Foto: David Valdovinos

Talento U

Guillermo García García


Investigador y coordinador de la Especialidad en Nefrología del CUCS recibió el Premio Jalisco 2017 en el ámbito científico

Por Mariana González
21 Agosto 2017

Su trabajo en el ámbito académico y de investigación lo ha llevado a ser pionero en México en los estudios relacionados con la nefrología y a obtener recientemente el Premio Jalisco 2017 en el ámbito científico. Con estudios de posgrado en universidades de Estados Unidos, Guillermo García García es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel II y coordinador del posgrado en Especialidad en Nefrología del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), programa de excelencia por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

¿Qué significa para usted este premio?
Es una gran satisfacción. En lo institucional es un orgullo que, a través de mi persona, se haya distinguido a las dos instituciones con las cuales he elaborado los trabajos que me llevaron a obtener este premio, como son el Hospital Civil y el Centro Universitario de Ciencias de la Salud. Prácticamente todo lo que he hecho ha sido con el apoyo de estas dos instituciones y de su personal. A lo largo de estos años nos hemos dedicado a investigar la epidemiología de la enfermedad renal en la población de estrato socioeconómico bajo y que no tiene cobertura de seguridad social, pero sobre todo hemos sido incisivos en señalar las desigualdades que existen en el acceso, sobre todo a terapias de reemplazo renal, como la diálisis y el trasplante, que si no estuviéramos nosotros ellos tendrían un acceso muy limitado o nulo a estos servicios.

¿Por qué cree que los estudios en nefrología han tomado tanta importancia?
Es un tema de relevancia no solamente local o regional, sino un tema internacional. Como sucede en otras partes del mundo, la enfermedad renal crónica es más prevalente en poblaciones vulnerables, porque están expuestas no solamente a los factores tradicionales, como diabetes e hipertensión, que son más prevalentes en ellas, sino también están expuestas a factores no tradicionales, como la contaminación ambiental, de la tierra, del agua, etcétera, y a infecciones y diarreas, que incrementan el riesgo. Además, por su misma marginación tienen acceso limitado a la salud en general.

¿Hay suficientes nefrólogos para atender a este sector de la población?
Desafortunadamente somos pocos a nivel estatal y nacional. En el estado poco más de 100 y a nivel nacional somos de mil 200 a mil 300, que es un número muy bajo. Pero la solución del problema no es entrenar a más nefrólogos. También hay que entrenar a los médicos de primer contacto para que identifiquen y traten la enfermedad lo más temprano posible. Hemos abogado para que se incremente el número de plazas para entrenarlos y para que se establezcan programas de capacitación para personal de salud en el primer nivel de atención, que está en contacto directo con los pacientes en las etapas iniciales de la enfermedad. Es la única manera en que vamos a abatir este problema, no abriendo más centros de diálisis y trasplantes. La enfermedad del riñón es la segunda causa de muerte prematura y en nuestro país sigue habiendo la ausencia de una política de salud.

¿Usted ve un incremento de la enfermedad en los próximos años?
Desde luego, porque por ejemplo, con esta población no es nada más el diabético o el hipertenso el que está presentando este problema: ya vemos que niños y adultos jóvenes sin diabetes o hipertensión están teniendo enfermedad renal por factores de tipo ambiental. Si no tenemos una estrategia y un plan para controlarla, el problema de seguro va a ir en aumento.



La enfermedad del riñón es la segunda causa de muerte prematura y en nuestro país sigue habiendo la ausencia de una política de salud
Nota publicada en la edición 936


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