Foto: College Cambridge

Cátedra

El racismo entretejido en la sociedad mexicana


Mónica Moreno Figueroa, académica de la Universidad de Cambridge, impartió la conferencia “Mestizaje y la vida cotidiana del racismo en México”, en el marco de la Cátedra de la Interculturalidad

Por Martha Eva Loera
2 Octubre 2017

La piel blanca y los rasgos europeos son promovidos por los medios de comunicación como características relacionadas con la belleza, además de que pueden encontrarse en las imágenes de los templos. La idea de que la piel clara es superior a la morena todavía está presente en la sociedad mexicana, afirmó Mónica Gabriela Moreno Figueroa, académica de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

Moreno Figueroa impartió la conferencia “Mestizaje y la vida cotidiana del racismo en México”, en el Paraninfo Enrique Díaz de León, en el marco de la Cátedra de la Interculturalidad, Seminario de Epistemologías Decoloniales, organizada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y la Coordinación General de Extensión, por medio de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI).

Hay una historia de imágenes en la Iglesia en las que hay un modelo de belleza. En la mayoría de las ocasiones Jesús, los santos y la Virgen María son representados con rasgos europeos, dijo la académica de origen tapatío.

Los medios de comunicación favorecen a personas más blancas, rubias y altas. Hay una tendencia a difundir cierto tipo de cuerpo idealizado y la mayoría de los mexicanos no se ven representados.

Un ejemplo claro está en las telenovelas, en las que los papeles de la protagonista o las personas que representan un estrato social alto son de piel clara y rasgos europeos, mientras que las personas de piel morena y rasgos amerindios hacen papeles de trabajadoras domésticas o de personas pertenecientes a estratos sociales bajos.

Este sistema representado por los medios moldea la sensibilidad de las personas y refleja cómo es nuestra sociedad. “Si alguien ve a un hombre moreno manejando un carro último modelo, muchos no piensan que es el dueño, sino que es el chofer, que el auto es prestado o se lo robó”, acotó.

Esta manera de pensar y ver la vida repercute en una sociedad en la que está vigente la idea de que lo físico refleja una verdad de los otros.

Destacó que todos los mexicanos participan en la circulación del racismo. Unos se benefician y otros son afectados por éste. Los mestizos necesitan hacerse responsables de esto, afirmó Moreno Figueroa.

Explicó que la idea de mestizaje como una manera de blanquear la piel y ascender en la raza todavía está vigente en la sociedad mexicana y tiene sus raíces en la época colonial. En ese entonces el mestizaje permitía un ascenso de linaje y raza dentro de un sistema de castas mediante estrategias de aculturación y matrimonios estratégicos con europeos.

De acuerdo con las ideas dominantes la raza indígena era inferior a la española, pero era redimible a través de la fe cristiana y la procreación con la raza española.

Había una fórmula muy bien conocida en la que un hijo de español e indígena era denominado mestizo; el hijo resultado de la mezcla entre mestiza y español, era castizo y la mezcla de castiza y español era español.

“Es decir, los orígenes indígenas de un individuo se podían borrar después de un par de generaciones de matrimonios con europeos. Esto quiere decir que la gente mediante finas estrategias de negociación podía mejorar o deteriorar la posición racial y linaje de su descendencia”.

Después de la Revolución de 1910, algunos intelectuales mexicanos reubicaron al mestizo en el centro del proyecto nacional. Entre ellos José Vasconcelos, que en su ensayo Raza cósmica, idealizó el mestizaje.

Vasconcelos afirmaba que América Latina era el origen de una nueva era en donde la raza cósmica sería la líder del mundo y sería resultado de la fusión de los europeos, asiáticos, africanos y americanos.

“La propuesta de Vasconcelos creó un mito satisfactorio de nacionalismo en un momento de desunión social y turbulencia política”.

Sin embargo, esta promesa de inclusión del mestizaje encubría una lógica racista. Tal contradicción permite entender al mestizaje como una mezcla racial capaz de entrar en procesos de blanqueamiento y dirigir su legado hacia la perfección.

Definió el racismo como un sistema hegemónico que restringe el acceso a una buena vida y externó su comprensión del racismo como los insultos a la dignidad y las limitaciones a la autonomía de las personas. Es, además, un sistema hegemónico capaz de hacer que la gente se involucre en la reproducción de insultos a su propia dignidad y en limitaciones a su propia autonomía, ambos están entretejidos en la tela de la cotidianidad en México.



Nota publicada en la edición 942


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