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Universidad

Recuerdan legado de Constancio Hernández Alvirde


Universitarios y familiares conmemoraron su 30 aniversario luctuoso

Por Laura Sepúlveda Velázquez
22 Enero 2018

Integrantes de la comunidad universitaria y familiares conmemoraron el 30 aniversario luctuoso de Constancio Hernández Alvirde, quien fuera Rector de la Universidad de Guadalajara (UdeG) de 1937 a 1940, en una ceremonia que tuvo lugar en el Patio del Museo de las Artes (MUSA).

Su nieto, Vicente Hernández González recordó que la vida universitaria, docente, política y profesional de su abuelo fue muy prolífica, y así lo demuestran los cargos que desempeñó y los reconocimientos que recibió, entre los que destacan las preseas: “Mariano Otero”, “Ignacio L. Vallarta”, “12 de octubre” y “Fray Antonio Alcalde”.

“Siempre le alcanzó el tiempo para colmarnos de cariño y paciencia, para darnos el mejor de los consejos a sus numerosos familiares, donde incluyo a muchos de sus fraternales amigos. Recibimos su intachable ejemplo, por eso extrañamos todos los días su presencia”, expresó.

El Maestro Emérito por la Universidad de Guadalajara, Adalberto Ortega Solís, en nombre del Colegio de Notarios, dijo que con el fallecimiento de Hernández Alvirde se cerró un capítulo pero se abrió otro, el permanente, más eterno, el de las ideas plasmadas de un hombre íntegro, talentoso, universitario cabal y el auténtico líder social.

“Ha sido el pilar verdadero del ejercicio notarial en el Estado de Jalisco. Su visión, lucha, constancia y perseverancia son, han sido y serán fuente de inspiración en la concepción ideológica y un patrimonio inigualable como legado a nuestra Alma mater”, señaló Ortega Solís.

Hernández Alvirde fue notario público, regidor y Presidente Municipal de Guadalajara, diputado local y catedrático universitario. Estudió en la Escuela Preparatoria de Jalisco y en la Escuela de Jurisprudencia, donde obtuvo su título de Abogado en 1924; además, recibió el título de Doctor Honoris causa por la UdeG.

En la ceremonia participaron también familiares, amigos y miembros del Colegio de Notarios, quienes montaron guardias de honor.



Nota publicada en la edición 955