Foto: David Valdovinos

Costa Sur

Plataforma para cortar barreras entre sordos y oyentes


Creada por una egresada del CUCSur, una App permite traducir el lenguaje de señas a texto y voz, y viceversa, con ayuda de la inteligencia artificial

Por Mariana González
4 Septiembre 2017

La comunicación inmediata entre personas sordas y quienes no conocen el lenguaje de señas será posible gracias a una aplicación desarrollada por jóvenes universitarios. Briana Osorio Díaz, creadora del proyecto y egresada de la carrera de Ingeniería de Procesos y Comercio Internacional, del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), dice que la plataforma llamada “Signn” pretende “cortar las barreras comunicacionales que existen entre sordos y oyentes”.

Ésta permitirá traducir el lenguaje de señas a texto y voz, y viceversa. La intención es que sea un traductor personal que funcione desde los dispositivos móviles con la ayuda de inteligencia artificial, además de ofrecer al usuario un diccionario de palabras en dicho lenguaje, con imágenes y descripciones básicas.

La idea de realizar una plataforma de esta naturaleza surgió durante un verano de emprendimiento que Osorio Díaz realizó hace un año en la ciudad de San Diego, Estados Unidos.

“Me doy cuenta que hay muchísimos sordos en el mundo. 360 millones según la Organización Mundial de la Salud, y que muy pocas personas saben cómo comunicarse con ellos. Eso implica un gran reto, tanto personal como profesional. Por eso es que surge Signn”, contó la joven de 23 años.

Al llegar a México buscó apoyos económicos para dinamizar su proyecto. Después de muchas negativas se encontró con Humberto Esparza Ramos, un estudiante de Ciencias Computacionales, del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), quien “accedió a trabajar en el proyecto, porque creyó en la solución”.

Después se unieron al equipo otras personas, como Donají Martínez Higareda, una joven sorda originaria de Veracruz, y Gibrán García, maestro en inteligencia artificial y visión computacional.

Osorio Díaz explicó que toda persona puede utilizar la aplicación y dictar una frase o palabra, la cual será traducida al lenguaje de señas mediante algoritmos o comandos. Es decir, en el dispositivo aparecerá la imagen de una persona realizando las señas que corresponden a esa frase.

La creadora del proyecto añadió que es posible efectuar la traducción desde lenguaje de señas. La persona sorda “dictará” las palabras a la aplicación mediante movimientos que serán traducidos a texto y audio para que su interlocutor los entienda.

“Tú, como persona oyente, la puedes utilizar para aprender desde cero, pero estamos desarrollando algo que nos interesa más, que es un traductor de lengua de señas a voz y texto, para que el sordo se pueda comunicar sin ningún problema contigo, que no sabes nada de lengua de señas”.

Agregó que hasta ahora no había un desarrollo como éste, pues han creado soluciones como un guante traductor, pero que no es funcional para las personas sordas.

“Analizando nuestro mercado lo que nos dimos cuenta es que a los sordos no les gusta cargar nada que los haga ver como sordos. Les gusta serlo, pero no les gusta pregonarlo”.

La aplicación está en fase de prueba en versión web, con la colaboración de miembros de la comunidad de personas sordas en Guadalajara, Monterrey y Morelia.

“Estamos integrando frases cortas para que pueda ser una comunicación más abierta. Todavía estamos en periodo de prueba. Tenemos 200 personas utilizando la aplicación, entre ellas muchos sordos que nos están pasando sus observaciones, qué les gusta y qué no”.

En pocos meses de trabajo han logrado apoyo del programa de emprendimiento “Hecho en Zapopan” y la incubadora de empresas del Tec de Monterrey, además de ser finalista del Premio Santander a la innovación empresarial.

En breve podría formar parte del Programa del CUCEA Incluyente, con la intención de que los estudiantes de la UdeG prueben la aplicación y generen retroalimentación para hacerle mejoras, adelantó Osorio.

El equipo de emprendedores busca migrar en poco tiempo esta plataforma a los sistemas operativos de Android y Apple, a fin de que toda persona pueda descargar y utilizar la versión gratuita y, en un futuro, que ésta sea comercializada para empresas o empleadores.



Nota publicada en la edición 938


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