Foto: Gustavo Alfonzo

Universidad

Moda con respeto de las cosmovisiones


Egresada del CUAAD diseñó mochilas con motivos iconográficos wixárikas con asesoría de mujeres de la comunidad de San Andrés Cohamiata, quienes para preservar la tradición ancestral confeccionan prendas de usanza cotidiana y festiva

Por Iván Serrano Jáuregui
28 Mayo 2018

“Se ve cool”. Eso es lo que muchos piensan cuando en festivales de música los asistentes portan penachos de pueblos indígenas o cuando los diseñadores de moda “se inspiran” en elementos visuales de comunidades autóctonas, para luego incorporarlos a sus nuevas colecciones. Se trata de la apropiación cultural, un fenómeno que consiste en adoptar códigos estéticos de culturas que históricamente han sido colonizadas u oprimidas.

Es una práctica que implica banalizar y pensar (o no pensar) que aquellos elementos identitarios de una minoría cultural lucen bien y pueden ser utilizados como quita y pon.

Nancy Gabriela Rojas Juárez, egresada de la licenciatura en Diseño de Modas, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), es una joven que demuestra que puede existir una inspiración legítima que no atente contra la cosmovisión de un pueblo. En aras de rescatar la tradición textil de las comunidades wixárikas del Norte de Jalisco, realizó el estudio Análisis de las técnicas textiles artesanales de telar de cintura y bordado en Jalisco; su aplicación en el diseño de modas.

“La finalidad era dignificar los motivos iconográficos wixárikas. Éstos no son moda, no se usan por eso: es algo que tiene que quedar claro. Estos textiles merecen un respeto. Muchos diseñadores lo que hacen es tomar los bordados de cualquier pueblo indígena y los plasman sin saber qué significan. Lo que quise es que otros supieran qué significaban los bordados para los wixárikas, pues ellos tienen una cosmovisión compuesta de religión y cotidianidad, que tenemos que respetar, porque para ellos es sagrado”.

En dicha investigación la joven tuvo que involucrarse en el trabajo de artesanas de la comunidad de San Andrés Cohamiata, municipio de Mezquitic, en la región Norte de Jalisco. Lo consiguió con la ayuda de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI), de la Universidad de Guadalajara. Ahí Nancy convivió con tres de ellas, las únicas mujeres que preservan la tradición ancestral y que generan prendas de usanza cotidiana y festiva. Fue un trabajo de documentación que preciso de varios viajes y cerca de un año para la comprensión de la técnica y su estética.

“Hice un análisis con todos los motivos iconográficos, hice la clasificación y con base en eso fui usando ciertos colores que tienen que ver con la tierra y el agua, que aunque para ellos son importantes, no son tan sagrados y que los que no pertenecemos a su cultura los podemos usar”.

Una vez que identificó y conoció a fondo los significados estéticos, buscó incorporarlos al diseño de moda de bolsas para caballero, proyecto que requirió más tiempo, pues tuvo que hacer un análisis de mercado para elegir el mejor diseño, además de emplear materiales amigables con el medio ambiente, pues su proyecto debía estar alineado a la filosofía wixárika, que considera el respeto y cuidado de la naturaleza.

Rojas Juárez asegura que la falta de conciencia sobre la utilización de elementos estéticos tradicionales disminuiría con el involucramiento de quienes no forman parte de la cultura en cuestión, no importa sea de México o de otro lugar del mundo.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los pueblos indígenas, en su Artículo 31 reconoce que los pueblos originarios “tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales, sus expresiones culturales tradicionales y las manifestaciones de sus ciencias, tecnologías y culturas […] También tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar la propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales”.

“Todos los diseñadores tenemos que investigar, no sólo decir ‘se ve bonito’. Debemos ir a la comunidad, ir con los curanderos, los abuelos, preguntarles qué significan esos motivos y colores, y a partir de eso diseñar. No se deberían adoptar los elementos estéticos sólo porque se ven bonitos. Es importante ir a las comunidades, trabajar en colaboración con los indígenas y siempre darles el valor de quién es el artesano”.

Dijo que lo más importante de este proyecto fue la colaboración y desarrollo del producto junto con las artesanas de San Andrés Cohamiata, quienes accedieron a compartir cómo representan su cosmovisión en los textiles, además de que ellas fueron las creadoras de los motivos que incorporó a las mochilas.

Mochilas con significado
En el estudio, Rojas Juárez da a conocer que en México hay 14 millones de indígenas, de los cuales 32 mil 504 son artesanos en Jalisco, que deberían ser promovidos y apoyados en su trabajo por parte de los diseñadores, pero sin atentar contra sus tradiciones.

Antes de que los artesanos wixaritari comercializaran con chaquira, creaban sus productos con métodos como el telar de cintura. Por ello los motivos incrustados en las mochilas que diseñó y creó Rojas Juárez con ayuda de las artesanas, son de vital importancia y de ahí la relevancia de lo sepan quienes adquieran el producto.

“Conceptualmente quise que todos los motivos iconográficos pudieran estar plasmados sin que se saturara el producto. El elemento más importante es el bordado en técnica bargello, un tipo de punta de cruz al que llaman cuenco doble en la cultura wixárika, y lo utilizan en colores que tienen que ver con la tierra y el agua”.

Otras representaciones simbólicas son la del llamado “ojo de dios” en los bordes de la mochila. Los bordados logran representar la línea de vida y, en la parte posterior, 13 costuras verticales representan las herramientas que las artesanas utilizan para el telar de cintura. Al interior de la mochila existen tres bolsas que significan la tierra, el inframundo y el cielo.

“Pretendí que la cultura wixárika fuera la fuente de inspiración, mas no hacer una copia de ésta. Lo que ellos tienen en su cosmovisión es respetar a la naturaleza, por lo que los materiales de esas mochilas son libres de plomo. Se utilizó un material hecho de botellas de PET. Esta es moda lenta. Por eso es un poco más cara, pero duradera”.



Nota publicada en la edición 971