Entrevista
Silvia Eugenia Castillero

Jugar a la ruleta

Foto: Abraham Aréchiga
Por Laura Sepúlveda Velázquez
14 Mayo 2018

Como ruleta es el título del poemario —aún inédito—, de la poeta y ensayista Silvia Eugenia Castillero, que nace a partir de una serie de retratos de sicarios que hizo la pintora Rosalba Espinoza, que forman parte de la exposición Miserere nobis sobre la violencia, presentados en forma de una cruz.

Este trabajo, que fue leído a tres voces en días pasados en LARVA, en el marco del evento “Como ruleta, una cruz”, será publicado en breve. La directora de la revista Luvina advierte que en estos poemas buscó salir de sus propias maneras que tiene de escribir y romper con sus formas.

¿Cómo nace la idea?
Visité la exposición y me impresionó mucho. Rosalba Espinoza es una pintora interesante, pero esta pieza de la cruz me impactó y decidí trabajar un poemario a partir de esos retratos.

¿En qué consistió?
Mi proyecto consistió en imaginar la vida de estos personajes, yo de ellos no sé nada, simplemente tomé los rostros y a partir de las emociones que me suscitó cada uno yo imaginé estas vidas; lo que hice fue trabajarles un futuro a partir de un presente, que era el retrato y por supuesto un pasado. Empecé a trabajar e imaginar estas vidas a la manera de James Joyce y Proust y a partir de indicios potenciar la imaginación. Como artista uno llega a través de la imaginación a concebir estas vidas y este argumento para cada rostro. Yo buscaba en mi imaginario y me metí a investigar sobre los sicarios: sus vidas, sobre las cosas que han pasado con ellos y salí a la calle a mirar los rostros de la gente, de las colonias, de los barrios y a partir de toda esta relación de mi experiencia con lo que pude  vivir tomé a diez de los retratos y construí un poemario de cien páginas, con diez poemas por personaje.

¿Qué buscas con este poemario?
La finalidad es tocar un poco lo que está sucediendo, tocar el dolor, la derrota de las vidas, porque  finalmente los victimarios son víctimas, fueron vidas, yo no sé nada ellos, lo que sí sé es que hay mucho dolor y que fueron seres con vidas prometedoras como todas, que en esta descomposición social se fueron perdiendo y se entregaron al crimen organizado por muchas circunstancias. Estuve trabajando eso, en entrar en esa trama tan terrible que vivimos. La quise tocar porque antes yo no estaba en estos temas que nos competen y afectan a todos y que además estoy convencida que mediante el arte se trasmuta la realidad, tan chata, terrible, desoladora, en belleza.

¿Qué tan difícil fue realizarlo?
Muy difícil, fueron dos años de trabajo todos los días, tuve que salirme a la calle a caminar a los barrios, de mirar a la gente, subirme a los camiones. Siempre la página en blanco es un abismo, pero en este caso si fue más difícil porque son temas lejanos a mi realidad, pero son cercanos porque los vivimos en las noticias: no tenemos un sicario en casa. Me sirvió mucho y me llevó a entender que estas vidas y esta realidad están mucho más cerca de lo que creemos todos.



Nota publicada en la edición 969


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