Universidad
Las verdades sobre el 68

El autor de Adiós al 68 ofreció en el CUCSH su visión sobre los hechos del 2 de octubre en Tlatelolco

Foto: Archivo
Por Julio Ríos
29 Octubre 2018

Lo que ocurrió el 2 de octubre de 1968 con la matanza estudiantil no fue accidental, ni producto de una equivocación; sino que fue una ratonera fabricada, preparada y diseñada de antemano desde el gobierno, afirmó Joel Ortega Juárez, autor del libro Adiós al 68, que fue presentado en el aula amplia número 2 del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá).

Ortega Juárez, quien participó en el movimiento del 68 y es estudioso del tema, ofrece en el libro su visión de los hechos y lo que pasó el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

El libro es editado bajo el sello de Grijalbo con motivo del 50 aniversario del movimiento estudiantil del 68, que terminó con una masacre.

Luis Echeverría Álvarez, quien después llegaría a ser presidente, ordenó alquilar departamentos en Tlatelolco para que fueran ocupados por miembros del Estado Mayor Presidencial, y se le dio la orden al cineasta Servando González de filmar todo lo que iba ocurrir, detalló.

El Batallón Olimpia, que abrió fuego sobre los estudiantes, no era paramilitar, como aseguran algunas versiones, era un batallón regular del Ejército mexicano.

Estudiantes participantes del movimiento fueron acusados de pandillerismo, ataques a las vías de comunicación, uso exclusivo de armas del ejército, homicidio y disolución social. Es decir, acusaron a las víctimas de ser los victimarios.

Muchos fueron encarcelados y después liberados paulatinamente bajo fianza, como una manera de mantenerlos controlados, dejándoles como antecedentes uno o dos delitos.

Es equivocada la versión del político Porfirio Muñoz Ledo, respecto a que hubo una amnistía para ellos por parte de Echeverría.

Armando Martínez Moya, académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), detalló que el cineasta Servando González no sabía que iba a filmar una matanza. Estaba asombrado con lo que había sucedido, y decidió no entregar el material al gobierno.

González dio largas a las peticiones de la cinta hasta que optó por entregar su material a la Cineteca de la UNAM, la cual, posteriormente, fue mandada incendiar por el gobierno para acabar con los rollos de la matanza.

Afortunadamente, gran parte de ese material no se quemó, quedando el testimonio histórico grabado, que ya fue restaurado. Actualmente, Los rollos perdidos: el documental incómodo de la matanza del 68 puede encontrarse en el canal de Youtube, indicó.



Nota publicada en la edición 991