Foto: Rafael Cázarez

Primer Plano

Unidos frente a la tragedia


Los estudiantes de la Universidad de Guadalajara volvieron a salir a las calles para pedir seguridad y regulación del transporte público, después de que recientemente dos alumnas de esta Casa de Estudio perdieran la vida en un atropellamiento y un asalto

Por Julio Ríos / Eduardo Carrillo / Laura Sepúlveda Velázquez
15 Octubre 2018

¿Qué tienen en común las muertes de Fernanda “Botas”, Panchito y, ahora, la de Bárbara Daniela y de Angélica María? Que pudieron haberse evitado. Y que los mismos estudiantes lo advirtieron. Lo gritaron, desgarrándose la garganta. Pero las autoridades no hicieron nada. No escucharon el clamor.

Pero, lejos de callarse, lejos de dejar de gritar, los universitarios volvieron a salir a las calles. Alrededor de ocho mil integrantes de la comunidad de la Universidad de Guadalajara alzaron la voz, este 10 de octubre, para exigir a la autoridad estatal orden en el transporte público y seguridad para la comunidad de los planteles. Y también para exigir justicia para las familias de Bárbara Daniela Guerrero Beltrán y Angélica María Saldívar Jáuregui.

“Por qué, por qué nos asesinan. Si somos la esperanza de América Latina”. “Movilidad, ponte a trabajar”, fueron algunas de las consignas que los estudiantes lanzaron, en un clamor compartido de luto e indignación, pero al mismo tiempo exigencia al Estado para cumplir con su obligación de otorgar paz y tranquilidad a la sociedad.

El presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Jesús Medina Varela, leyó en la Plaza de la Liberación un pliego petitorio a nombre de la comunidad estudiantil, con las siguientes exigencias: al Gobierno Municipal de Guadalajara la implementación inmediata del programa Sendero Seguro, con una partida presupuestal para el cuidado de los estudiantes; al Gobierno de Jalisco la instalación de señalamientos, semáforos peatonales y atención constante en la zona de los campus.

A todas las autoridades les piden que cumplan con la recomendación general sobre el derecho a la seguridad ciudadana de las comunidades universitarias de Jalisco, emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco. Además la instalación abierta de una mesa de trabajo conjunta con la Secretaría de Movilidad, el Instituto Metropolitano de Planeación, la Comisaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara y la Fiscalía General del Estado.

“¿En qué momento Guadalajara se convirtió en la pista de los tráilers de la muerte? ¿Cuándo permitimos que la morgue fuera insuficiente para tanta violencia? ¿Por qué nos hemos acostumbrado por décadas a algo que debería ser un servicio público y se lleva una muerte en promedio cada semana, producto de la negligencia y la corrupción? En estos dos últimos años jamás imaginé que el dolor fuera tan constante. Otra vez estamos aquí para hacer frente a la tragedia. Para pedir que no olvidemos el nombre de Bárbara y el de Angélica. Nombres que se suman al de ‘Botas’, Daniela Magaña, Panchito y más estudiantes de esta Universidad que nos hacen falta”, clamó Jesús Medina.

En solidaridad con los estudiantes, Jesús Palafox, del sindicato de académicos, evidenció el fracaso gubernamental en materia de seguridad y movilidad.

“Se fracasó en el tema del transporte y porque la delincuencia campea imponiendo un estado de violencia por encima del estado de derecho. Pedimos al Estado que modifique sus políticas, abandone el estado represivo y depredador que genera pobreza. La delincuencia parece que genera más que el trabajo honrado. Por eso exigimos más inversión en educación”, señaló.

Tres contingentes salieron de distintos puntos. Uno  de la Glorieta de los Maestros del CUCSH, otro de la Plaza de la Bandera y otro de la Glorieta Olímpica, rumbo a Palacio de Gobierno de Jalisco.

“Bárbara: te fallamos. Se pudo evitar tu muerte”
“Querida Bárbara: la ausencia que dejas es irreparable. Todos hemos llorado tu muerte. Los rostros en CUCSH están abatidos. En la puerta del DEI han puesto un moño negro. A tus compañeros nos crece un nudo en la garganta y nuestros ojos se inundan al pisar de nuevo la esquina donde todo pasó y ver un arreglo floral que nos recuerda que ahí fue tu último respiro. Y mientras te escribo, pienso: ¿cómo vamos a seguir después de tu partida?  Tenemos miedo. Miedo de ir a la escuela. Miedo de un día ya no regresar a casa. Miedo de un día no poder convertirnos en lo que cada uno estamos estudiando”.

Así escribió en una carta publicada en redes sociales y dirigida a su compañera la también alumna de Relaciones Internacionales, Cristina Gómez Fuentes. Y ese sentir, de que la tragedia pudo haberse evitado, fue el que permeó en el andar de los manifestantes.

Bárbara Daniela Guerrero Beltrán, estudiante del segundo semestre de Relaciones internacionales del CUCSH, fue arrollada por un camión de la Ruta 275-F y, de acuerdo a los peritajes forenses, la responsabilidad fue del conductor. Angélica María Saldívar Jáuregui, alumna del noveno semestre de Derecho Semiescolarizado fue atracada en la Colonia San Vicente y murió a causa de dos detonaciones de arma de fuego. Ambas alumnas del CUCSH fallecieron el 8 de octubre de 2018.

