Foto: Fernanda Velázquez

MUSA

El arte como vehículo para la reflexión


El programa Artistas en residencia, en el que participa Norton Maza, es una iniciativa del MUSA que busca poner en contacto al visitante con las diferentes etapas del proceso creativo seguido por el autor. Los interesados podrán interactuar con el artista los miércoles 27 de septiembre, así como el 4 y 11 de octubre

Por Martha Eva Loera
18 Septiembre 2017

Para Norton Maza su arte invita a la reflexión de los problemas sociales y a formar la capacidad crítica de los espectadores, lo que implica para el artista un compromiso para dar sentido a su obra. Ese propósito será evidente en la exposición “Geografías del olvido”, resultado de una residencia artística en el Museo de las Artes (MUSA) que inició el 12 de septiembre y concluirá este 18 de octubre. 

“Geografías del olvido” hace referencia a los lugares donde llegan seres humanos —ya sea niños o adultos— que logran pasar las fronteras de otros países, quedan a la deriva o mueren en el intento, quedando en el olvido.       

Su exposición constará de dos piezas: Impacto profundo y Geografías del olvido.

En la primera, el artista intervendrá un globo terráqueo en el que resaltará las fronteras que actualmente tienen estrictas regulaciones, además de los conflictos existentes.

Esta obra surge a partir de los problemas entre México y Estados Unidos. Cuando Donald Trump puso énfasis al tema de la construcción del muro y quería que su vecino del sur lo pagara. “Entonces se me ocurrió llenar todo el globo terráqueo de muros, que de hecho ya existen desde un sentido económico o político, para conformar un mundo dividido”.

El proyecto surgió para una exposición exhibida en Denver. “En todas las fronteras les puse un muro. El globo terráqueo está en una cripta, iluminado en una sala oscura y hay sonido de explosiones, además hay un meteorito que amenaza con impactar la tierra, entonces la gente ve la obra y piensa que son explosiones de micrometeoritos, pero en realidad son micrometeoritos de ojivas de bomba y balazos. Las líneas de explosión son los conflictos”.

En Guadalajara los conflictos a los que se hace alusión serán distintos. Se trata de acontecimientos más recientes a nivel mundial, como atentados terroristas.

La segunda será una maqueta que podrá ser percibida a distancia desde un reclinatorio, donde inconscientemente la obra será vista de rodillas por el espectador, con la intención de que pida perdón por lo que observa.

Esta pieza incitará a la reflexión acerca de los problemas migratorios. “Relataré todo lo que pasa en la frontera, cómo se saltan los muros, cómo fluyen los migrantes a través del mundo, el drama de los balseros, entre otros”, subrayó.

Norton está convencido de que sus obras debe resolver temas, por ejemplo la migración en el sentido de cómo afrontarla y cómo expresarse sobre ésta. “No me refiero al arte en general, sino a mi arte, que tiene que ver con mi propia vida y a través de ésta relato la de millones de personas”.

Destacó que es significativo estar involucrado en un proyecto que habla sobre la migración clandestina, el drama humano y la frontera, y es que la migración fue una constante en la vida del artista: “El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, que depuso a Salvador Allende como presidente de Chile, cambió mi vida”, reflexionó.

Después de este trágico hecho, Norton Maza se exilió con su familia a Francia, en 1975. Permaneció en Europa hasta la década de los ochenta, cuando su madre descubre su vocación artística, por su facilidad para el dibujo, y decidió que Norton estudiara en Cuba.

“Tuve la suerte de estudiar en el país caribeño, donde la educación para el arte empieza a los doce años de edad, lo cual fue fantástico porque tuve oportunidad de estudiar el grabado, la pintura, la escultura, entre otros ramos, lo que me dio un bagaje técnico muy rico”.

Comenzó su formación artística en ese país, en 1983. Primero, en la Escuela Elemental Juan Pablo Duarte de La Habana y, después, en la Escuela Nacional de Arte (ENA), en donde estuvo siete años. Posteriormente, hizo estudios superiores en Burdeos, Francia, donde también estudió arte durante dos años y medio.

Los conocimientos adquiridos han servido al artista para expresarse con múltiples recursos, de acuerdo a los propósitos de cada obra.

Desde 1994 Norton vive en Chile, donde actualmente desarrolla un trabajo creativo vinculado con la exploración de los contrastes socioculturales y políticos determinados por la globalización.

Él confiesa que el contacto con diferentes perspectivas de ver la vida y diferentes culturas ha sido fundamental en su vida de artista. “He tenido la oportunidad de ver otras microculturas y mestizajes en contenido, realidad y costumbres, así como la manera en que la gente utiliza o rechaza determinados materiales. Eso me dio versatilidad en la creación: a veces trabajo con elementos muy precarios y otras más sofisticados. A veces mezclo ambos y hago que dialoguen entre sí. Cada material puede relatar una historia. Lo importante para mí es el fin”.

Para Norton el arte es fundamental en una sociedad. “Me refiero al arte en todo su conjunto, como la danza, la música, las artes plásticas. Sin arte el ser humano se convertiría en un ser demasiado básico para el cual lo más importante es el consumo material, y la necesidad emocional quedaría de lado”.

La exposición “Geografías del olvido”, bajo la curaduría de Marisa Caichiolo, miembro del Consejo de Adquisiciones, Colecciones y Exhibiciones del Museum of Latin American Art (MOLAA), de Long Beach, Estados Unidos, estará abierta para el público en general desde el 20 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018 y abarcará las salas 2 y 3 del MUSA.



Nota publicada en la edición 940


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