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Universidad

Exploran las profundidades oceánicas


Conocer las capas más profundas del océano para una mejor conservación de los recursos y aprovechamiento pesquero, es el propósito de un sistema desarrollado en la UdeG y que obtuvo el título de modelo de utilidad por parte del IMPI

Por Eduardo Carrillo
17 Julio 2017

Por medio de la movilización de sensores que detectan diversos parámetros marinos y con apoyo de ecuaciones, investigadores de la Universidad de Guadalajara crearon un sistema que permite adentrarse en el conocimiento de fenómenos y dinámicas de las capas más profundas del océano, buscar estrategias para conservarlo y aprovechar los recursos pesqueros de mejor manera.

Este desarrollo, creado en siete u ocho meses por Anatoliy Filonov, investigador titular del proyecto; César Octavio Monzón e Irina Tereshchenko, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), además del doctorante Omar Mireles Loera, apoyados por estudiantes, logró el título de modelo de utilidad por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), en marzo pasado.

“Surge de la necesidad de estudiar capas más profundas del océano, de extender el conocimiento, porque la mayor parte de las investigaciones que hacíamos eran costeras o superficiales. Estamos hablando de 250 metros o más de profundidad”, en tanto que con el equipo diseñado por la UdeG es posible alcanzar más de tres mil metros.

El promedio de profundidad del océano en el mundo es de tres kilómetros, aunque hay fosas que alcanzan los 14 kilómetros.

Otra ventaja es el precio. El estudioso expresó que el liberador acústico adquirido anteriormente por el CUCEI tuvo un costo de 120 mil pesos aproximadamente —incluye impuestos y traslado de Estados Unidos—, y alcanzaba una profundidad de 250 metros. El equipo diseñado por los universitarios costó alrededor de 500 pesos.

Métodos
Uno de los actuales métodos para estudiar el océano son boyas conectadas a una línea de sensores en cadena. En algunos casos emplean liberadores acústicos, dispositivos para recuperar instrumentos de medición.

Estos equipos pueden perderse cuando las cuerdas que los sujetan son trozadas por las propelas (hélices del motor de embarcaciones) o cuando los pescadores roban las boyas para revenderlas, explicó el estudiante del doctorado en Ciencias en Biosistemática, Ecología y Manejo de Recursos Naturales y Agrícolas (Bemarena), del Centro Universitario de la Costa (CUCosta).

Ante eso, la UdeG creó un sistema complementario al liberador acústico, que trabaja de manera autónoma: “Cuando el liberador se levanta, nuestro sistema manda una cadena que se conecta a los sensores: con eso sube la boya, y después podemos subir todos los sensores a través de esa nueva cadena”, dijo Mireles Loera.

Al tener sensores en diferentes capas del océano, con este sistema es posible medir tres variables importantes: temperatura, salinidad y presión, las que permiten estudiar su dinámica para emitir recomendaciones a pesquerías, para un mejor aprovechamiento de los recursos.

Otra aplicación consiste en conocer y entender la distribución de la vida marina en capas más profundas, para establecer medidas de conservación. “Mamíferos, como ballenas y delfines, se mueven sobre aguas con determinadas condiciones, y al conocerlas, es posible elaborar mapas de distribución”.

Hasta el momento el equipo ha sido empleado en dos expediciones: una en el Golfo de California, en la península de Baja California, y otra en Bahía de Banderas, en Jalisco. Con este sistema han rescatado equipo perdido, lo que hace más eficiente los recursos destinados para investigación.

El equipo se ha presentado en congresos y grupos del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (Cicese), y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “han mostrado interés por este tipo de sistemas; ellos tienen departamentos de oceanografía muy fuertes. Entonces se busca hacer equipos multidisciplinarios y trabajar en mejorar el diseño y el sistema”, añadió Mireles Loera.

Una de las metas es seguir perfeccionando el aparato, cuya relevancia y reconocimiento ante el IMPI reside en que desde hace 25 años no habían emitido un título en esta materia en México, afirmó el especialista. Además, trabajan en dos proyectos que pueden ser patentados.



Nota publicada en la edición 933


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