Entrevista
Salvador Pérez García

Los caminos a Los Ángeles

Foto: Zach Méndez
Por Iván Serrano Jáuregui
29 Octubre 2018

El camino de Salvador Pérez García tomó una dirección lejana de Guadalajara una vez que terminó la licenciatura en Artes Audiovisuales en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD). Tras participar en cortometrajes y trabajar en una compañía de animación, el joven asumió que lo que quería hacer era fortalecer su lado narrativo para contar historias. Fue así como decidió mudarse a Estados Unidos de América y desempeñarse como editor en importantes proyectos fílmicos con personalidades consagradas de la industria hollywoodense, quienes le han permitido involucrarse en varios tipos de historias y formas de hacer cine.

 

¿Cómo fue que diste el paso para irte a Los Ángeles?
Sentí que las oportunidades que estaba encontrando no eran las más ligadas a la parte narrativa, sino hacer labores audiovisuales técnicas. Estuve buscando y encontré una especialización en Edición en el American Film Institute. Me preparé mucho para aplicar y, afortunadamente, me aceptaron. Trabajé muy duro, pues es un programa intensivo y yo iba con la idea de hacer mi mejor esfuerzo. Trabajé con gente durante mis años escolares y muchos se dieron cuenta de mi dedicación, lo que creo fue lo que me dio oportunidades al salir de esta maestría.

 

¿En cuáles proyectos te has involucrado como editor cinematográfico?
Recientemente participé en una película que se llama Icebox, producida por James L. Brooks —quien es ganador del Oscar y ha sido guionista de la serie animada Los Simpson, dirigida por Daniel Sawka—. Esta película cuenta la historia de un niño de Honduras que va a Estados a Unidos para escapar de la violencia de las pandillas, pero es atrapado por inmigración y metido en un centro de detención. El estreno de este filme fue en el pasado Toronto Film Festival, y está próximo a exhibirse en la plataforma de streaming del canal HBO. También trabajé en la película He matado a mi marido, comedia protagonizada por María Conchita Alonso y Eduardo Yáñez. De igual forma estuve en un piloto de comedia llamado Shit kids, del director Kyle Dunnigan, que está disponible en Amazon Prime Video.

 

¿En algún momento te habías visualizado trabajando en Los Ángeles?
No, no lo pensaba así, yo estaba muy contento en mi ciudad, con los aprendizajes que tuve en la Universidad de Guadalajara; pero lo que me llevó a cambiar fue que no encontraba algo que me anclara en lo narrativo, que me diera oportunidad de satisfacer ese lado creativo, y fue cuando empecé a buscar otras opciones. Ahora me siento cómodo aquí en el corazón del cine.

 

¿Consideras que hace falta una mayor formación de editores de cine?
Muchas veces no tenemos paciencia y la edición justamente requiere de eso: son muchas horas de estar frente a la computadora y trabajar junto con el director. Hay muchos que inician en la industria del cine y quieren empezar como directores, pero es bueno saber que se puede tener una carrera muy satisfactoria y muy creativa en otras ramas del cine. Sí me parece que hace falta más gente que haga esto.

 

¿Qué recomiendas a quienes aún no saben que les gusta la edición?
Es tan fácil como grabar algo en tu celular y empezar a editar en sistemas básicos como iMovie u otros. Si te percatas de que pierdes la noción del tiempo, de que estás totalmente enfocado, de que lo estás disfrutando, te vas a dar cuenta. Es algo tan sencillo como grabar un corto en tu teléfono y ver cómo solucionar problemas de edición y cómo desarrollas la historia.

 

¿Dónde te ves en los próximos años?
Me visualizo aún en el mundo del largometraje, pero también haciendo televisión acá en Estados Unidos. Quiero incursionar en ambos lados, porque ambos tienen sus cosas buenas y en cinco años me sigo viendo en esto.



Nota publicada en la edición 991