Foto: Abraham Aréchiga

Sociedad

Centro de Guadalajara, vulnerable ante sismos


Viviendas antiguas y construidas sin normas de seguridad, y el deficiente desarrollo urbano, generan zonas de riesgo en la ZMG ante la eventualidad de algún fenómeno de elevada magnitud

Por Julio Ríos
2 Octubre 2017

En caso de un sismo como el que sacudió la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre, el Centro Histórico de Guadalajara sería la zona más vulnerable, donde existen fincas de adobe o construidas antes de 1985 y que, por lo tanto, no cuentan con estándares de seguridad, consideró Francisco Javier de la Cerda Valdez, académico del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD).

“Es un foco rojo por el tipo de estructuras que se ha utilizado. Son fincas que tienen más de 60 años y sobre todo aquellas que están hechas a base de adobe”, apuntó el profesor adscrito al Departamento de Técnicas de Construcción del CUAAD.

Las fallas geológicas que rodean a la Zona Metropolitana de Guadalajara y el deficiente desarrollo urbano ponen en situación vulnerable a los municipios conurbados en caso de temblores que superen los 7 grados Richter, afirmó por su parte el coordinador de la carrera de Geografía del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Luis Valdivia Ornelas.

“Siempre se pensaba que el problema de Guadalajara no era tan grande, que era un tema que estaba vinculado con sismos muy lejanos de aquí, en la costa, pero no. Nosotros en nuestras inmediaciones tenemos estructuras geológicas que han generado sismos muy importantes”, indicó Valdivia Ornelas.

 

Fincas que no cumplen con estándares
Francisco de la Cerda indicó que, además de las casas de adobe, existen edificaciones que no cumplen con las normas. Otras viviendas en riesgo son las que eran de una planta y con el tiempo se les agregaron niveles de manera improvisada. Pero no hay un conteo fidedigno de cuántas fincas están en malas condiciones en la ZMG. En el inventario de 2008 del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara —el último del que se pudo obtener información—, se reportaron 14 mil 131 fincas, de la cuales cerca de la mitad estaba en mal estado.

“Es importante cuidar también que no exista negligencia en la forma en la que se está proyectando la ciudad, específicamente en lo que es edificación. Debemos cuidar que se siga solicitando las licencias de construcción, los proyectos estructurales que sustenten todo lo que se quiera construir en Guadalajara”, agregó De la Cerda.

Por separado, Valdivia Ornelas explicó que zonas como Mezquitán Country o la colonia Monumental, desarrolladas por inmobiliarias, tampoco cumplen con requerimientos. Asimismo, hay puntos en zonas como Colomos o Puerta de Hierro, donde las fincas se asentaron encima de rellenos de basura o cascajos. A esto se suman los sistemas de grietas, como Nextipac, Santa Lucía y Base Aérea, puntos en que el riesgo es mayor y donde, calcula el experto, eventos de hasta cinco grados pondrían en peligro las viviendas.

Valdivia Ornelas explicó que Guadalajara se ve afectada por dos tipos de fallas asociados a distintas estructuras geológicas: una en la costa y otra en el Río Santiago. La primera ha generado eventos como el del 3 de junio de 1932, de entre 8,1 y 8,4 grados, que afectó Colima y Jalisco. La segunda, ha presentado enjambres sísmicos, es decir, eventos de no más de 5 grados.

“Y el otro tipo de fenómenos son sismos muy grandes que se generan en estas fallas activas. El más importante fue el de 1875, en febrero, que destrozó completamente la zona de San Cristóbal de la Barranca. Se tienen que hacer estudios para ver los mecanismos, su origen, sus características, entender el tema de la recurrencia, de la intensidad. Y obviamente se tiene que actualizar el tema de microzonificación en el Valle de Atemajac. Uno piensa que esos fenómenos son poco recurrentes, que tienen periodos muy largos de regreso, pero no, son fenómenos que pueden ocurrir en tiempos más cortos”, pormenorizó Valdivia.

Detalló que la microzonificación consiste en estudiar los suelos para conocer su comportamiento: valores de aceleración y deformación, si hay agua subterránea o la presencia de poros, grietas y fracturas. Esto se complementa con análisis a través de acelerómetros y aunque en Guadalajara académicos de la UdeG han realizado estudios de este tipo, el último hace ocho meses, se requiere completar una red más amplia para todo el Valle de Atemajac.

Francisco de la Cerda propuso que las autoridades generen una programación para revisar las edificaciones, desde las casas más pequeñas del Centro Histórico hasta las de más pisos. Además, debe formarse a los nuevos profesionales con esta conciencia de no regatear en nada la seguridad de las personas.

Valdivia Ornelas concluyó que hace falta tener una actitud proactiva, como reforzar los escenarios de Protección Civil, actualizar Atlas de Riesgos frecuentemente —el último se presentó en 2015 cuando era alcalde Ramiro Hernández—, generar una cultura de planeación y prestar atención en áreas de mayor concentración.



Nota publicada en la edición 942

| 1 | 2 | Siguiente>>