Foto: Mariana Hernández León

Lagos

La conquista alimentaria


El arribo de los españoles al continente implicó la implantación de una ideología nutricional basada en la diferenciación de clases que regía en Europa, la cual privilegiaba el consumo de carne a la dieta de los indígenas, que era considerada pobre en nutrientes

Por Dania Palacios
30 Octubre 2017

Los hábitos alimenticios actuales, donde se da preferencia a los productos de origen animal por encima de los cultivos, ha sido motivo de estudio de Juan Pío Martínez, profesor investigador del Centro Universitario de los Lagos (CULagos).

Escarbando en el pasado encontró que este conflicto, en su tinte ideológico, tiene su origen en la llegada de los españoles a este continente.

Desde una interpretación teórica, el doctor en Historia por la Universidad Autónoma de México (UNAM), analizó las crónicas de los conquistadores, textos que se desarrollan en la época colonial y que develan una descalificación de la cultura alimentaria indígena, poniendo por encima de los cultivos al ganado domesticado.

Esta idea “eurocéntrica”, explica Pío Martínez, es impuesta cuando los españoles llegaron a las Antillas y notaron que no había ganado domesticado, por lo que inmediatamente asumieron el supuesto de que había hambre en esas tierras.

“Cuando analizo la segunda mitad del siglo XX, hay una continuidad del discurso colonial, no hay un cambio en cuanto a repensar las cualidades nutricionales de los alimentos de los indígenas a nivel científico”, reflexiona el investigador miembro del Departamento de Humanidades, Artes y Culturas Extranjeras, de CULagos.

El origen de la imposición de alimentación, de acuerdo con Pío Martínez, nace en Europa en el siglo XV, con la gestación del renacimiento de las ciudades y el surgimiento de la burguesía, con lo que se establecieron mecanismos de diferenciación social.

“La confrontación entre carnívoros y vegetarianos en el mundo europeo se hizo presente cuando se establece que el consumo de alimentos de origen animal es propio de las clases altas; y los plebeyos, los campesinos, no deben tener acceso a ese tipo de alimentos, a excepción de algunas festividades”, postula Pío.

“Es una confrontación impuesta, no es que los plebeyos sean vegetarianos por decisión propia, simplemente no se les permite”, agregó.

Al momento de la Conquista, el investigador agrega en su estudio dos factores importantes para explicar la imposición del ganado domesticado dentro de la dieta indígena: los conceptos de “civilización” y “salvación”.

En su libro publicado por CULagos en 2003, Conquista, hambre y salvación. Los indios de la provincia de Ávalos, 1523-1750, Pío Martínez postula que estos elementos de conquista en la forma de alimentación no solo “salvan” a los indígenas de las “garras del demonio”, sino del “hambre” que debían haber padecido.

De esta forma, añade Pío, el factor social, político y el gobierno contribuyó a sostener esa idea de nutrición, cuyo papel, junto al de la medicina, consolidaron la ideología alimentaria.

“La discusión de ideas nutricionales y la influencia de cómo se presenta las ideas dominantes a través de la historia, la literatura y la medicina contribuyen a mantener las ideas nutricionales carnívoras”.

La ideología alimentaria

El proyecto de investigación continúa con el estudio de las consecuencias de los hábitos alimenticios y la producción ganadera, en los textos “Alimentación y progreso. Estudios sobre la ideología  Europa, México y Jalisco” y “La Vía Láctea: ideas sobre nutrición y producción de alimentos en la primera mitad del siglo XX”.

Pío Martínez analiza las consecuencias de la permanencia de la ideología alimentaria en la producción de alimentos, cuestiona el aparato productivo y propone que la ganadería, como se ha venido desarrollando, tiene raíces ideológicas, relaciones de poder que “no deberían de ser de esa manera”.

En la primera mitad del siglo XX, el investigador evidencia que hubo una constante lucha por la transformación del modelo de alimentación indígena, cuyo principal alimento es el maíz, y el poder “busca eliminarlo”, postura que se refuerza con “la perspectiva nacionalista que apuesta todo por la urbanización y la industrialización”, impulsada en 1950, situación que atenta contra la soberanía alimentaria.



Nota publicada en la edición 946