Foto: Archivo

Expo

Creando Espacios Íntimos


Por Verónica López García
18 Febrero 2019

Bailarines en estético reposo o agitados en la colorida velocidad de sus giros han sido capturados por la mirada del fotógrafo Emmanuel Adámez, quien exhibe una muestra de su trabajo fotográfico en la Galería Ajolote de nuestra ciudad hasta el dos de marzo. Inaugurada este pasado sábado, la exposición Espacios Íntimos presenta una parte significativa de la infinidad de trabajos dancísticos que Adámez ha registrado.

La llegada de la fotografía a las artes escénicas abrió al menos tres rutas de trabajo. La más inmediata es la de la técnica que se ocupa en seguir puntualmente el desarrollo de las artes vivas desde las capacidades tecnológicas de los dispositivos con los que se obtiene la imagen; se entiende la luz, el movimiento y la multiplicidad de sentidos que guarda el espacio escénico. La otra vía es la de la documentación que cada día subraya su relevancia al participar de la cronología e historicidad de las artes. Por último, está el camino de la fotografía artística como tal que demanda además una visión creadora. 

El trabajo de Adámez participa sin duda de los tres, pero se mueve con libertad en el ámbito de la creación artística. En sus imágenes es posible identificar sus búsquedas, su inquietud que trasciende el sólo hecho de la documentación para elaborar una narrativa propia, paralela a la de la dramaturgia escénica.

Emmanuel Adámez se ha acercado de forma especial al circo contemporáneo y a la danza, y además de elaborar portafolios para diversos artistas y compañías, ha trabajado en escenarios como los foros y teatros del Centro Nacional de las Artes, el Teatro de la Danza y Bellas Artes; para artistas y compañías como Cirko de Mente y Humanicorp, Willy Wood, Subliminati Corporation, Aziz Gual, Triciclo Rojo, Delfos, A poc Apoc, Finzi Pasca, Cirque du Soleil, entre muchos otros.

En las piezas que forman parte de la exhibición encontramos montajes que ocurrieron en escenarios tan diversos, como teatros cuidadosamente delimitados para dibujar con luz y cuerpos en movimiento, y también hay imágenes capturadas en las calles, en pasillos, en salones y en lugares abiertos. En Espacios Íntimos vemos a bailarinas que construyen con la mirada cómplice de Adámez una historia, reconocidos coreógrafos y danzantes que permanecen suspendidos en el aire mientras otros cuerpos esperan su descenso. También es posible encontrar apuestas performáticas que integran la tradición folclórica a un discurso físico complejo.

Si bien para los espectadores comunes el trabajo de Adámez resulta atractivo, para los ejecutantes de la danza visitar esta exhibición abre la posibilidad de encontrarse en el gesto detenido de quienes, bañados en luz, exponen su cuerpo no sólo desde el baile, sino también a través de la imagen. Algo desconocido del arte que pone al cuerpo en movimiento se revela en la fotografía, enriqueciendo la visión del trabajo propio de todos quienes crean para la escena.

Si seguimos con cuidado la apuesta fotográfica de Adámez es posible bosquejar algunas líneas de la dramaturgia que construyen sus imágenes. El fotógrafo, con su intuición, se hace parte de la coreografía que registra. Baila también, no de forma satelital o periférica, sino dentro del más pequeño gesto, en la dramática tensión muscular que captura.

Adámez posee la necesaria consciencia del movimiento que se requiere para comprender cómo los cuerpos que retrata pueden habitar el espacio. Toma decisiones sobre el ángulo, el mejor momento de la luz sobre la piel, el dolor que se hace visible, la composición de varios cuerpos que se ordenan o se agrupan para el caos; en cada caso, también está creando.



Nota publicada en la edición 1003


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