Foto: Abraham Aréchiga

Ciénega

Altibajos del Lago de Chapala


El abundante temporal de este año ha devuelto el cuerpo de agua a uno de los niveles de capacidad más altos, pero este incremento evidencia problemas como la construcción ilegal en territorio federal, la falta de tratamiento de aguas residuales y la contaminación que afecta al lago

Por Iván Serrano Jáuregui / Eduardo Carrillo
29 Octubre 2018

Inusuales olas que sobrepasan los malecones de las localidades alrededor del Lago de Chapala han sido admiradas por miles de usuarios de redes sociales. Los videos que circulan despiertan la emoción de ser testigos de un espectáculo que hace años no se veía en la Ribera.

El cuerpo de agua más grande de México recobró su esplendor gracias a que el temporal de 2018 y de los años pasados han sido prolíficos, y que las 450 presas de la cuenca alta se encuentran en su máxima capacidad.

Según datos del Consejo Estatal del Agua (CEA), hasta el martes 23 de octubre Chapala se encontraba a 81.4 por ciento de su capacidad, en la cota 96.51, con un volumen de 6 mil 427 millones de milímetros cúbicos; alcanzando así el segundo mejor nivel de agua en la década y el tercero en lo que va del siglo.

De acuerdo con registros, fue el 29 de septiembre de 2008 cuando más agua hubo en el vaso lacustre, pues en ese entonces alcanzó la cota 96.72; seguido del 5 de octubre de 2010, día en que se encontró en la cota 96.62.

Los mejores niveles registrados durante el siglo XX fueron en 1935, cuando el lago estuvo en la cota 99.41; en 1926, cuando alcanzó 99.38, y en 1967, con 99.02.

El director del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara, Hermes Ulises Ramírez Sánchez, señala que este año el nivel podría superar el 90 por ciento de su capacidad.

“Se ha previsto que tras los eventos naturales, en algunos años, el lago esté a su máxima capacidad; entonces no está fallando el sistema natural sino el ser humano, por establecerse en una zona que no debió haber intervenido”.

Para la señora Gloria Cuevas, nacida en Jocotepec, es una alegría ver así el lago, hermoso y hasta con olas. Ella vive en este municipio desde hace 40 años y considera que lo ha visto mejor que en la última década.

“Hubo un año que se secó tanto que la gente llegaba casi caminando hasta la Isla de los Alacranes. Había cosas chuscas: decían que iban a traer camellos, porque ya no había paseos en lanchas”, recuerda.

Ramón Montes, quien es lanchero desde 1979, comenta que Chapala tenía cerca de una década “que no estaba así; sí había subido, pero no a este grado que está ahorita”. Él considera que la recuperación de Chapala trae beneficios: “Esto atrae a mucha gente. Me gusta que esté así, pues uno, como es de aquí, ve bonito que el lago esté más recuperado”.

El titular del Instituto de Limnología del Centro Universitario de Ciencias Biológicas Agropecuarias (CUCBA), Manuel Guzmán Arroyo, señala que las presas de Guanajuato y Michoacán han sido fundamentales para la crecida.

“En la cuenca hay 450 presas, y nos damos cuenta del agua que está entrando a Chapala proveniente de éstas gracias a la vegetación acuática. Se empieza a llenar de lirio, además del que crece de forma natural en el lago. También hemos identificado otra planta que es la lechuguilla, que sólo se había visto en la costa de Guerrero y Michoacán y que podría significar un cambio de clima en la zona”.

Reitera a la población que la importancia de la recuperación es que el lago trabaja como un termostato gigantesco que regula el clima en la región; lo que hace a la ribera un sitio atractivo para visitantes nacionales y de otros países.

En tanto, las lluvias también han sido claves; Ramírez Sánchez detalla que 2018 ha sido destacado en precipitaciones, pues tan sólo en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) está a punto de romperse el récord con cerca de mil 500 milímetros, 50 por ciento más de lo que suele llover en el año.

Guzmán Arroyo reconoce que la recuperación de Chapala es natural y poco tuvo que ver el ser humano, ya que la extracción del líquido sigue siendo una constante para abastecer a la capital de Jalisco y para sostener las actividades agrícolas.

