Foto: Cortesía

Teatro

Segunda temporada de Lo que queda de nosotros


Por Martha Eva Loera
9 Octubre 2017

El drama con unas cuantas gotas de sentido del humor es la combinación perfecta en la puesta en escena Lo que queda de nosotros, que se presentará los sábados y domingos, a partir de este 7 de octubre y hasta el 5 de noviembre, en el Teatro Vivian Blumenthal en su segunda temporada.

La obra de Alejandro Ricaño y Sara Pinet tiene como temas centrales la pérdida de seres queridos, los duelos y las búsquedas.

Nata (Venus Celeste) es una adolescente, entre los catorce y dieciséis años, que acaba de perder a sus padres y su terapeuta le regala un perrito, pero ella está molesta y enojada con la vida, enfrenta muchas confusiones y decide abandonarlo. El perro (caracterizado por Mario Iván Cervantes) busca a su dueña. Sabe que algo pasó y la trata de encontrar. La adolescente, por su parte, se da cuenta de la necesidad que tiene de restablecer los afectos, de confiar en los otros y en la vida, entonces decide buscar a su mascota.

La obra está dirigida a adolescentes, adultos y niños de ocho años o mayores acompañados de sus padres, sugiere la directora Sara Isabel Quintero Coronado, debido a los temas que trata. “El texto tiene una emotividad que provoca. Sin embargo no implica sufrimiento y las personas pueden identificarse con la historia. Los actores y yo hemos llorado juntos al leerlo”, agrega.

La puesta en escena invita a valorar a las mascotas, a hacer un recuento de lo que significa su compañía y el resignificado que están adquiriendo en la sociedad mexicana.

“Las nuevas generaciones están reconfigurando su concepto de familia alejándose del deber ser vigente en otras generaciones y en este contexto las mascotas están ganando un terreno en el campo afectivo, lo que tiene también que ver con la soledad”.

La obra teatral muestra la nobleza de los animales que no saben guardar rencores, ni son complicados y retorcidos como suelen ser los humanos. “Tienen una lealtad a prueba de todo”, expresa Quintero Coronado.

La obra tuvo una primera temporada entre los meses de mayo y junio, en el Teatro Estudio Diana. “No esperábamos tanto éxito. Tenía mucho tiempo que no veía un teatro lleno”, dice la directora.

En la obra teatral participan, además de los dos actores, Kenji Kishi y Jannie Jop, encargados de la musicalización. La compañía independiente “La Guarida Teatro” unió esfuerzos con La casa suspendida para hacer posible esta representación.



Nota publicada en la edición 943


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