Foto: Jorge Alberto Mendoza

Entrevista

Carlos Vevia


En los mares de Cervantes

Por Mariana González
2 Octubre 2017

De 2005 a 2015, Carlos Vevia Romero, especialista en la obra del escritor español Miguel de Cervantes de Saavedra dictó múltiples conferencias acerca de El Quijote de la Mancha como parte de la celebración de los cuatrocientos años de la publicación de esta obra clásica de la literatura hispana y de la conmemoración de los cuatro siglos de la muerte del Manco de Lepanto.

Seis de estos trabajos más un ensayo académico inédito acerca de la sexualidad cervantina fueron recogidos en El mar de Cervantes y otras conferencias, un libro publicado por la editorial Pollo Blanco, que podría ser el último bajo la autoría del maestro emérito por la Universidad de Guadalajara.

“Hubo bastantes conferencias en esa década, que fue une época muy bonita para Cervantes y El Quijote. Se movieron mucho entre los estudiantes de la prepa y la FIL y creo que estuvo bien para Cervantes, aunque nunca es suficiente para él”, dice el experto y apasionado de la obra cervantina al iniciar la charla con O2.

¿Qué importancia tiene el mar para Cervantes y su literatura?
En la vida y la obra, porque fue hecho prisionero en el mar y pasó así cinco años, intentó fugarse por el mar varias veces. Antes de la Batalla de Lepanto ya había ido él en galeras a luchar y después también participó en dos campañas. Él pasó mucho tiempo por el mar, no podía dejar pasar ese tema. Tiene sobre todo su influencia en la segunda parte de El Quijote porque es en Barcelona, a la orilla del mar, donde Quijote es vencido y ahí es donde ve por primera vez los galeones y las galeras que eran enormes barcos de guerra. Cervantes se había reído del mar, hizo una parodia cuando Quijote y Sancho se meten en una barca para cruzar el río y empieza a ver en su imaginación que están cruzando el ecuador y esas cosas.

Hablando del ensayo inédito, ¿cómo abordaba la sexualidad Cervantes?
Me llamaba la atención que nadie hubiera tratado el tema y dije: bueno, es una cosa importante. Por otro lado, había aspectos de la sexualidad que había que tratar. Uno es estético, y es que Cervantes en muchos aspectos está muy cercano a los manieristas. Manierismo es una palabra que se llenó de malos sentidos a lo largo de los años, pero en su origen era el modo con que pintaban los artistas italianos entre 1520 y 1580, casi todos ellos aunque pertenecieran a otras corrientes, por ejemplo, Miguel Ángel. Esos cuerpos que presenta exhibiendo músculos es llevar la forma humana digamos a un extremo, en el que muestra toda su belleza, un concepto difícil de asimilar por otros autores que se quedaron más bien en la parte externa, como Góngora y otros poetas, es decir se quedaron más en la metáfora y no captaron el sentido profundo. Por otro lado, había que ver la sexualidad, explicarla desde el punto de vista de un humanista que ve sobre todo la juventud y la belleza unidas de manera indisoluble. Como él dice: “El escuadrón de la nueva hermosura”, es realmente el protagonista de su última obra, cuando ya perdió el miedo o el recato de que le dijeran algo y simplemente mostró su entusiasmo por esa unión de juventud y hermosura, tanto de ellos como de ellas.

¿Qué otros elementos de la vida y la obra de Cervantes falta profundizar?
De la vida muy pocos, realmente. Tienen razón los que dicen que se ha dicho todo de Cervantes, porque sólo sabemos lo que él quiso que supiéramos, dejó ver muy pocas cosas pero la verdad es que no sabemos casi nada de su vida. En cuanto a la obra queda muchísimo. Está en marcha una tesis de una joven de Letras que va a estudiar a Sancho como personaje desde el punto de vista semiótico, y eso jamás se había tratado. La celebración por los cuatrocientos años ayudó a estudiar la personalidad, no tanto el texto como yo quisiera. En cuanto a mí, siento que esto (el libro) es la despedida. Trataré de escribir algo acerca de Los trabajos de Persiles y Sigismunda como filosofía de Cervantes, no sé si me dará tiempo, tengo 81 años y no sé si los altos cielos me concedan tiempo, pero lo voy a intentar.



Nota publicada en la edición 942


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