Leones Negros
Alan Ramiro Plazola López, un rufián con amor por Leones

Árbitro profesional y estudiante de fisioterapia, Alan es quien da vida a la mascota felina en los partidos del equipo y desde niño lleva en el corazón los colores de la UdeG

Foto: Cortesía
Por Laura Sepúlveda Velázquez
21 Agosto 2017

Cada que los Leones Negros juegan de local, Alan Ramiro Plazola López se enfunda en el personaje de Rufián y acude al Estadio Jalisco para apoyar al equipo de la Universidad de Guadalajara en su paso por la liga de Ascenso y la Copa MX.

Su presencia en la tribuna es la diversión de chicos y grandes, y es sin duda el mayor atractivo para los pequeños, quienes corren a su encuentro para tomarse una fotografía.

Ser la mascota de un equipo no es una tarea menor: hay que ofrecer el mayor esfuerzo en cada partido y motivar de manera constante el apoyo de la afición al plantel. Este es el cuarto torneo en que Alan le da vida a Rufián y nos platica lo divertido y complicado de su misión.

¿En qué consiste tu labor y cuáles son sus dificultades?
Una botarga es muy acalorada y con el peso es complicado. Las primeras veces me llegó a dar una deshidratación. No estaba acostumbrado mi cuerpo. Pero también es algo muy divertido: cuando te gusta hacer este tipo de cosas no es nada complicado. Mi labor principal es tratar de animar a los aficionados y alentar a los jugadores.

¿Cómo se dio la oportunidad de ser Rufián?
Yo soy árbitro profesional y participé en la Copa Leones Negros. Vi la botarga y pensé que nunca me había puesto una. Pregunté sobre la posibilidad de ponérmela para ver qué se sentía. Les gustó mi trabajo. Empecé a activar en lo que era la zona de canchas y me invitaron a formar parte de Leones Negros. Es una experiencia muy bonita. Disfruto cada vez que me pongo la botarga: soy otra persona diferente. Este es mi cuarto torneo. Estudio fisioterapia. El arbitraje es mi pasión y cuando era niño fui payaso una vez para complacer a mi sobrino, ya que no había el presupuesto para contratar uno, y de ahí me nació todo esto.

¿Cómo es la convivencia con la afición?
Con los adultos soy un poco más bromista, les hago travesuras. Con los niños es diferente: para no asustarlos. Es más fácil hacer locuras bajo una máscara, porque no saben quién eres y existe ese misterio. Algunos niños incluso me ven como un león de verdad. Además de los partidos me han invitado a otros eventos fuera del primer equipo, como la Copa Leones Negros, Papirolas y la FIL.

¿Qué representa ser parte de Leones Negros?
Ser la mascota del primer equipo es algo muy padre. Yo veía las botargas que había en los diferentes equipos de primera división y me parecía interesante. Se me dio sin querer y soy muy feliz.

¿Cómo vives los resultados del equipo?
La temporada pasada queríamos que el equipo clasificara y llegara a la final para buscar el ascenso, y hoy, como cada torneo, sigue la misma ilusión de ver al equipo campeón, verlo ascender; esa es mi ilusión y motivar a la afición para que siga alentando al equipo cada 15 días. Le voy a Leones Negros desde pequeño. Mi abuelo era muy aficionado de la Universidad de Guadalajara. Era maestro. Es un amor que me nació desde niño por estos colores y que se incrementa especialmente por ser Rufián.



Mi abuelo era muy aficionado de la Universidad de Guadalajara. Era maestro. Es un amor que me nació desde niño por estos colores y que se incrementa especialmente por ser Rufián
Nota publicada en la edición 936


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