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Sociedad

Feministas en México no tienen nada que aprender de #MeToo


Especialista inauguró las Quintas Jornadas de Sexualidad y Género en CUCSH

Por Mariana González
23 Abril 2018

Las agrupaciones feministas en México han generado una agenda propia durante décadas más allá de la existencia de los movimientos #MeToo y #Time´sUp (contra el acoso hacia las mujeres), debido a que las mujeres de este país han desarrollado una conciencia política que les permite luchar por sus derechos, afirmó la escritora y activista Francesca Gargallo.

“Las mujeres en México tienen una conciencia política que viene de su conciencia personal”, dijo Gargallo en entrevista durante su visita al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, donde ofreció la cátedra inaugural de las Quintas Jornadas de Sexualidad y Género “Políticas incorrectas: cuerpos, sexualidad y política”, que tuvieron lugar del 18 al 20 de abril.

La especialista de origen italiano y doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, reivindicó el trabajo que han realizado los colectivos feministas mexicanos y puso como ejemplo el movimiento “24 de abril”, surgido en 2016 y que convocó a miles de mujeres en la mayoría de los estados de la república. 

“Fue un movimiento anterior al #MeToo, que denunciaba exactamente lo mismo en México. No tenemos nada que aprender de Estados Unidos, pues nosotras somos capaces de generar los motivos por los cuales exigimos justicia hacia las mujeres contra el acoso, contra la violencia sexual y contra el feminicidio que, desgraciadamente, en el área mesoamericana es un delito grave que es repetido de manera impune”, declaró.

El feminismo es una forma de “incorrección política” que ha buscado ir contra un sistema que pretende que “el modelo masculino” sea el único para todos los seres humanos, a pesar de que existen múltiples identidades, afirmó.

“Es un modelo violento. En un país donde mueren un promedio de 67 personas al día, de las cuales ocho son mujeres asesinadas a manos de hombres, ser feminista significa una disidencia; decir que si bien tenemos leyes, no nos dan una vida libre de violencia”, expresó Gargallo.

Agregó que los feminicidios son el rostro más violento de este modelo que demuestra a una sociedad violenta y violentada que asume que las mujeres son incapaces de defenderse, y si lo hacen son castigadas. Este tipo de asesinatos pararán únicamente cuando los proyectos consideren un cambio en la justicia de todo el país.

“Los feminicidios tienen que ver con la pobreza, con un sistema cultural que prefiere mostrar elementos de violencia extrema, de violencia gore, a opciones que son cambios de construcción de la colectividad”, concluyó.



Nota publicada en la edición 966


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