Foto: David Valdovinos

Primer Plano

Recuerdan el legado del Fraile de la Calavera


La escultura de Fray Antonio Alcalde, que fue develada en la explanada de Rectoría General de la UdeG,
lleva el simbolismo y la memoria del benefactor de Guadalajara a las nuevas generaciones

Por Iván Serrano Jáuregui
8 Enero 2018

Plastilina, cera, malla, ixtle y yeso sirvieron para crear los bocetos; luego vino la fundición de los metales y la obtención de piezas que sucesivamente fueron sometidas a mil 150 grados centígrados; al final, sólo restó aplicar la pátina y el detallado de la escultura por medio de la utilización de químicos con base en ácidos y nitratos.

Este fue el proceso que el artista Juan José Méndez Vega realizó a lo largo de seis meses para la creación de su ópera prima, la escultura de 2.10 metros de altura y 350 kilogramos de Fray Antonio Alcalde y Barriga que, desde diciembre pasado, se yergue en el costado oriente de la explanada del edificio de Rectoría General de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La imagen del llamado “Fraile de la Calavera” se muestra con los brazos abiertos, como para rescatar a la comunidad doliente. Su autor reconoce que, para materializar el recuerdo del mayor benefactor de Guadalajara, enfrentó un reto: que la aleación de cobre, silicio y manganeso lograra un rostro con un semblante amable, uno que transmita la personalidad de quien durante el siglo XVIII realizó obras altruistas que actualmente siguen siendo indispensables para el desarrollo social de los habitantes de Jalisco y el Occidente de México.

“Fray Antonio Alcalde fue un hombre que dio mucho a la ciudad. Para mí, como artista, fue un privilegio tener la oportunidad de colaborar con mi granito de arena para que se hiciera esta obra”, asegura Méndez Vega.

Esta escultura (que fue develada el pasado 13 de diciembre), ahora comparte espacio con las de los refundadores de la UdeG, Enrique Díaz de León y José Guadalupe Zuno, mismas que fueron creadas por el padre de Méndez Vega, el artista Juan José Méndez Hernández, quien es autor de 39 obras en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

“Toda la vida trabajé con mi papá, él falleció el 22 de enero de 2015. Yo he realizado tres esculturas, dos para la empresa de tequila Patrón y ésta, la de Fray Antonio Alcalde, que es públicamente mi ópera prima; espero que le guste a toda la ciudadanía”.

Alcalde y Barriga era el personaje que faltaba rememorar en la entrada del edificio central de esta Casa de Estudio, por ser, entre otras cosas, quien consolidó la creación de la Real Universidad de Guadalajara.

“Es preciso recordar que Alcalde contestó la real cédula del Rey Carlos III, quien lo consultaba sobre la conveniencia de establecer una universidad en la Nueva Galicia. Él respondió que era primordial fundarla para lograr ‘el adelantamiento de la juventud, que por falta de universidad se atrasan en sus estudios’. Así, el 18 de noviembre de 1791, después de un siglo de gestiones —iniciadas por fray Felipe Galindo Chávez—, el rey Carlos IV otorgó la Cédula Real de Fundación de la Universidad”, dijo el Rector General de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla.

En la ceremonia de develación de la escultura, junto con autoridades de los gobiernos de Guadalajara y del estado, Bravo Padilla recordó que cuando se aprobó la creación de la Real Universidad la noticia fue recibida en 1792, y que para el establecimiento de la nueva institución Alcalde y Barriga “solicitó se aplicara al patrimonio universitario los bienes de la extinguida Compañía de Jesús, incluido el templo y el edificio del antiguo Colegio de Santo Tomás de Aquino”.

“A 225 años de la inauguración de la Universidad y a 92 de su refundación institucional, el día de hoy rendimos homenaje al humanista y visionario fundador de la Real Universidad de Guadalajara, institución basamento de nuestra actual UdeG”, expresó el Rector General.

Fray Antonio Alcalde y Barriga sigue vivo: el legado de su obra, pese a los siglos, sigue beneficiando a la población jalisciense, así lo indicó el secretario general de Gobierno,  Roberto López Lara, quien recalcó que fue en un par de décadas cuando el “Fraile de la Calavera” insertó la semilla de la Ilustración y filantropía en Guadalajara.

Las instituciones que creó quien fue el XXII obispo de la Diócesis de la Nueva Galicia, han trabajado para el desarrollo social de miles de habitantes del Occidente de México durante siglos; entre éstas se encuentra el Hospital Real de San Miguel de Belén, hoy Antiguo Hospital Civil de Guadalajara (HCG).

El religioso también se caracterizó por sus labores altruistas y de políticas públicas, como lo fue el establecimiento de comedores en los barrios antiguos de la ciudad y la construcción de “Las cuadritas”, primer complejo habitacional popular en América, cuya renta permitía generar recursos para el mantenimiento del Hospital y la Universidad, refirió Bravo Padilla.

“Que la UdeG tenga este monumento en sus puertas es un paso decisivo en honrar la memoria del ‘Fraile de la Calavera’. Queremos acompañar a la UdeG en este reconocimiento que es de altísimo honor”, compartió el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez durante la ceremonia.

El Vicario General de la Arquidiócesis de Guadalajara, Jesús García Zamora, en representación del Cardenal José Francisco Robles Ortega, dio cuenta de que este homenaje es para alguien que hizo una labor grande en la región Occidente.

“Este evento no sólo reconoce a un visionario como Fray Antonio Alcalde, sino también a quienes saben de la importancia de la historia”.

Explicó que si quienes trabajan en los ámbitos político, económico, social y religioso lo hacen conjuntamente a favor de la ciudadanía, pueden resultar grandes cosas.



Nota publicada en la edición 953