Foto: León Robles

Sociedad

Diferencias de género agudizan problemas de salud en Agua Caliente


Usos y costumbres y creencias socioculturales dejan en una situación de mayor indefensión a las niñas de la comunidad ribereña, donde en la orina del 98 por ciento de los pequeños se encontraron pesticidas y 160 presentan daño renal

Por Dania Palacios
15 Enero 2018

Desnutrición, daño renal y cognitivo, así como presencia de tóxicos en los organismos de los habitantes de Agua Caliente, son algunos resultados obtenidos desde hace dos años, con motivo de la investigación que lidera Felipe Lozano Kasten, profesor del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara.

En el 98 por ciento de los niños que habitan esa población en la ribera de Chapala, han encontrado pesticidas y metales pesados en la orina, y 160 de ellos, principalmente de 5 a 14, presentan daño renal.

El estudio, que involucra a 340 niños en edad de preescolar, primaria y secundaria, grupo que representa casi el 70 por ciento de la población total de Agua Caliente, reveló creencias socioculturales en detrimento de la salud de la mujer.

“Las dos últimas muertes que ha habido el año pasado por insuficiencia renal han sido de niñas de menos de 10 años. A estas dos niñas las estudiamos a fondo y la primera nunca fue a un médico: el padre no lo permitió”, detalló Lozano Kasten.

“Son usos y costumbres locales. La otra niña sólo vino a la atención médica a Guadalajara, cuando ya estaba inconsciente. Entonces esto es parte de lo que estamos estudiando. Es la equidad de género, el valor de la mujer en la comunidad”.

Este tema sobre las diferencias en nutrición y atención médica entre niñas y niños, será analizado en un proyecto de investigación a cargo de un grupo de antropólogos de la Universidad de Liverpool y del CIESAS.

Sus integrantes esperan en las próximas semanas dar a conocer los resultados del último muestreo realizado en diciembre pasado, gracias al equipo que financió la UdeG por un monto de más de 600 mil dólares para continuar con la identificación de pesticidas en la orina y sangre de los pobladores, continuar con la etapa de identificación de partículas y cuál es la vía por la que los habitantes adquieren los tóxicos.

Como parte de la investigación realizaron el mismo muestreo en sangre y orina en una población con características similares en Ahuapacán, al sur del municipio de Au-tlán, y encontraron la presencia de pesticidas en los mismos niveles que en los niños de Agua Caliente, aunque no presentaron desnutrición ni daño renal.

“Vamos a empezar a comparar poblaciones de niños, qué les pasa a unos, cómo viven otros en condición de pobreza igual. Pero por el momento sólo el daño renal lo encontramos en Chapala, y tenemos que estar estudiando nuevas preguntas sobre el lago y el agua”, reconoció el investigador.

Impacto del proyecto
Durante el último semestre de 2017, un grupo interdisciplinario de la Universidad de Guadalajara, que involucró a nutricionistas, neuropsicólogos, médicos y autoridades municipales, estatales y federales, implementó en la comunidad un plan de nutrición y comedores en las escuelas, así como cursos a madres de familia de preparación de alimentos, programa que tuvo un efecto positivo en la salud de los niños.

“Creo que por primera vez los gobiernos estatales y los académicos nos hemos conjuntado en un programa con la asesoría de las nutricionistas, poniendo alimentos frescos, generando desde hace tres meses un comedor y los niños han empezado a subir de peso, lo que no se había logrado en años”, destacó Lozano Kasten.

Además, se comprobó que a pesar de que los niños presentan desnutrición, “no tienen anemia. Al contrario, estamos encontrando niños con hemoglobina elevada. Estamos hablando de posiblemente otras instancias que estén ocasionando eso en los niños”.

Mientras tanto, en el tema del daño renal, los investigadores comienzan a relacionar y analizar estadísticamente la desnutrición con insuficiencia renal, metales pesados y su efecto en daño renal, para generar más respuestas a los pobladores.

El investigador cree “que a la vuelta de un año” sabrán si ese porcentaje de niños afectados se debe a la “desnutrición crónica y aguda que tienen”, en combinación con el daño renal causado por pesticidas.



Nota publicada en la edición 954