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Medio ambiente

Monitorean a los gigantes de Occidente


A pesar de que no hay ningún indicador que muestre que los volcanes de nuestra región puedan presentar erupciones en el corto plazo, la UdeG y Protección Civil trabajan para crear mapas de riesgos

Por Julio Ríos
18 Junio 2018

El volcán de Colima y el Ceboruco podrían despertar y presentar actividad eruptiva importante. Aunque por ahora no existen indicios de algún riesgo en Jalisco, Colima y Nayarit, los ciclos que culminan con algún evento fuerte se están cumpliendo.

“El Volcán de Colima presenta cierta ciclicidad cada cien años, tiene actividad fuerte, eso implica emisión de flujos piroclásticos, cenizas, derrames de lava. En los últimos 500 años ha estado esa constante de cada cien años un evento importante y ya se pasó la época del ciclo. Estamos en la etapa de que en cualquier momento puede ocurrir esa actividad, por eso la importancia del monitoreo y los planes operativos. El Ceboruco tiene recurrencia de 127 años, aproximadamente, y también está sobre ese tiempo”, alertó Carlos Suárez Plascencia, jefe del Departamento de Geografía del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Por ello, la Universidad de Guadalajara y Protección de Civil cuentan con una red de estaciones de monitoreo para anticipar cualquier eventualidad, informaron especialistas del CUCSH y el Centro Universitario de la Costa (CUCosta).

Especificaron que, no obstante, los ciclos no son exactos y a corto plazo no hay riesgo, aunque sí se debe estar alerta.

“Con la instrumentación sísmica y la cobertura que tenemos en este momento, no hay ningún indicador que diga que es próximo un evento eruptivo importante, ni en el Volcán de Colima, ni en el Ceboruco”, aclaró Francisco Javier Nuñez Cornú, profesor investigador del Centro de Sismología y Vulcanología de Occidente del CUCosta.

Núñez Cornú explicó que el Volcán de Colima tiene actividad similar a la del año pasado: de repente algún flujo, columnas eruptivas altas o flujos piroclásticos, dependiendo de la velocidad con que venga el pulso de magma o lava.

“Como está abierto el volcán, sísmicamente produce pocos temblores, no es muy fácil identificarlo, pero tampoco el peligro o el riesgo es tan alto. Si se respetan las zonas de exclusión no vamos a tener ningún problema de daños, por eso se hacen los mapas de riesgo. En caso de alguna erupción en fase mayor, por la experiencia que tenemos en Latinoamérica u otros volcanes del mundo, podremos anticiparla y nuestro contacto directo con las unidades de Protección Civil permitirá tomar acciones para mitigar estos riesgos”, añadió Núñez Cornú.

Aclararon que, a pesar de la alarma que han causado las erupciones del Kilahuea, en Hawái, y el Volcán de Fuego en Guatemala, la gente no debe tener temor, pues los volcanes son independientes entre sí y son falsos los rumores que circulan en redes sociales en los que se alerta de una posible cadena de erupciones.

“Incluso el Ceboruco es independiente del Colima y todo los volcanes de México son independientes. Entonces cada volcán puede presentar un comportamiento cíclico, entre comillas, de varios miles de años o cientos de años y eso es propio de cada volcán. Y algunos volcanes son demasiado complejos para identificar los ciclos”, apuntó Núñez Cornú.

La información se ha recopilado gracias al mapa de peligros volcánicos del estado de Jalisco y el resultado del monitoreo de las estaciones sísmicas que realizan los especialistas de la UdeG y Protección Civil Estatal, apuntó el comandante regional de Protección Civil, Estación Ciudad Guzmán, Alfredo Hernández Rodríguez.

Cuando los investigadores les notifican mayor actividad en el Volcán de Colima, Protección Civil ya cuenta con la planeación de refugios temporales en San Marcos y Tonila y, además, tienen diagnóstico de cuántos víveres se necesitarían y cuántos niños habrán de atenderse para contar con suficiente leche en polvo y pediatras.

Núñez Cornú agregó que también realizan estudios con 25 estaciones sísmicas en el Bosque de la Primavera, donde existe actividad de este tipo: “Jalisco es una región muy rica gracias a todos los procesos tectónicos que se dan. La Caldera en el Bosque de la Primavera es un aparato volcánico muy viejo, pero que tiene actividad. Por eso está el potencial de hacer geotermia en la zona. Para estar seguros de lo que está pasando nosotros en la universidad también estamos realizando un estudio a fondo de la Caldera de la Primavera”.

Se trata de estudios de gravimetría, magnetometría y geodesia,  por lo cual identificaron actividad microsísmica en La Primavera.

Además, como también existe actividad microsísmica en la Zona Metropolitana Guadalajara (ZMG), específicamente en Zapopan, se está instalando una red sísmica en convenio con el ayuntamiento y protección civil municipal.

“En la ZMG tenemos más de 20 temblores importantes en los últimos 500 años. Lo importante no es saber cuándo va a ser el temblor sino de qué tamaño y construir adecuadamente para que nuestras viviendas sean resistentes, e independientemente de cuándo sea el temblor no se caigan encima”.

También firmaron un acuerdo con el municipio de Jala, Nayarit, para asesorarlos en la elaboración de los mapas de peligro y ruta de evacuación en aquella comunidad, ante los riesgos del Ceboruco.



Nota publicada en la edición 974