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Deportes

Con el squash en la sangre


Su padre le heredó la pasión por este deporte, en que inició desde niña y que le cambió la vida. Ahora, Gabriela Guardado, lo practica con muchos sacrificios pero también ha logrado resultados importantes

Por Laura Sepúlveda Velázquez
13 Noviembre 2017

Multimedallista en la Olimpiada Nacional en la disciplina de squash, Gabriela Yadira Guardado Villarreal, estudiante de primer semestre de la Preparatoria Regional de Puerto Vallarta e integrante de la selección Jalisco desde hace varios años, se prepara para cerrar el 2017 con algunas competencias y ya piensa en las metas para el próximo año.

Desde hace cinco años incursionó en este deporte motivada por su padre, quien también practicaba el squash. Los primeros dos años no le daba tanta importancia, pero a partir del tercero empezó a asistir a diversas competencias, las primeras no con resultados esperados, pero después comenzaron a llegar los triunfos siendo por cuatro ediciones consecutivas  medallista en la Olimpiada Nacional y, junto con esas preseas, también llegó la motivación para destacar en esta disciplina.

“En los torneos que he ido siempre me ha ido bien en los últimos años. El año que viene estoy preparándome para ser parte de la selección nacional juvenil. Me gustaría salir a torneos internacionales, de hecho hay dos a finales de año a los que por cuestiones económicas no podré asistir, uno en Estados Unidos y otro en Canadá, que son los más fuertes a nivel junior y espero poder ir el siguiente año, ya mejor preparada para obtener mejores resultados”.

Por lo pronto esta semana participará en una competencia estatal que tiene como finalidad integrar al equipo representativo de Jalisco, para posteriormente viajar a El Salvador donde participará en otro torneo.

“Los resultados vienen a base de disciplina, hay muchos distractores, hay que hacer muchos sacrificios, he dejado a los amigos, a la familia por concentrarme en mi deporte. Soy muy disciplinada, siempre trato de dar lo mejor en el entrenamiento y la competencia. La meta es seguir hasta donde se pueda, si mis estudios me lo permiten”.

Con entrenamientos de tres a cuatro horas seis veces a la semana y un día de trabajo de acondicionamiento físico, explicó que el squash le ha cambiado la vida.

“Si no fuera por él quizás sería menos disciplinada. He conocido lugares, personas, me ha dado experiencia y me ha vuelto mejor persona, estoy agradecida con el deporte, con el apoyo de mis padres y mi entrenador”.



Nota publicada en la edición 948


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