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MUSA

Una mirada “rabiosamente actual” al mundo cervantino


La exposición El coloquio de los perros, de la pintora española Sofía Gandarias (1951-2016), será exhibida durante todo el verano en el Museo de las Artes de la UdeG

Por Mariana González
24 Julio 2017

Las teorías psicoanalíticas que dieron a Sigmund Freud el mote de “padre” de esta disciplina en la era moderna no hubieran sido posibles sin la influencia del escritor español Miguel de Cervantes. El psicoanalista de origen austriaco aprendió castellano durante su etapa universitaria con el objetivo principal de leer el texto original de El coloquio de los perros, el último de los doce relatos que conforman el volumen Novelas ejemplares, publicado por Cervantes en 1613.

La fascinación que la novela provocó en Freud quedó plasmada en las cartas que sostuvo con amigos, en especial con su condiscípulo Eduard Silberstein, quien tomó el seudónimo de “Berganza”, el nombre de uno de los perros protagonistas del relato. Freud, a su vez, se achacó el apodo de “Cipión”.

La historia es narrada por un humano quien escucha a los personajes caninos mientras sostienen una charla. Uno de ellos, Berganza, cuenta sus andanzas por la España barroca, mientras el otro escucha las atrocidades e injusticias cometidas por sus amos. La conversación se transforma en un relato sombrío acerca de los estigmas sociales, el poder, las creencias religiosas y la maldad.

La oscuridad de esas imágenes fue plasmada en una serie de pinturas realizadas por la española Sofía Gandarias (1951-2016), reconocida en Europa y América por sus retratos a personajes del mundo artístico. Las piezas son exhibidas este verano en el Museo de las Artes (MUSA).

Los mundos de Gandarias
Pintados con una paleta de colores ocre en el que se cuelan tonos intensos, como el rojo y el morado, sobre un lienzo profundamente negro, destacan figuras famélicas, brujas y perros-demonio. Al fondo, tímida, como si temiera algo, la silueta de Cervantes se asoma a algunas de las piezas.

La pintora ofrece una mirada al mundo cervantino de tono irónico y con una crítica social que toca temas “rabiosamente actuales” como la corrupción, dice en entrevista Enrique Barón Crespo, presidente de Legado Gandarias.

“La corrupción es parte de la condición humana. Curiosamente ella jugaba mucho con fondos negros y oscuros que le daban más intensidad a la imagen. Estalla el color, a veces, cuando le interesa. Lo que es cierto es que el contraste que crea es dramático”, dice Barón Crespo, quien fue compañero de la pintora durante treinta y un años.

En los veintisiete óleos sobre tela, la artista plástica aborda el papel de la justicia y “lo más duro y sórdido” de la condición humana, agrega.

De su pincel fluye la simpleza en el rostro de los canes protagonistas, la lujuria de la amante de un alguacil, la lascivia de una bruja bailando con el diablo, la solemnidad de una bruja teóloga y la violencia de un juicio durante la Inquisición.

Gandarias pone especial atención en los ojos, que tomaban gran fuerza en medio de rostros casi difuminados. “Eran muy interesante las miradas que ella ponía. Aunque parecía que no había nada, a los ojos, con un toque, les daba una gran fuerza y más en Berganza y Ciprión”, los perros protagonistas, explica Barón Crespo.

De Cervantes al muralismo mexicano
Las piezas hacen una insinuación a la influencia que pintores como José Clemente Orozco, Diego Rivera y Frida Kahlo —a quien dedicó un cuadro en una de sus series—, tuvieron en Gandarias.

“Ella citaba muchas veces a Federico Fellini, el gran director italiano, que decía que una película es una serie de cuadros en movimiento. Y la pintura, sobre todo la medieval, y la pintura mexicana, por ejemplo los grandes muralistas, contaban historias. Los de Rivera, Orozco, son frescos sobre la historia de México y también sobre la humanidad, afirma Enrique Barón Crespo.

Incluso decía que en México “había descubierto colores que en España no existían”, como el tono de azul que encontró en la casa en la que Kahlo vivía en Coyoacán, agrega.

La pintora fue “una amante de la obra de Cervantes”, de quien siempre recalcaba “la enorme libertad” con la que escribía. Su especial interés en hacer esta serie nació luego de un comentario que su amigo, el escritor Carlos Fuentes, hizo acerca de ese relato durante su discurso de aceptación del Doctorado Honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, en 2007.

Fuentes se refirió entonces a una de las brujas de la novela conocida como “La Camacha” de Castilla, inspirada en una mujer real que vivió en la región de Andalucía, en el siglo XVI y que convertía a los hombres en animales.

Gandarias releyó varias veces la obra y tres años después comenzó a trabajar en las piezas que concluyó hasta 2011. En algún momento pensó que serían un buen homenaje a propósito del cuatrocientos aniversario de la muerte de Cervantes, que se celebró en 2016.

Fuentes no sólo fue quien puso la semilla en la mente creativa de la pintora, sino también una de las personas a quien ella mostró el avance de su trabajo.

“Carlos alcanzó a ver la serie por imágenes que envió. Hubo un diálogo y el escribió varios textos en la obra de Sofía que están en el libro de Presencias e instantes”, revela Barón Crespo, también miembro de la fundación Dalí.

Su amistad con escritores como José Saramago, Octavio Paz, Augusto Roa Bastos y Simone Veil, se vio reflejada en su interés por explorar la relación que hay entre la pintura y la literatura y “que atravesó toda su obra”, recalca.

Sus cuadros retrataron a personajes de la literatura como Federico García Lorca, Jorge Luís Borges, Rubén Darío, Guimaraes Rosa, Gabriel García Márquez, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Juan Carlos Onetti, Octavio Paz, César Vallejo, Juan Rulfo y Julio Cortázar, estos últimos fueron obsequiados a la Cátedra Julio Cortázar, de la Universidad de Guadalajara.

Sus últimos trabajos, realizados en 2015, habían sido reunidos en una serie en la que, bajo el título “El caballero de la mano en el pecho”, plasma a personajes como María Callas, Plácido Domingo, Greta Garbo, Steven Spielberg o Giorgio Armani, caracterizados como el retrato de El Greco.

Gandarias fue Patrona de la Fundación Yehudi Menuhin, en España. Recibió en 2005 la Orden de Caballero de las Letras y las Artes francesas. Su obra ha sido expuesta en museos, galerías y universidades de Europa y México.

 

Exposición y lectura dramatizada
La exposición El coloquio de los perros  fue posible gracias a la colaboración con el Centro Cultural de España en México y el Legado Gandarias. Antes de estar en Guadalajara fue mostrada en el Museo Santa Clara de Sevilla, el Instituto de España en México y en Guanajuato, como parte del Festival Internacional Cervantino.

El museo tiene preparadas actividades paralelas a la exposición, como una lectura dramatizada de una selección de fragmentos de la novela que serán dirigidas por la dramaturga Isabel Rodríguez, con la finalidad de hacer una relación entre la literatura, las artes escénicas y las artes plásticas.

La muestra estará abierta hasta el 17 de septiembre.



Nota publicada en la edición 934


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