Foto: Dánae Kótsiras

Costa Sur

Descubren especies de jitomate, agave y nopal en la Costa Sur


Investigadores de la UdeG catalogaron plantas y verduras endémicas de la región que podrían ser fuente de utilidad para el consumo humano y el mejoramiento genético de otras especies

Por Mariana González
20 Agosto 2018

Investigadores del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) han descubierto y clasificado nuevas especies de jitomate, agave, nopal y tuna que podrían ayudar a mejorar las semillas, la resistencia a enfermedades y los cultivos de las especies comerciales de estos productos.

Estas plantas son endémicas, es decir, sólo se pueden encontrar en las montañas de la zona de la Costa Sur de Jalisco y el norte de Colima, explica Ramón Cuevas Guzmán, investigador del CUCSur y uno de los académicos que se dedican a registrar la flora de la región.

Los hallazgos fueron posibles gracias al trabajo que un grupo de académicos ha realizado desde hace décadas para generar un inventario florístico de la sierra de Manantlán, como parte de los estudios del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad, pero que recientemente abarca también parte de la zona montañosa de la región.

Con el trabajo de observación de campo, los investigadores descubrieron en 2016 una nueva especie de jitomate de unos seis centímetros de diámetro, que nombraron solanom edmundois, que habita en la sierra de Cacoma, cercana al municipio de Autlán. La verdura es parecida al jitomate comercial, pero tiene la particularidad de poseer una cáscara dura, explica Cuevas Guzmán.

“Tienen una cascara dura. Eso podría ser una bondad no para comerlo, pero sí para hacer que el jitomate durara más tiempo. A lo mejor pasando algo de esta especie al jitomate cultivado nos ayudaría a que durara más tiempo antes de echarse a perder”.

También en ese año encontraron una nueva especie de agave, cuya característica principal es que habita en las altas montañas de la sierra de Manantlán, un aspecto raro, ya que este tipo de cactáceas tienen su hábitat en partes bajas y lugares secos.

Aunque los investigadores registraron de manera científica las características de esta planta, aún falta realizar estudios más amplios para conocer cuáles son sus polinizadores, sus aspectos ecológicos, cuánta mezcalina tiene, cómo es la fibra y los usos potenciales que puede tener para la producción de bebidas alcohólicas.

Gracias al monitoreo constante de las zonas montañosas de la región, encontraron además en 2017 una nueva especie de nopal que produce tunas de mediano tamaño y de espinas largas, al cual llamaron opuntia cetocarpa.

“También es endémica de la sierra de Cacoma y podríamos estar trabajando su mejoramiento. Lo primero es ver la utilidad de la penca como nopal y segundo ver cómo se puede mejorar el fruto”.

Cuevas agregó que tener registro científico y conocer la ubicación en la que se desarrollan estas especies, servirá para que otros especialistas realicen nuevos estudios para conocer cómo se pueden aprovechar estas plantas y sus frutos.

“Todas esas especies primero pueden ser, por sí solas, fuente de utilidad para el hombre, para consumo directo y segundo pueden ser fuente genética para el mejoramiento de otras especies, así que todo esto que hallamos aquí representa oportunidades potenciales para quien le interese la parte genética, la parte ecológica, la parte fitogeográfica. Ahí están para trabajar”.



Todas estas especies pueden ser fuente de utilidad para el hombre
Nota publicada en la edición 981


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