Foto: Abraham Aréchiga

Tonalá

Al rescate de la producción cerámica


Dirigida por un académico del CUTonalá, fue creada en Jalisco una escuela para recuperar y difundir técnicas de alfarería, con el objetivo de aumentar la competitividad de los ceramistas nacionales

Por Martha Eva Loera
21 Agosto 2017

México es un país rezagado en conocimientos, técnicas y procesos para la producción cerámica, lo que se refleja en la falta de innovación y de competitividad del país frente a productores como Argentina, Brasil, Chile, Canadá y Estados Unidos. La necesidad de capacitar a los ceramistas nacionales motivó la creación de la Escuela Nacional de Cerámica, que dirige David Aceves Barajas, académico del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá).

A pesar de tener una alta calidad artística, técnicamente los ceramistas mexicanos no están al mismo nivel, y desde esta perspectiva hay piezas que tienen muchas deficiencias, porque algunas están mal quemadas o crudas. Si los compradores lo supieran, no las adquirirían, señaló el académico.

Agregó que, por ejemplo, en México pocos conocen el trabajo de reflejos metálicos en los esmaltes, que los árabes introdujeron en España, y en la misma situación está la producción de porcelana.

El académico universitario detalló que la cerámica considera a materiales como barro, porcelana o esculturas hechas de arcilla.

La escuela está respaldada por la asociación civil Fomento de Cerámica Mexicana y la empresa Tajín, que promueve la iniciativa por su impacto social, por su fin de preservar las tradiciones y por tener alcance nacional.

El proyecto fue presentado al Gobierno del Estado, pero no la consideró una prioridad. Estaba planteado para realizarlo en Sayula, Jalisco, como resultado de una investigación sobre cerámica blanca en ese municipio del Sur del estado, encabezada por David Aceves.

Posteriormente despertó el interés del fallecido poeta Hugo Gutiérrez Vega, pero a pesar de su empeño e insistencia no llegó a ser una realidad. A raíz de la intervención del empresario Horacio Fernández pudo ser abierta la escuela en enero de 2016, en Tapalpa, Jalisco. Su consejo está conformado por artistas, intelectuales y empresarios. Uno de sus miembros es el arqueólogo Otto Schöndube, académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Los talleres son una herramienta que sirve a la Escuela Nacional de Cerámica para profesionalizar a los creativos y convertir a México en un país competitivo en la producción. Artistas y maestros de diferentes partes del mundo acuden a proporcionar capacitación a los interesados. El año pasado el país invitado fue España, y entre los instructores estuvo Enric Mestre, considerado uno de los cien mejores ceramistas en el mundo, y Ángel Garraza, miembro de la Academia Internacional de la Cerámica.

Para estos cursos, a los artesanos se les otorga beca completa para cubrir sus gastos de hospedaje, alimentación y de materiales, y a los artistas les cobran una cuota mínima de recuperación.

El esfuerzo por capacitar se extiende a la creación de instrumentos que puedan ayudar a los artesanos a realizar con mayor eficiencia su trabajo, por ejemplo, el diseño y fabricación de hornos más acordes con el cuidado del medio ambiente y la salud del propio artesano.

Ante la necesidad de las comunidades alfareras, la escuela contactó con Masakazu Kusakabe, quien fabrica hornos de leña que no producen humo. Él instaló uno en Tapalpa, pero con base en éste, fue diseñado otro por el maestro Yusuke Suzuki, acorde con las necesidades de la alfarería mexicana.

El horno diseñado por Suzuki funciona con las ramas que pueden podarse de los árboles, por lo que no es necesario cortarlos para obtener leña, además de que no produce humo dañino para las vías respiratorias de los artesanos, y el medio ambiente.

La escuela ha impartido talleres de capacitación a  partir de marzo de este año, en San Felipe Torres Mochas, Guanajuato; Mepetec, Estado de México y actualmente en Amatenango del Valle, Chiapas, para enseñar a construir el horno y difundir su uso.

“En cada comunidad nuestro propósito es, con apoyo de las autoridades locales, capacitar entre diez y quince artesanos. También pedimos que haya tres albañiles para que dispersen los conocimientos y puedan ser construidos los hornos”.

Los hornos alfareros usados actualmente en México son piezas de museo en otros países. El 90 por ciento son de tipo celta, abiertos, que introdujeron los españoles del siglo XVI.

“Desde ese entonces no se han modificado los hornos en este país. En países como Japón los hornos de leña han evolucionado desde hace mil años”.



Nota publicada en la edición 936


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