“Seis estudiantes han perdido la vida en asaltos y además dos feminicidios, ambas víctimas del CUCSH. Y hay dos compañeros de preparatorias en calidad de desaparecidos. Además los estudiantes de cine, también los consideramos compañeros y para nosotros están en calidad de desaparecidos, porque jamás hubo peritajes científicos concluyentes que para nuestra óptica acreditaran lo contrario. Y el lunes 8 de octubre fue un día trágico con la muerte de las dos compañeras”, expuso en entrevista Jesús Medina Varela.

El líder estudiantil agregó que todo esto ya lo habían advertido, pero las autoridades no los escucharon. Y las recomendaciones, tanto del Observatorio Ciudadano de Movilidad como de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, no han sido acatadas.

Los contingentes
El rostro de Norma Araceli Rosales Rosales refleja su sentir: el temor con el que vive, pensando en ella, sus hijos, sus alumnos y su familia. Ella es académica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) y dice sentirse vulnerable.

“Nos sentimos desprotegidos ante esta situación. El semestre pasado en un solo grupo en un mes hubo tres asaltos, uno con violencia, donde una chica recibió un navajazo. Estamos hasta el hastío, qué vamos a hacer como sociedad, diario hay desaparecidos, ya es algo común, mi sentir es de mucho miedo”, señaló.

Ella partió con el contingente que salió de la Fuente Olímpica, en el que participaron alrededor de 3 mil 500 voces de estudiantes de las preparatorias 2, 3, 10, 11, 18, la Escuela Politécnica Ingeniero Jorge Matute Remus, del CUCS, así como  ciudadanos que se sumaron a la causa universitaria.

Roberto Adrián Zamora Regalado, estudiante de cuarto semestre de la licenciatura en Odontología del CUCS, comento que es una situación común que en los alrededores de su centro universitario a diario se presenten situaciones de inseguridad.

“Es indignante, es lamentable que se tenga que estar pagando con vidas humanas la indiferencia qué hay y que la sociedad tenga que tomar las cosas en sus manos para resolver esa situación, que cada vez es más precaria”.

De la Plaza de la Bandera salieron estudiantes que arribaron en camiones de las escuelas preparatoria Regional de Toluquilla, la de Tonalá, la número 4, 12, Vocacional, la Politécnica de Guadalajara y algunos del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI).

A las 10:15 horas inició la marcha que hizo un derrotero que incluyó las avenidas de El Ejército, Revolución, Calzada Independencia, avenida Juárez hasta Palacio de Gobierno, al que llegaron a las 11:40 horas por el lado de la Plaza Liberación, con el sol a plomo y y por momentos el apoyo de comerciantes y transeúntes.

Esteban Orozco, estudiante de Ingeniería Biomédica del CUCEI, llegó a las 9:00 horas, aunque lo citaron a las 10:00. Lamentó que a compañeros suyos los han asaltado, por lo que pidió seguridad y que los policías patrullen alrededor de las instalaciones universitarias; a esa exigencia se le unió la de Ana Grajeda, alumna de la Preparatoria 4, a quien le parecen indignantes los sucesos recientes. Es momento que la comunidad estudiantil muestre su apoyo y luto, ya que afuera de su plantel a diario sufren asaltos.

Juan José Ávila, profesor de la Preparatoria de Jalisco, expresó que hay que apoyar a los jóvenes y a la población porque esto afecta a todos. Dijo que de forma continua hay asaltos en el plantel y el servicio de los camioneros es inadecuado, por lo que pidió seguridad y mejoras en el transporte público.

En cuanto al contingente que partió del CUCSH, participaron alumnos de los centros universitarios de Ciencias Sociales y Humanidades, del de Ciencias Economico Administrativas (CUCEA), de la Preparatoria 10, y del Sindicato de Trabajadores Académicos de la UdeG, entre otros.

Andrea Montes, estudiante de Administración Gubernamental del CUCEA, señaló que la falta de iluminación y la ausencia de elementos policiacos en puntos rojos ha abonado al clima de inseguridad.

“Que quienes asaltan no los suelten, porque nomás los agarran un rato y vuelven a hacer lo mismo. Y que regulen a los transportistas, no se vale que suban el precio y suceda esto. Se sabe cuales son las zonas rojas en inseguridad y problemas viales y no hacen nada. Me parece bien que no nos quedemos callados y hagamos lo que nos toca como estudiantes, movernos para que nos escuchen”.

Víctor Hugo Gutiérrez Chávez, de la Preparatoria Regional de Santa Anita, señaló: “Unidos la juventud podemos exigir lo que merecemos, que es seguridad, y sobre la chica que murió atropellada que mejoren las indicaciones viales. En todas las prepas se junta gente, las personas malas, que quieren dinero fácilmente y ven oportunidad, queremos que nos cuiden”.

De acuerdo con cifras de la Coordinación General de Seguridad Universitaria de la UdeG, tan sólo entre 2017 y 2018 se documentaron 800 incidentes delictivos en torno a los planteles educativos, de los cuales el 90 por ciento se concentran en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Todo pudo haberse evitado. Como lo escribió Cristina. Compañera de la misma carrera de Bárbara Daniela, en un estrujante párrafo, que dice así:

“Me apena decir que te fallamos. Que tu muerte pudo ser evitada. Que así como fuiste tú quien perdió la vida, pudo haber sido cualquier otro de los cientos de estudiantes que día a día acudimos a, CUCSH. Diría que: ‘Pude haber sido yo’, pero en cierta manera, con tu muerte, también murió un trozo muy grande de mí”.



Nota publicada en la edición 989