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Opinión

El talento humano como fuente de innovación tecnológica


Por Ruth Padilla Muñoz
17 Julio 2017

Las tecnologías se han convertido en parte de la vida cotidiana, están redefiniendo las industrias, creando nuevas oportunidades a escala nunca antes vistas, hay una acelerada adopción de avances tecnocientíficos, así como innovaciones en distintos campos industriales, que apuestan a un desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida. La investigación en este campo avanza a gran velocidad, rompiendo estereotipos y transformando el mundo.

Por lo anterior, la formación de capital humano vinculado al desarrollo tecnológico y a la innovación de los procesos productivos es uno de los temas fundamentales en la Educación Superior, ya que es en las instituciones educativas donde se genera y desarrolla mucho del talento que tiene el país; no obstante, los canales existentes para aprovechar ese talento son todavía insuficientes, por lo que los conocimientos y habilidades de los individuos que pueden generar valor económico se desperdician con frecuencia, lo que nos coloca en una posición de desventaja, en comparación con otros países.

El Reporte de Capital Humano 2016, elaborado por el Foro Económico Mundial, señala que aproximadamente 25 mil nuevos trabajadores entrarán en el mercado laboral en el mundo desarrollado cada día hasta 2020, mientras que más de 200 millones de personas globalmente continúan sin trabajo. En promedio, solo el 65 por ciento del talento existente está siendo impulsado y aprovechado por los sistemas educativos y productivos de todas las naciones.

De los 130 países analizados, México se ubica en el lugar 65 en aprovechamiento de su capital humano, ya que sólo utiliza el 69.25 por ciento del talento de su población. En el mundo casi el 35 por ciento del potencial de capital humano sigue sin desarrollarse, debido, de acuerdo con el reporte, a la falta de oportunidades de aprendizaje o empleo, o ambos.

La realidad es que el cambio tecnológico puede estar exacerbando los problemas sociales y económicos por la transformación de los perfiles para ingresar a un empleo, pero también ofrece nuevas opciones que ayudan a hacerles frente.

No obstante, hace falta atender algunos aspectos. En primer lugar comprender el cambio en el que, queramos o no, estamos inmersos y todo lo que ello involucra; por ejemplo, asegurarse de que las personas desarrollen su potencial para generar respuestas a las necesidades presentes y futuras en el campo social, económico e individual. En este sentido, la cooperación entre el sector público y privado es de gran importancia, principalmente para facilitar la adaptación al nuevo mundo del aprendizaje y el trabajo, en la consecución de perfiles para nuevos ámbitos de desempeño laboral.

Una interesante  propuesta son los encuentros de talento joven, como el Campus Party, donde además de compartir y adquirir conocimiento, comunicar ciencia y cultura, desarrollar la creatividad, debatir, actualizarse, emprender nuevos proyectos, son una excelente opción para vincular el talento de los jóvenes con las empresas e instituciones de gobierno, con el apoyo de las instituciones de educación superior, lo que crea un ecosistema propicio para la producción, la innovación y el desarrollo profesional.



Nota publicada en la edición 933