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Valles

Una ventana lacustre al pasado


Tras estudio de académico de la Preparatoria 20, sobre la importancia histórica y arqueológica de la exlaguna de Magdalena, el espacio fue declarado parte del Patrimonio Cultural del Estado de Jalisco

Por Iván Serrano Jáuregui
21 Enero 2019

El segundo cuerpo de agua más grande de Jalisco, hasta antes de la primera mitad del siglo XX, era la Laguna de Magdalena, que se encontraba en el municipio del mismo nombre.

Los 20 kilómetros que tenía de extensión lo equiparaban al lago de Pátzcuaro (en Michoacán), y su abundancia natural no sólo favoreció el desarrollo de la Región Valles durante los últimos siglos, sino que también permitió el florecimiento de la cultura prehispánica de la tradición Teuchitlán, alrededor del año 500 antes de Cristo.

Tras la desecación de éste, en la década de 1930, salieron a la luz vestigios arqueológicos que dan cuenta del desarrollo de dicha civilización, que implementó un sistema de chinampas siglos antes que en la ciudad de Tenochtitlán, en el Valle de México.

Es tanta la relevancia de esta exlaguna, que el gobierno municipal de Magdalena buscó el apoyo del arqueólogo y docente de la Preparatoria 20, Érick González Rizo, para la realización de un estudio técnico que avalara la importancia cultural y natural del entorno, con el fin de que éste formara parte del inventario del Patrimonio Cultural de Jalisco y así garantizar una protección estatal del área.

Este trabajo de investigación tuvo como resultado que, el pasado 15 de noviembre, el Periódico Oficial del Estado de Jalisco emitiera la declaratoria de 200 hectáreas de la exlaguna de Magdalena como una reserva patrimonial de carácter mixto: natural y cultural.

“La laguna fue el punto de desarrollo de la tradición Teuchitlán. Fue un desarrollo cultural que data del año 500 antes de Cristo en la Región Valles. Algo que mucha gente no sabe es que el sitio primigenio de esa cultura no fue la Zona de los Guachimontones (en el municipio de Teuchitlán), sino en Magdalena; esta zona, por su riqueza ecológica, da cuenta de que tuvo un papel importante en esta cultura”, explica González Rizo.

Importancia histórica regional
El académico indica que entre los descubrimientos más importantes de la zona figuran las tumbas de tiro monumentales, cuya profundidad es de hasta 20 metros, con la presencia de varias cámaras mortuorias. Las tumbas de tiro más comunes en el Occidente de México tienen una profundidad de entre 3 y 5 metros, y sólo cuentan con una cámara, tal como las encontradas en las inmediaciones de la Zona Arqueológica de El Grillo, en la colonia Tabachines, en Zapopan.

“El aspecto por el que se formó el expediente de la declaratoria es por la presencia de la zona chinampera o zona de campos húmedos, que han sido detectados desde los años 70, y de los que en 2005 se excavaron algunos. Este sistema de cultivos es la primera vez que se detecta de forma sistemática en el Occidente del país; son más antiguas incluso que las chinampas de Xochimilco”, detalla.

Asegura que en Magdalena vivió una cultura lacustre que tuvo gran desarrollo, cuyo vestigio más importante son las pirámides de los Guachimontones, el sitio arqueológico más reconocido de Jalisco; sin embargo, no deja de restar importancia a las chinampas, que aún se pueden percibir en la ribera de la exlaguna.

“Aún hay áreas donde se pueden ver a estas chinampas. La declaratoria estatal ya protege la zona más extensa de campos chinamperos, que están en las inmediaciones de lo que queda de la laguna de Magdalena, son hasta 200 hectáreas donde están bien conservados estos campos”, describe.

González Rizo dice que pueden ser apreciadas a nivel de tierra como pequeños islotes en las orillas, pero que por medio de fotografía aérea es posible observar una retícula casi perfecta de este sistema constructivo.

“En el Valle de México, y aún en Xochimilco, se construyeron chinampas que le quitan terreno al agua; es decir, crearon islas artificiales dentro del agua. El sistema de Magdalena es muy diferente porque se construyeron chinampas acumulando sedimentos, no en el lago, sino en la orilla; entonces, era como crecer el terreno de la laguna hacia la ribera. Se usaban pilotes de madera y había irrigación por gravedad”, informa.

El arqueólogo recuerda que la cultura Teuchitlán desapareció hacia el año 450 después de Cristo. “Aún no se saben las causas del declive, pero en el registro arqueológico se percibe un cambio cultural marcado. El arqueólogo Phil Weighand (quien investigó a esta cultura) decía que era lo equivalente a la Conquista española, porque después de la tradición Teuchitlán cambió todo: desde la cerámica y sistema constructivos, hasta cómo enterraban a sus muertos”.

Falta coordinación para salvaguardar

En la declaratoria difundida por el Periódico Oficial del Estado de Jalisco se detalla el polígono de la exlaguna de Magdalena; en el croquis se muestra que cercano a los linderos del área están la autopista Guadalajara-Tepic y la calle Manuel Carrillo, zona donde también se cultiva, y que por ello podría haber afectación a las chinampas.

“Había una inquietud por parte del gobierno municipal de que los ejidatarios del municipio dieran una concesión de las tierras de la exlaguna para la creación de un parque eólico justo en la zona de las chinampas, sobre las que hay derecho de posesión como ejido”.

Señala que aunque ya existe la declaratoria estatal, aún hace falta una política pública de protección, situación que no se ha logrado en la mayoría de las zonas arqueológicas de Jalisco, como los casos de El Grillo, La Coronilla y Los Padres, en Zapopan.

“Pensamos hablar con el INAH Jalisco para que también valide la poligonal, que den el visto bueno para que den seguimiento a cualquier situación que pueda ocurrir dentro de la zona. En lo municipal, falta regularizar el uso de suelo, que se incluya en los planes parciales. Ahí la agricultura mecanizada y la construcción estarían prohibidas”, subraya.

Declara que el mayor obstáculo es que los propios habitantes de la zona desconocen su pasado prehispánico, lo que provoca que no haya interés por proteger. “Aún falta difusión y necesitamos ver un verdadero uso del área. La zona de la laguna está muy abandonada, la gente del pueblo no va a ella aunque está cerca”, lamenta.

Entre las propuestas que podrían regresar la identidad a los lugareños, asegura, está la difusión de talleres de permacultura, inspirada en la zona chinampera.



Nota publicada en la edición 999


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