.

La prevalencia de probable disfunción familiar en niños obesos fue de 52 por ciento en comparación a un 40 por ciento en familias de niños no obesos.

“Un hallazgo notable fue que según la puntuación de dinámica familiar existe 63 por ciento mayor riesgo de obesidad en familias disfuncionales. Se ha descrito que niños que conviven en ambientes familiares desfavorables, donde existe maltrato o relaciones problemáticas entre los hijos y los padres, se generan alteraciones o francos trastornos de conducta alimentaria que culminan en obesidad”, se lee en el estudio.

La investigación, en la que participaron Édgar Vásquez Garibay, director del Instituto de Nutrición Humana, y Carlos Cabrera Pivaral, del Centro de Estudios en Salud, Población y Desarrollo Humano del CUCS, indica que en estos ambientes donde ambos padres trabajan fuera del hogar y que el niño está al cuidado de otras personas que disminuyen la vigilancia alimentaria, provoca un potencial riesgo adicional para obesidad.

“Se ha observado empíricamente que cuando la madre tiene gran carga de trabajo fuera del hogar y regresa muy cansada, tiene mayores dificultades para cuidar la alimentación de sus hijos, y no es raro que experimente sentimientos de culpa que terminan por propiciar sobreprotección o rechazo de su hijo pequeño. No es raro que esta disfunción genere el deseo subconsciente del niño de manipular a su madre a través de berrinches y alteraciones en la conducta alimentaria”.

En el caso de las familias que encabezan padres jóvenes, donde tienen menos hijos o hijos únicos, además de generar una probable sobreprotección, el estudio también lo considera un factor de riesgo de obesidad.

Enrique Romero Velarde, profesor-investigador en el Instituto de Nutrición Humana, señaló que el desarrollo de la conducta alimentaria es un proceso complejo en el que participan componentes fisiológicos de regulación del apetito, del crecimiento y peso corporal; de componentes psicológicos del niño, de los padres, de la familia y de componentes culturales y sociales, por ello es importante estudiar a mayor profundidad estas variables y la prevención de la obesidad.

“Hemos identificado cómo los niños con obesidad tienen una respuesta más exagerada hacia los alimentos, y actualmente estamos realizando protocolos para identificar qué tanto se heredan de los padres estos tipos de rasgos en la conducta alimentaria”, concluyó Romero Velarde.

Obesidad en aumento

De acuerdo con la comparativa entre la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSAUT-MC 2016) y la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT 2012) de la región Centro —a la que pertenece el estado de Jalisco—, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años incrementó de 33.4 a 38.1 por ciento en un lapso de cuatro años.

El aumento de 4.7 puntos porcentuales, señaló Vásquez Garibay, se debe a una falta de rigor en la investigación para evaluar los programas gubernamentales tendientes a la promoción del peso saludable y las estrategias para controlar el sobrepeso y obesidad.

“Programas que se llevan a cabo por parte de los gobiernos federal o estatal requieren de estrategias específicas para grupos etarios, que apelen a las diferencias de los estratos socioeconómicos para que realmente puedan ser efectivos. A la fecha no encontramos datos que nos digan que hayan dado resultado”, subrayó Vásquez Garibay.

En las niñas de cinco a 11 años la prevalencia de sobrepeso y obesidad aumentó de 1999 a 2006 de 20 a casi 27 por ciento, y en los niños de 17 a 26 por ciento; se estima que la prevalencia aumenta a una velocidad de 0.8 puntos porcentuales por año.

Lo que propone el instituto es que, en coordinación con las secretarías de Educación Pública y de Salud federales y estatales, se vinculen actividades en el hogar, la escuela, y que combinen estrategias de diseño urbano, de salud, de mercadotecnia, de medios de comunicación y de políticas para lograr un efecto positivo a mediano y largo plazos.

“Esto es una crisis de salud pública nacional —subrayó—, sabemos que el sobrepeso y la obesidad son un problema multifactorial que requiere cambios profundos y sostenidos en ambientes sociales, educativos, culturales, económicos y políticos del país”.

Para vincular los estudios sobre el tema se realizará el “Seminario de investigación en obesidad. Oportunidades de colaboración”, con el Departamento de Ciencias de la Conducta y Salud de la University College, de Londres.

“Vamos a comenzar a desarrollar, con expertos mundiales, áreas sobre rasgos del apetito, con el peso y su control. La idea es la implementación, validación y aplicación de instrumentos de evaluación de las conductas alimentarias para implementarlas desde lactantes hasta el final de la vida”, abundó Vásquez Garibay.

El objetivo del seminario, que tendrá lugar el 18 de julio en el CUCS, es la divulgación de los resultados de investigaciones de ambas instituciones.



Nota publicada en la edición 931