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Opinión

El capitalismo pornográfico


Por Juan Antonio Castañeda Arellano
25 Febrero 2019

El superviviente equivale al no muerto, que está demasiado muerto para vivir y demasiado vivo para morir.

Byung-Chu Han

Byung-Chu Han, de origen coreano, estudió filosofía y literatura. En 1994 se doctoró con una tesis sobre Marín Heidegger. Obras: la Sociedad del cansancio, La sociedad de la transparencia y La agonía del eros.

El presente artículo es un intento de presentar algunas ideas de Byung-Chu Han, con la esperanza de que puedan servir para conocer, analizar su pensar sobre el desarrollo del mundo actual, su visión desde una perspectiva brillante, una postura contradictoria y discordante.

Los planteamientos del pensador asiático son un aporte para la gestión y discusión necesaria de profesoras y profesores. El autor rescata nuevas miradas sobre los problemas y desafíos que enfrenta el modelo económico en un contexto turbulento de la sociedad del conocimiento.

Estoy seguro que ofrece ideas para la reflexión y la acción mediante un sólido y lúcido soporte teórico con la finalidad de que sea una oportunidad de profundizar sobre las tendencias  paradigmáticas que a nivel intelectual se discuten en la esfera global. En suma, es un buen propósito para mover las academias y desarrollar el pensamiento crítico en el campo de las ciencias sociales, pero no únicamente en ellas.

Está claro, dice Byung-Chui Han, que “hoy el Internet contribuye a la posición del individuo moderno como sujeto deseante que anhela ciertas experiencias, fantasea con diversos objetos o estilos de vida, y vive en un universo imaginario y virtual”.

De inicio plantea la proclamación neoliberal de la libertad como un imperativo paradójico: sé libre. Constata que domina una economía de la supervivencia en la que cada uno es su propio empresario. “El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos narcisistas del yo y del rendimiento, es el infierno de lo igual, una sociedad de la depresión y del cansancio compuesta por sujetos aislados”.

Plantea que los muros y las fronteras ya no existen, pues no engendran al otro. Dado que el Eros se dirige hacia a ese otro, el capitalismo elimina la alteridad para someterlo todo al consumo, a la exposición como mercancía, por lo que intensifica lo pornográfico, pues no conoce ningún otro uso de la sexualidad. Desaparece así la experiencia erótica, y la crisis actual del arte, y también de la literatura, puede atribuirse a esta desaparición del otro.

El autor señala que lo obsceno en el sexo no consiste en un exceso de sexo, sino en que allí no hay sexo. El capitalismo intensifica el progreso de lo pornográfico en la sociedad, en cuanto lo expone todo como mercancía y lo exhibe. Profundiza el eros para convertirlo en porno.

Afirma, con toda seguridad, que no habrá una política del amor. Sin embargo, las acciones políticas comunican con el Eros, pues suponen el deseo común de otra forma de vida. El amor interrumpe la perspectiva del uno y hace surgir el mundo desde el punto de vista del otro, de la diferencia. Así el Eros constituye una fuente de energía para la protesta política. Se manifiesta como aspiración revolucionaria a una sociedad completamente diferente. Es más, mantiene en pie la fidelidad a lo que está por venir.

En suma, habrá que leer y discutir los conceptos del coreano y su visión pornográfica del capitalismo reinante. En fin, una postura para analizarla, confrontarla en los espacios académicos.



Nota publicada en la edición 1004