Foto: Gustavo Alfonzo

Política

El migrante como enemigo


En conferencia magistral, el investigador emérito Jorge Durand explicó cómo se generó un sentimiento antimigrantes en Estados Unidos en los últimos veinte años

Por Iván Serrano Jáuregui
30 Abril 2018

Desde la década de los 90, en Estados Unidos de América (EUA) se acrecentó un sentimiento antimigrante que, además de incentivar el racismo hacia personas de origen hispano, provocó que postulantes a puestos de elección popular adoptaran ese discurso de odio; el caso más reciente de esto fue el de Donald Trump, quien llegó a la Presidencia de este país.

Para entender cómo se fortaleció ese fundamentalismo, Jorge Durand Arp-Nissen, investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Conacyt, y especialista en movimientos sociales y antropología social, dictó la conferencia “La migración como amenaza. Construcción ideológica, política, electoral y cultural”.

En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), campus Belenes, ante estudiantes y docentes del doctorado en Ciencias Sociales, Durand Arp-Neissen explicó que “pensar que un migrante es peligroso es una construcción ideológica. Todo empezó cuando en 1994 el Gobernador de California, Pete Wilson, buscaba reelegirse y decidió emprender la campaña llamada ‘Save our state’, que responsabilizaba a los migrantes de la crisis de California”.

Señaló que fue en ese tiempo cuando renació un nativismo hacia los latinos, y que desde entonces una serie de gobernadores comenzaron a asumir como un enemigo común a este sector de la población.

“La práctica política indica que tener un enemigo, y si ese enemigo es un extranjero, reditúa mucho electoralmente. Wilson acusó a los mexicanos y ganó la elección con la Proposición 187, y ese modelo se ha repetido en muchos Estados como Arizona y Texas. El mejor ejemplo fue Trump, quien inició su campaña acusando a los mexicanos de criminales”, subrayó.

Indicó que el mayor incremento de migrantes en EUA fue entre 1990 y 2007, y que actualmente la cifra ha decrecido; sin embargo, esta ideología política se ha legitimado culturalmente, pues se piensa que los inmigrantes afectan a la economía, la identidad estadounidense y a los propios ciudadanos.

“El pensamiento conservador se centra en buscar quién es el otro, el enemigo y no uno propio. No es lo que los une, sino lo que tienen al frente, eso es lo que vio Trump, que el enemigo son los mexicanos, los bad hombres”, subrayó.

Ante el hecho de que los supremacistas, nativistas y racistas se refugien en términos legales para denostar al migrante indocumentado, Durand Arp-Neissen resaltó que el esfuerzo debería de estar en fortalecer la identidad del migrante.

“Tenemos que unirnos como hispano-latinos para luchar políticamente y votar por determinadas propuestas que vayan en favor de la comunidad, eso es algo que lentamente se está logrando, porque muchos de la comunidad hispana, aunque sean norteamericanos, no participan en las elecciones y no votan. Hay 12 millones de personas que podrían votar y no lo hacen”, argumentó.

Recomendó que los hispanos que tengan la capacidad de naturalizarse como estadounidense lo hagan, ya que esto no resta una identidad a sus orígenes y pueden hacer frente para hacer valer sus derechos.

El Coordinador del doctorado en Ciencias Sociales, Enrique Valencia Lomelí, dijo que Durand Arp-Neissen se ha convertido en un referente sobre estudios de la migración entre México y EUA, pues ha estudiado este fenómeno por 30 años. Además, celebró que este especialista del CUCSH recibiera, en este 2018, el Premio Malinowski, por parte de la Sociedad de Antropología Aplicada en Estados Unidos y el año pasado fuera nombrado investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores.



Nota publicada en la edición 967