Según datos del Servicio de Información Alimentaria y Pesquera de la Sagarpa, entre 2010 y 2008 tan solo los diez municipios de Jalisco y Michoacán que rodean el lago han aumentado su extensión agrícola de 88 mil 137 a 96 mil 559 hectáreas, a lo que se suma que 60 por ciento del consumo de agua en la ZMG proviene de Chapala, indica Ramírez Sánchez.

El agua reclama su territorio
Jorge Alberto López Gómez, habitante la cabecera municipal de Jamay, dice que en el pueblo “hay dos grandes orgullos: el monumento a Pío Nono y el Lago de Chapala; por lo que para este pueblo, que ha dependido históricamente de la pesca, el aumento de nivel significa mucho. Cuando la naturaleza reclama su lugar no hay nada que puedas hacer, no le importan las inversiones que las personas hayan hecho en las tierras”.

En este lado oriente del lago, al igual que los malecones que están en los municipios de Jocotepec y Chapala, el agua ha recuperado su espacio, pues ha cubierto el Canal Ballesteros, un cuerpo de agua artificial que los habitantes utilizan de forma recreativa y en donde se practica el canotaje.

López Gómez dijo que para los lugareños hay preocupación de que la inundación alcance el proyecto de Isla Xamayan, con el que se busca construir un espacio recreativo en la zona del malecón de Jamay para incentivar el turismo en el municipio. Sobre esto, la oficina de Comunicación Social de este ayuntamiento descartó que las obras se vean interferidas por el aumento del agua.

Sin embargo, hay incertidumbre sobre las acciones que hará el gobierno jamaiteco en materia de obra pública con respecto al Canal Ballesteros.

Por otra parte, investigadores de la UdeG explican que quienes resultan más afectados con el aumento de agua son los habitantes de las fincas que fueron construidas a las orillas del lago.

“Se está construyendo dentro de la zona federal, y será lo más afectado. El lago está delimitado en una cota máxima, pero a partir de éste límite se encuentra la zona federal, donde no se puede construir legalmente”, detalla el director del Instituto de Limnología.

Refiere que los ayuntamientos se ven limitados ante esta situación, que le compete a la autoridad federal, en este caso a la Comisión Nacional del Agua, que es la instancia encargada de los permisos de construcción en las orillas. Recalca que tienen que estar en alerta porque en los próximos meses se prevé que el nivel aumente aún más, incluso por arriba del 90 por ciento.

El director del IAM dice que con respecto a los muelles y malecones sobrepasados, éstos se construyen a partir de los niveles históricos, por lo que los municipios no pueden prever que exista un desborde.

Lleno, pero no limpio
Pese a que el paisaje del cuerpo de agua parece esperanzador por la destacada recuperación, este lago sigue contaminado con arsénico, aluminio, cadmio y bacterias, dio a conocer el investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidentes (ITESO) Agustín Verduzco, durante el Tribunal Latinoamericano del Agua que se efectuó la semana pasada en dicha universidad.

“El promedio global del arsénico en el Lago de Chapala supera el parámetro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero está permitido por la norma mexicana. Esto significa que para el Estado mexicano no hay necesidad de remover el arsénico del lago, pero para la OMS representa una amenaza a la salud”, dijo.

Por su parte, el director del Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico, de la Comisión Nacional del Agua, Jorge Malagón, durante la sesión calificó como complicada esta cuenca, en la que pese a que se han realizado acciones “todas han quedado cortas”.

Señaló que para evitar que las localidades de la ribera norte tomen agua de Chapala han acelerado los trabajos para crear alternativas de abastecimiento. “Acabamos de terminar un sistema de agua, un pozo, para la localidad Agua Caliente (donde se han presentado casos de insuficiencia renal), y haremos obras para que sus habitantes tengan agua potable, no de la laguna, sino del suelo”.

El funcionario de Conagua dio a conocer que las fuentes de contaminación del agua son la agricultura y el Río Lerma, que viene contaminado por la industria de Salamanca, Guanajuato.

“Una parte importante de lo que tiene el lago son cuestiones bacteriológicas porque falta construir plantas de tratamiento. Por ley, los municipios son los responsables de dar servicio de agua, hacer recolección de la descarga y el saneamiento; éstos difícilmente tienen recurso para operar las plantas, urgen políticas públicas al respecto”.



Nota publicada en la edición 991


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