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Personaje

Una vida con monstruos


Por Lorena Ortiz
15 Enero 2018

Adicto a los monstruos, vampiros, bestias humanas, bichos gigantes, zombies, superhéroes enloquecidos, entre otros seres desquiciados, Guillermo del Toro desde muy temprana edad manifestó su interés por este mundo fantástico, donde su imaginación no ha tenido límites.

La primera vez que vi algo del director tapatío ni siquiera sabía quién era; cursaba un diplomado de Apreciación Cinematográfica que impartía Daniel Varela, donde nos dijo: “Este es un corto de uno de mis exalumnos más brillantes cuando daba clases en preparatoria en el Instituto de Ciencias”. Se trataba de Geometría (1987) un cortito de seis minutos y medio que muestra la historia de un chico de secundaria que hace un pacto con el diablo para no volver a reprobar dicha materia. La originalidad de la idea y su desarrollo con una estética y un tono más cercano al cine gore que al de terror o al fantástico, me cautivó.

Más recientemente, en el verano de 2016, tuve la oportunidad de asistir a la exposición At home with monsters en el museo LACMA de la ciudad de Los Ángeles. En ésta el director tapatío reveló su proceso creativo a través de su colección de pinturas, dibujos, maquetas, artefactos y arte conceptual. Más allá de una filmografía tradicional, la exposición muestra visiones de la muerte y la vida, así como exploraciones de magia, ocultismo, horror y por supuesto muchos monstruos, que están presentes desde el principio de su trabajo.

Pues antes de Geometría, Del Toro ya había hecho un corto de treinta minutos llamado Doña Lupe (1985), la historia de una anciana con problemas de dinero, quien por necesidad alquila una de las habitaciones de su casa a dos judiciales, que terminan ocultando droga en ella. Para sacarlos de su vida pide ayuda al espíritu de su marido, un charro jalisciense. Al igual que en Geometría, Doña Lupe tiene una carga de humor negro en cada una de sus actuaciones y diálogos.

Este cortometraje contó con mayor producción y un gran equipo de colaboradores, algunos de ellos tapatíos de nacimiento y otros por adopción, como el director de cine Jaime Humberto Hermosillo, el monero Trino Camacho —quien fuera primer Asistente de dirección—, Pepe Quezada, Daniel Constantini, Daniel Varela y, por supuesto, Rigo Mora (1965-2009) su inseparable amigo con el que fundó Necropia, empresa especializada en maquillaje, animación y efectos especiales.

Luego de estos dos cortos, en 1993 Del Toro filmó su primer largometraje La invención de Cronos, un trabajo con mayor presupuesto bajo la producción de Bertha Navarro y con un reparto de actores profesionales como Federico Luppi, Claudio Brook, Margarita Isabel y Daniel Giménez Cacho, por mencionar algunos. La cinta le trajo varios reconocimientos, entre estos nueve Arieles incluyendo Mejor Película y Director. Cronos es la historia de un alquimista medieval creador de un artefacto diseñado para brindar vida eterna a su poseedor.

A partir de este momento la historia es más que conocida, luego del secuestro de su padre, el director tapatío decide emigrar a Estados Unidos y seguir haciendo cine: Mimic (1997), El espinazo del Diablo (2001), Blade II (2002), Hellboy (2004), El laberinto del fauno (2006), Hellboy II: El ejército de oro (2008), Pacific Rim (2013), Crimson Peak (2015) y La forma del agua (2017), ésta última ganadora del León de Oro en el pasado Festival de Venecia y el Globo de Oro al Mejor Director.

Además de escribir y dirigir todas sus películas, también escribió los guiones de la trilogía de El Hobbit, dirigida por Peter Jackson, así como las novelas Nocturna, Eterna y Oscura. A partir de esta trilogía, llamada de la Oscuridad, se realizó para televisión la serie norteamericana The Strain (2014), de la que Del Toro escribió y dirigió el episodio piloto. También para televisión dirigió algunos capítulos para La hora marcada, así como una introducción para Los Simpson con motivo de la noche de brujas titulado Threehouse of Horror XXIV (este intro circula todavía por internet y tiene una duración de poco más de tres minutos).

Parece fácil, pero como el mismo lo dijo en la ceremonia de los premios Globos de Oro, le llevó veinticinco años llegar a donde está.



Nota publicada en la edición 954


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