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Circo

El arte del riesgo


La Escuela Latinoamericana de Circo y Artes en Jalisco reúne a las agrupaciones que han surgido para continuar la tradición de este oficio escénico singular que está entre el arte y el espectáculo

Por Verónica López García
1 Octubre 2018

En Guadalajara el circo se ha convertido en el arte escénico con mayor vitalidad, no sólo por su naturaleza que lo define como “el arte del riesgo”, sino porque ha sabido convocar y ganarse al público. En los últimos años las agrupaciones de circo locales han cobrado protagonismo a través de sus apuestas individuales y colectivas. Circo Dragón, Les Cabaret Capricho, Fouco di Strada, Cirko Alebrije y Bravísimo, organizador de Periplo, Movimiento Internacional de Circo, han llevado a nuestros foros y salas de teatro a mucha más gente de la que convocan, juntos, las presentaciones de artistas locales de danza y teatro. 

Ahora, el circo que se produce en Guadalajara se fortalece de forma notable gracias a la fundación de la Escuela Latinoamericana de Circo y Artes en Jalisco, A.C., (Elcirca), iniciativa de Circo Dragón a través de Rodrigo Orellana y Roberto Ramírez, sus principales responsables. Con apoyo del fondo Proyecta y la Secretaría de Cultura Jalisco, Elcirca abrió sus puertas este mes de septiembre para profesionalizar a ejecutantes y creadores circenses en diversas disciplinas.  Bajo la dirección académica de Miguel Manzano Olmos, quien tiene una sólida experiencia en la formación de creadores de circo, Elcirca abre sus puertas en un momento en el que el circo contemporáneo se ha ganado un lugar importante en la oferta cultural de Jalisco y del país.

Pocos espacios de creación son tan fértiles como el circo. Caracterizado por la imprecisión de sus fronteras con el music hall, la danza, la gimnasia rítmica y el teatro, el circo avanza en Jalisco con su poder de fascinación y asombro, gracias a la visión y esfuerzo de colectivos como Circo Dragón, que ahora se suma a la ruta andada por Periplo, Movimiento Internacional de Circo, para colocar a nuestro estado en el que quizá sea el polo más importante de producción de estas artes en México. 

En las últimas décadas del siglo XX el circo vivió una crisis de progresivo deterioro de su imagen. El impacto social de aquellos años, desdibujó la sonrisa clown que caracterizara al circo y su magia. La presencia de animales exóticos, así como las denuncias de los crueles procedimientos de entrenamiento, terminaron por dar un vuelco al corazón de este espectáculo que respondió con la reconfiguración del llamado circo humano o circo contemporáneo. Empresas como el Circo del Sol, de origen canadiense, y la escuela francesa de circo (“nouveau cirque”), terminaron por consolidar una ruta distinta que le apuesta a las habilidades físicas de ejecutantes provenientes de tradiciones circenses tan sólidas como la oriental y la rusa, para crear experiencias significativas en los asistentes. En esta línea está inscrito el interés de los colectivos que durante los últimos diez años han aparecido en Guadalajara. El éxito y consolidación de estos proyectos dependerá de su capacidad para—apropiados de esta tendencia—,construir un lenguaje propio, un discurso estético capaz de trascender nacional e internacionalmente. Por lo pronto, nuestra ciudad cuenta con Elcirca, un espacio que formaliza la profesionalización de ejecutantes y del que esperamos conocer sus frutos en pocos años.

En el mundo entero la transformación del circo sigue viva, el tránsito de una añeja cronología generacional se mantiene vigente en espectáculos que ensayan poéticas con distinto poder expresivo. La experimentación de este quehacer busca también estrategias que impulsen su proyección. Hoy Guadalajara participa de forma activa en esta evolución y hay que celebrarlo.



Nota publicada en la edición 987


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