Foto: Abraham Aréchiga

Entrevista

Dolores Garnica


Habitar cualquier parte

Por Mariana González
29 Enero 2018

París y Guadalajara parecerían escenarios donde la vida transcurre de maneras muy distintas, donde las costumbres de quienes las habitan son disímiles. Pero la vida diaria, la rutina que persiste en cualquier ciudad es parecida, a decir de la ensayista tapatía Dolores Garnica.

Garnica escribió una veintena de textos —una mezcla entre ensayo y crónica— en los que retrata las costumbres y dinámicas en dos barrios de ambas ciudades en su libro Un gris casi verde (Paraíso Perdido, 2017), que fue presentando el pasado jueves. Belleville, París, y Jardines del Sur, en Guadalajara, colonias de clase media, son los espacios en los que la autora se convirtió en observadora siendo una vecina más.

Una beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de la Secretaría de Cultura de Jalisco y la estancia en la ciudad luz llevaron a Garnica a crear los textos que componen el libro, que se convierte en un testigo de los cambios sociales en dos países separados por el Atlántico.

¿Cómo fue el proceso de creación de Un gris casi verde?
Unos años antes de la beca yo comencé a escribir ensayos sobre mi colonia Jardines del Sur, donde he vivido toda mi vida. Empecé a jugar haciendo ensayos sobre mi departamento, sobre mi espacio. Cuando obtuve la beca salió la oportunidad de ir a París una buena temporada y se me ocurrió que podría hacer este mismo ejercicio en la colonia en la que viviría: Belleville. Una de las cosas en común es que es Belleville una colonia con muchos árboles, de ahí surgió el nombre. Las ciudades en general son grises, pero en estas colonias el color es gris casi verde por los árboles y los jardines que encontré en los dos espacios.

¿Qué une y diferencia a estas dos colonias y en general a ciudades como Guadalajara y París?
Hay mucho en común, pero tiene que ver no con la arquitectura ni con los espacios, sino con la vida cotidiana. Si algo nos une a los que vivimos en la mayoría de las ciudades en el mundo es nuestro cotidiano. Uno va a las tortillas aquí, y en París la gente va en las mañanas por las baguettes, son como estas pequeñas ceremonias recurrentes las que nos unen. Mi intención con este libro era encontrar exactamente esas partes cotidianas en las que nos parecemos pero también en las que nos diferenciamos. Jardines del Sur fue una de las primeras colonias en fundar una clase media profesionista, es decir, mis papás son ingenieros y en la casa de a un lado había profesores, ingenieros y en frente había un arquitecto. Las primeras generaciones de los setenta que buscaron casa y que tenían estudios profesionales encontraron ahí un espacio y eso ha sido un punto interesante en la colonia porque casi todos somos de la misma edad, los hijos casi todos nos quedamos a vivir ahí y hemos formados comunidades que se parecen a las de nuestros papás. Por otro lado, Belleville comenzó como un barrio de clase baja y ahora es clase media, pero tiene un punto muy interesante que son los migrantes. En el siglo pasado comenzaron a llegar muchos árabes, chinos y africanos y es una colonia muy rica en diversidad étnica.

A pesar de estar en ciudades tan lejanas, ¿se puede vivir de manera parecida estés donde estés?
Sí, eso creo yo, y más cuando tienes un trabajo al que vas por la mañana y regresas por la tarde, que es lo mismo que pasa en Jardines del Sur y en Belleville con la mayoría de la gente. Tuve la fortuna de ser freelance por tres años y eso me permitió ver estas rutinas desde el otro lado, ver a la gente que se queda en su casa y la que se va. Creo que se vive de forma parecida aunque también es muy diferente el nivel de oportunidades y beneficios que tiene una ciudad como París comparándola con Guadalajara. Es más fácil vivir cómodamente la ciudad ahí que en Guadalajara.

En los barrios antiguos se desarrolla un sentido de pertenencia. ¿Se puede conservar este elemento identitario cuando se está en otro lugar por algún tiempo?

Siento que pertenezco a Jardines del Sur por la historia mía ahí, pero hay un elemento que es que vivo mi colonia, que uso los servicios de mi colonia, porque voy a las tiendas, con la enfermera o porque conozco a mis vecinos. La pertenencia es un concepto histórico pero también presente y eso se nota aún más en Belleville, las personas nuevas como yo cuando llegué nos adecuamos muy rápido y adoptamos el sentido de pertenencia de los vecinos, y eso hizo que inmediatamente aprendí los procesos. Creo que estas rutinas, esta sensación de cuidar y mejorar y formar parte son elementos de la pertenencia.



Nota publicada en la edición 956


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