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Opinión

La problemática del aprendizaje en la preparatoria


Por Juan Antonio Castañeda Arellano
16 Julio 2018

El poder de un profesor aislado es limitado. Sin sus esfuerzos jamás se podrá lograr la mejoría de las escuelas; pero los trabajos individuales son ineficaces si no están coordinados y apoyados.

Stenhouse

Durante la última década del siglo XX, y ya casi dos del presente siglo, los docentes hemos sido abrumados por un conjunto de términos e ideas que no siempre hemos podido procesar. Ideas remozadas e ideas nuevas. Ideas que postulan modalidades diferentes de la práctica pedagógica, pero diferencias sustentadas sobre supuestos teóricos y epistemológicos distintos a aquellos que sostuvieron tradicionalmente dicha práctica.

A partir de la década de los ochenta, los aportes del constructivismo “entraron al aula”, pero fueron aportes centrados en el aprendizaje y poco decían acerca de cómo enseñar. Posteriormente, el cognitivismo comenzaría a abrir nuevas líneas de trabajo para reformular la enseñanza y posibilitar que los alumnos lograran aprendizajes significativos.

No obstante, según investigaciones diversas, las problemáticas más preocupantes en las escuelas siguen siendo las mismas de siempre. Los denominados problemas de aprendizaje y problemas más acuciantes en las preparatorias y sin duda en el resto de escuelas siguen siendo los mismos y continúan constituyendo el centro de la preocupación de los docentes. Y, por otra parte, siguen siendo situaciones que, pese a los esfuerzos realizados, poco han cambiado en el ámbito escolar y, particularmente, en el aula, con respecto a la posibilidad de resolución.

En este marco, nos encontramos con que una de las constantes del Sistema Educativo mexicano está constituida por la repitencia, el desgranamiento y la deserción escolar o, particularmente, los problemas en el proceso de aprendizaje y de enseñanza.

Me parece que se trata de una problemática no resuelta y que, incluso, se ha estado agravando a partir de haberse extendido la escolaridad obligatoria a nueve años, ya que los altos índices de repitencia y desgranamiento escolar coinciden con sectores con carencias económicas, tanto a nivel individual como regional, y esto podría ocasionar que un mayor número de alumnos no finalicen la escolaridad del nivel medio superior.

Si bien son múltiples los factores que convergen en la producción de estos hechos, el abandono escolar se concentra en sectores de origen scon bajos índices de producto bruto, urbanización e ingreso per cápita.

No obstante, uno de los indicadores más significativos señala que más del 60 por ciento de los alumnos que cursan el bachillerato no logran comprender un texto ni resolver problemas de matemáticas, y que las diferencias entre estos sectores sociales, con relación a otros aspectos, no son tan potentes como sí lo son los indicadores mencionados. Lo cual nos lleva a preguntarnos si no es el Sistema Educativo  mismo que expulsa y abandona a los alumnos por no contar con las estrategias para conservarlos, o a preguntarnos sobre las razones que llevan a los alumnos con dificultades en sus aprendizajes a convertirse en repetidores y, luego, en desertores.

Si bien los problemas de aprendizaje y el fracaso escolar, generalmente, refieren al fracaso del alumno; cuando un alumno fracasa, en algún sentido, también fracasa el sistema y la escuela. Y, por lo tanto, nunca es suficiente analizar el fracaso desde lo meramente individual.



Nota publicada en la edición 978


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