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Opinión

Contaminación de plásticos ¿por qué es motivo de preocupación?


Por Ruth Padilla Muñoz
7 Mayo 2018

Pensemos que la mayor parte del plástico que utilizamos es innecesario, está en todas partes y es difícil entender el problema que representa en nuestra vidas cuando hace más sencillas algunas cosas. Tan sólo en 2015 se produjeron 322 millones de toneladas de plásticos en el mundo; para darnos una idea de la cantidad que esto representa, es el equivalente a 900 edificios Empire State. En los primeros diez años de este siglo, hemos fabricado más plástico que en todo el siglo XX.

Lamentablemente en el mundo es reciclado sólo el 14 por ciento de los plásticos que utilizamos, el resto es vertido en los basureros y océanos, por ejemplo en éstos cada año al menos se vierten 8 millones de plásticos; lo aterrador de todo es que se estima que para 2050 el 99 por ciento de las aves marinas habrán ingerido plásticos. Otra forma en la que esto nos comienza a afectar es que algunos de los plásticos contienen productos químicos industriales, y las toxinas que contienen pueden ingresar a nuestra cadena alimentaria.

El plástico es uno de los materiales con mayor durabilidad que se fabrican, aproximadamente tarda de unos 500 a 1000 años en desaparecer y sólo el 50 por ciento de ellos los utilizamos una vez. Hay varias soluciones que ya comienzan a tomar forma, por un lado, está el reciclado de algunos plásticos con tecnología que permite llegar a convertirlo en petróleo crudo, por otro, algunas empresas e investigadores han desarrollado nuevas alternativas, entre la cuales se encuentra que el material de los recipientes, botellas y bolsas sea de plantas para que puedan degradarse fácilmente y no contaminen.

Resulta imposible por la inmensidad del océano limpiar la basura que ahora flota  en las aguas, lo importante en este momento es que reciclemos los plásticos antes de que lleguen a los océanos o a los basureros, pero también es necesario cambiar nuestros hábitos para contribuir a la disminución de este problema. Hay varias acciones que se pueden emprender,  como no usar tapas de café, popotes o pajillas, bolsas de plástico para el supermercado o botellas de agua. Es una solución a largo plazo, así como lo es el fomento de producción y consumo más sostenible, pero si no lo comenzamos a hacer desde hoy el problema continuará creciendo.

Es hora de darnos cuenta que la relación que llevamos con esos productos es perjudicial, si no queremos nadar en un mar de plástico en los próximos años.



Nota publicada en la edición 968